Tahini en Mercadona, Carrefour, Aldi… ¿cuál es el más saludable y barato?

Hay multitud de productos semidesconocidos que podemos encontrar en muchos supermercados, pero que no se consumen de forma masiva hasta que los pone a la venta Mercadona. Genera mejor que nadie una gran expectativa con sus estrenos, y el último de ellos ha sido el tahini. Un alimento con múltiples beneficios para la salud y que sirve para elaborar recetas conocidas como ‘realfood’ o comida real.

El tahini es una pasta elaborada con semillas de sésamo molidas que se utiliza como acompañamiento en numerosas recetas, típica de Oriente Medio. Así, nos permite preparar en casa nuestro propio hummus, falafel o baba ghanoush. Pero también lo podemos añadir en la elaboración de galletas, batidos o como salsa en platos de verduras asadas o como guarnición para carne, por ejemplo. 

Plato de pasta con tomate

Mira tambiénDe Lidl a Mercadona: nueve botes de tomate frito que la OCU aconseja evitar

Beneficios para la salud

A nivel nutricional, el tahini es rico en minerales como el calcio, el hierro, el fósforo, el magnesio, el zinc y el potasio. También es una fuente importante de proteína vegetal, contiene antioxidantes, ácidos grasos insaturados, lecitina, tiamina, metionina, folato, Omega 3 y 6, y vitaminas del grupo B, especialmente Vitamina B6 y Vitamina B12, imprescindibles para el correcto funcionamiento del sistema nervioso.

Además, tiene beneficios para el corazón gracias a su aporte en grasas insaturadas y ácidos grasos esenciales como el ácido oleico. Por último, facilita el tránsito intestinal gracias a la fibra y por lo tanto, ayuda a reducir el estreñimiento. El único ‘pero’ es que aporta una cantidad media/alta de calorías, por lo que las personas con sobrepeso deben consumirlo de forma moderada. Sí está recomendado para deportistas debido al gran aporte de proteínas.

Si bien es cierto que podemos elaborar el tahini nosotros mismos en casa moliendo las semillas de sésamo, ya podemos encontrarlo preparado en los supermercados. Estos son los más destacados:

Tahini Hacendado de Mercadona
​2,95 euros / 200g

Tahini de Mercadona
Tahini de Mercadona

Este tahini de la marca blanca Hacendado es 100% natural, ya que solamente incluye entre sus ingredientes las semillas de sésamo. En el envase se indica que «puede ser consumido directamente y también puede ser utilizado en recetas». A nivel nutricional, contiene 710kcal, 3,2g de hidratos, 24.9g de proteínas cada 100g de producto.

Productos ECO de Carrefour

Mira tambiénLidl, Mercadona, Carrefour… productos BIO y ECO para una alimentación sana

Tahini sin gluten y sin lactosa en Carrefour
​5,85 euros / 300g

Tahin tostado ecológico Naturgreen
Tahin tostado ecológico Naturgreen

En Carrefour encontramos este tahini tostado ecológico de la marca Natur Green por 5,85 euros por 300g. Se trata de un producto elaborado únicamente con semillas de sésamo tostadas (puede contener cacahuete). A nivel nutricional, contiene 621kcal, 7,8g de hidratos, 24g de proteínas y 6,3g de fibra cada 100g de producto. No contiene gluten ni lactosa, por lo que lo pueden consumir los celíacos y los intolerantes al azúcar de la leche.

Tahini Santiveri en Alcampo
​6,31 euros /290g

Tahini Santiveri en Alcampo
Tahini Santiveri

En las superficies de Alcampo podemos adquirir este tahini de la marca Santiveri (Barcelona). Está elaborado son «semillas de sésamo, sal marina, ingredientes procedentes de la agricultura ecológica». Para su consumo, recomiendan «la ayuda de una batidora, triturar todos los ingredientes hasta obtener un puré ligeramente sólido. Lo extendemos sobre un plato llano y lo decoramos con garbanzos, perejil fresco finamente picado y comino en polvo». A nivel nutricional, contiene 676kcal, 1,1g de hidratos y 24,7g de proteínas cada 100g de producto.

Tahini GutBio de ALDI
1,69 euros / 90g

Tahini Gutbio de ALDI
Tahini Gutbio de ALDI

Aldi cuenta con más de 200 productos ecológicos registrados bajo su marca propia GutBio.  Uno de ellos es este tahini cuyo precio es de 1,69 euros por un envase de 90 gramos. 

Mix Beans & Soja de Mercadona

Mira tambiénEdamame de soja tostado y salado: un snack saludable para picar en verano

Tahina Prince en El Corte Inglés
​3,25 euros / 300g

Pasta de sésamo Tahina premium original 100% natural Prince
Pasta de sésamo Tahina premium original 100% natural Prince

Esta pasta tahini de la marca Prince, elaborada por Codina Aliments en Barcelona, lo encontramos en tamaño de 300 y de 500g en El Corte Inglés. Su sabor se asemeja mucho al del tahini original y está elaborado con «semillas Orgánicas de Sésamo con un máximo de sal 0.5 %». A nivel nutricional, contiene 686kcal, 712g de hidratos y 24,5g de proteínas cada 100g de producto.

