El empleo anticipa un menor crecimiento del PIB en el tercer trimestre

El crecimiento del empleo en el inicio del tercer trimestre modera su ritmo de expansión. En el mes de julio, el número total de afiliaciones a la Seguridad Social rozó los 18,5 millones, con un crecimiento del 3,6% interanual, lo cual implica una ligera desaceleración respecto al 3,8% registrado en junio. Como se puede observar en el siguiente gráfico, la evolución del empleo guarda cierta correlación con las expectativas sobre el desempleo, y éstas también se reducen levemente en julio.

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Asimismo, la serie de afiliaciones corregida de estacionalidad, que permite analizar la tendencia entre distintos meses consecutivos, también indica un menor crecimiento, desde el 0,3% mensual registrado entre abril y junio al 0,2% actual, debido, especialmente, a una menor contribución del sector servicios y, en menor medida, al mayor descenso en el volátil sector de la agricultura, ganadería y pesca.

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Dentro de los servicios, las principales actividades muestran un menor crecimiento. Tanto el comercio, como la hostelería o la logística, el sector público y el transporte registran un incremento del empleo inferior respecto a junio.

Aunque un mes aislado nunca crea tendencia, estos datos dejan entrever que el consumo, tanto de los hogares como de los turistas, crece menos y que la expansión del empleo en el sector público podría ser menor al inicialmente previsto (en este caso es muy volátil y, por tanto, no hay que descartar que pudiera repuntar próximamente).

Estos datos no significan que el turismo o la actividad doméstica se hayan parado, sino que, únicamente, su ritmo de crecimiento es algo menor. Además, cabe tener en cuenta que el empleo creció de forma extraordinaria en junio, anticipando en cierta medida la leve desaceleración registrada el pasado mes.

En cuanto al tercer trimestre, y a falta de conocer los datos de los meses de agosto y septiembre, el crecimiento estimado del PIB se sitúa en el 0,8%, más en línea con la tendencia de finales de 2016 e inicios de 2017 e inferior al del segundo trimestre, donde se superó el 1%.

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En definitiva, tras un segundo trimestre con un crecimiento excepcional, los datos conocidos hasta la fecha indican que la economía se puede ralentizar ligeramente entre julio y septiembre. De cumplirse este escenario, que entraría dentro de lo normal en una economía que ya habría alcanzado su máximo ritmo de crecimiento laboral en el actual ciclo, la economía crecería algo menos en el resto del año.

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Nada por lo que preocuparse. Los ciclos de crecimiento económico tienen sus fases de aceleración y desaceleración, lo importante es que tengan una base sólida y no generen desequilibrios que, posteriormente, provoquen graves daños, como los de la crisis de finales de la pasada década.

libremercado.com

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