El absentismo toca máximos y tiene ya un coste de 85.000 millones al año

El absentismo laboral continúa en ascenso y ya van cinco años consecutivos de incremento, algo que, por otra parte, coincide con la época de recuperación, ya que normalmente es un fenómeno que se reduce en época de crisis y en tiempos de bonanza vuelve a repuntar. Pero en este caso hasta tal punto que su tasa -el indicador más fiable, ya que mide el porcentaje de horas trabajadas (sin contar vacaciones, festivos ni horas perdidas derivadas de un expediente de empleo)- registró el año pasado un nuevo máximo al elevarse hasta el 5,3%, tres décimas más que en 2017 y una décima más que el anterior récord marcado en 2009; representa además más de un punto por encima del 4,1% registrado en 2013, la cifra más baja de la última década, según los datos extraídos del VIII Informe Adecco presentado hoy.

Esto supone que en España durante 2018 se perdieron cada mes más de 100 millones de horas de trabajo (87 horas por cada trabajador, la cifra más alta desde 2009), 1.350 millones en todo el ejercicio y con un coste directo de 344 euros al año por empleado. Para hacerse una idea del impacto económico que puede tener, equivaldría a que un total de 735.000 asalariados no hubieran acudido ningún día del año a su puesto de trabajo, lo que supone 52.000 personas más que en 2017.

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Este nivel de ausencia al trabajo costó a a las arcas públicas, a las empresas y a la propia economía del país un total de 85.140 millones de euros en 2018, lo que supone un incremento del 10% que se suma a otro 10% del año anterior. De esta cantidad, el Estado desembolsó 7.498,54 millones por las prestaciones económicas que tiene que pagar cuando el trabajador está de baja por incapacidad temporal, algo que se ha elevado incluso más: un 12,89%. Por su parte, las empresas asumieron 6.900,48 millones por el coste de los salarios y cotizaciones que debe abonar los primeros quince días de baja en los que el empleado no acude a trabajar, así como los complementos salariales que se incluyen en muchos convenios colectivos. Pero, además, está el denominado ‘coste de oportunidad’, el más elevado, que son los bienes y servicios que se dejaron de producir durante el tiempo que estuvieron de baja y que en 2018 se situó en 70.141,4 millones.

Por sectores de actividad, la industria es donde se registra la tasa de absentismo más elevada: 5,6%, su máximo histórico; le sigue el sector servicios, también en máximos con un 5,4%, mientras que, en el lado opuesto, el sector de la construcción marca el menor nivel de ausencias: 3,6%.

Casi un 13% más de bajas

La principal razón por la que un trabajador no acude a su puesto de trabajo son las bajas médicas por incapacidad temporal (IT), que representan el 72% del total de horas perdidas, y el segundo motivo, aunque a mucha distancia, son las bajas por maternidad, que suponen el 12% del absentismo. Le siguen las horas perdidas por permisos y licencias, que representan el 7% del total.

Teniendo en cuenta el tipo de baja, el 85,5% fueron por contingencias comunes (enfermedad común o accidente no laboral), ya que el año pasado se produjeron más de 5,2 millones de procesos de incapacidad temporal por contingencias comunes, un 12,7% más que en 2017, mientras que la población media protegida ha crecido únicamente un 3,4%. de estos datos se desprende que casi 6 de cada 100 trabajadores no acudió a su puesto de trabajo, cifra que equivale a más de un millón de trabajadores.

La mayor parte de las bajas, casi siete de cada diez, tuvieron una duración inferior a 15 días, mientras que solo el 10% se alargó más de 90 días. Sin embargo, el informe resalta que se registra una tendencia al incremento de la media de las bajas de larga duración, que registraron el año pasado una media de 275,18 días, lo que supone casi un 20% más que en 2009

.laverdad.es

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