Banco de España: un 25% de los préstamos del sistema bancario está expuesto a la transición energética

El Banco de España calcula que las exposiciones de las entidades de depósito españolas a las ramas potencialmente más afectadas por la transición energética suponen el 25% del total de la financiación otorgada al conjunto de empresas no financieras y empresarios individuales.

Así lo pone de manifiesto la subgobernadora de la institución, Margarita Delgado, en un artículo en el que aborda las implicaciones que tiene la transición energética para las entidades de depósito españolas, que se incluye en el número de otoño de la Revista de Estabilidad Financiera.

Delgado señala que, aunque el sector financiero es uno de los que menos emisiones de gases de efecto invernadero genera, también puede verse «significativamente afectado» por la transición energética y que los riesgos que asume este sector se derivan de las exposiciones que mantiene respecto a ramas de actividad o personas físicas que sí se verían más directamente afectadas.

Así, apunta que la reasignación de la actividad productiva hacia la generación de menos emisiones contaminantes «va a tener implicaciones en el riesgo de crédito de las carteras crediticias de las entidades financieras».

Considera que las ramas potencialmente afectadas por la transición energética presentan una calidad crediticia mejor (ratio de morosidad menor) que el resto de las ramas, al menos tras la crisis financiera global y apunta que las más contaminantes «no asumen una parte de los costes en que incurren, en concreto los relativos a la contaminación atmosférica, que recaen en el conjunto de la sociedad, lo cual está claramente afectando a su rentabilidad y justifican una mejor posición respecto al resto de las empresas».

Además, las nuevas tecnologías podrían tener como resultado que la concentración de la actividad se redujese significativamente y que el tamaño de las empresas también fuese menor. «Estos elementos llevarían a que, en un escenario de transición energética, el riesgo de crédito asociado a estas exposiciones pudiera verse afectado», asevera en el artículo.

Delgado cree que «la combinación de una mayor calidad actual de las carteras de crédito de las ramas potencialmente más afectadas por los riesgos de transición y su potencial deterioro cuando se lleve a cabo el proceso de transición sugiere que se podría valorar la posibilidad de incorporar cambios regulatorios que acompañaran este proceso».

No obstante, puntualiza que si tales medidas afectan a la solvencia de las entidades «deben ser analizadas y escrutadas en profundidad desde el punto de vista prudencial de la medición adecuada del riesgo que incorporan antes de su aplicación».

Precisa que «parece razonable pensar que tales medidas deberían ser temporales, acotadas a la duración del proceso de transición».

A su juicio, «el riesgo de transición ya debe ser contemplado por las entidades» y si los incorporan en coste y capital «se convertirán de modo indirecto en «facilitadoras» del cambio, al abaratar la financiación de aquellas actividades que contribuyen más a la transformación sostenible de la economía, a la vez que se desincentivan las actividades más contaminantes».

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