Tahín sésamo tostado BIO en El Corte Inglés
4,41 euros / 300g

Tahín sésamo tostado ecológico y sin gluten tarro 300 g
Tahín sésamo tostado ecológico y sin gluten tarro 300 g

Este producto de la marca blanca de El Corte Inglés es un producto ecológico, ya que está elaborado únicamente con semillas de sésamo tostadas (100%). procedentes de agricultura ecológica. A nivel nutricional, contiene 621kcal, 7,8g de hidratos, 24g de proteínas y 6,3g de fibra cada 100g de producto. El envase contiene 300g y no contiene gluten, por lo que lo pueden consumir los celíacos.

lainformacion

Share Button

Las mujeres y la guerra: la historia no contada

La gente anónima es, a mi parecer, la verdadera protagonista de la Historia”, dice Carolina Pecharromán, periodista de TVE y una de las 10 autoras que firman Nietas de la memoria (editado por Bala Perdida), un libro de relatos inspirado en las vivencias de sus abuelas durante la guerra civil española y la posguerra. La idea de reunir los recuerdos de sus mayores surgió en el colectivo Las Periodistas Paramos al calor de las manifestaciones feministas del 8 de marzo de 2018.

Aquella movilización sin precedentes, que ocupó las portadas de periódicos de todo el mundo, llevó a varias profesionales de la información a reflexionar sobre las raíces de su reivindicación. Y allí estaban ellas. Allí estaban las abuelas, que vivieron la contienda siendo niñas o adolescentes, y las bisabuelas, “mujeres fuertes, valientes y desconocidas que sacaron adelante a sus familias sin ayuda ni reconocimiento, viviendo situaciones dramáticas que ellas no ocasionaron ni decidieron”, como dice María Grijelmo en su relato. Aunque decir “mujeres fuertes”, añade la periodista, “es una redundancia”.

“Los recuerdos que las autoras nos transmiten de sus abuelas nos introducen en la memoria del vacío y el silencio de aquellas mujeres a las que les ha sido robada su historia”, escribe en el prólogo del libro Carmen Sarmiento, periodista como ellas, corresponsal de guerra pionera en España y feminista militante en una época en la que todo eso de los derechos de la mujer sonaba a extravagancia. Además del golpe de Estado de 1936, de los movimientos militares, de las batallas estratégicas, de la sangre derramada en el frente, estaban también estas mujeres en la retaguardia, tratando de esquivar el hambre y de sobrevivir a una represión salvaje. Solas (porque sus maridos estaban en el frente, en la cárcel, huidos o enterrados en una cuneta), estas mujeres hicieron de todo para poner a salvo a sus hijos e hijas y para que no les faltara lo mínimo: alimento y cariño.

Todas las familias españolas (o al menos la mitad de ellas) podrían contar historias similares. Sin embargo, en todas (o en casi todas) se extendió un manto de silencio sobre aquellos acontecimientos. Se callaron, apretaron los dientes y trataron de seguir viviendo como pudieron los siguientes 36 años de dictadura. E incluso más. Las abuelas no solían hablar de aquello ni siquiera cuando llegó la democracia.

“Las cicatrices siguen ahí y todavía duelen”, dice la protagonista de Vidámia, el relato escrito por la periodista de Canal 9 Isabel Donet. “Las mentiras y los silencios son también memoria. Memoria de una dictadura que murió en la cama”, escribe, por su parte, Carmen Freixa. Es un sentimiento en el que abunda Flores de papel, el relato de Sara Plaza Casares. “El miedo de María no se cura –escribe–. Un miedo que revive cada vez que su hija o alguna de sus nietas se va a una manifestación, participa en alguna asamblea o trae a casa algún panfleto”. “Hasta pone velas a la Virgen”, confirma la autora a La Marea. “No os signifiquéis, nos dice siempre. Ella nunca podrá olvidar que su padre murió en la cárcel precisamente por eso, por pertenecer a la CNT y significarse. Por eso no le gusta que se hable de política en casa. Ese miedo no se va. Pero las vivencias personales sí que las cuenta. Además, yo soy muy preguntona y desde muy pequeñita siempre le he estado preguntando cosas a mi abuela”.

También por “significarse” perdió a su hermano la abuela de Concha San Francisco, otra de las autoras de Nietas de la memoria. Baltasar, que así se llamaba, trabajaba con ella en la chocolatería de Casaseca de las Chanas (Zamora) y pertenecía a Izquierda Republicana. Vendía el género por toda la provincia y era asiduo del café Iberia, en la capital, donde participaba abiertamente en las tertulias políticas. Fue detenido, torturado y fusilado en agosto de 1936. Lo mismo le ocurrió a una de las propietarias del café, Amparo, a la sazón esposa del escritor Ramón J. Sender, a la que ejecutaron a pesar de estar criando a su hija pequeña.

Las razones del libro

Sara Plaza, implicada desde hace años en el activismo vecinal, la defensa del medio ambiente y el antirracismo, lleva sus inquietudes sociales a las páginas de El Salto, la publicación en la que colabora desde hace años. Cuando este proyecto empezó a tomar forma en el chat de Telegram de Las Periodistas Paramos, no lo dudó. Este libro de memorias era necesario. “La Historia está escrita por los vencedores y, además, por los hombres. Conocemos la Historia a través de las vivencias de los militares o de los guerrilleros, pero nadie se ha ocupado de lo que estaban haciendo en ese momento las mujeres, cómo batallaron desde otro lado, desde otra trinchera”, explica.

Esa “otra trinchera” podía estar en la ciudad, refugiadas en los túneles del Metro durante los bombardeos, o en el campo, expuestas a una delación envidiosa y a unos castigos inhumanos. Isa Gaspar Calero cuenta en su relato la represión vivida en Extremadura, donde el falangista Juan Yagüe se ganó su ascenso militar y el apelativo de El carnicero de Badajoz.

En apenas un día asesinó a 4.000 personas en esa ciudad. En Villafranca de los Barros, donde transcurrieron los hechos narrados por Gaspar Calero, los asesinatos se sucedían puerta por puerta. El primo de su abuela, un chico en la flor de su juventud, fue degollado tras ser señalado, falsamente, como izquierdista. En realidad, su delator estaba celoso: decía que “le había quitado a la novia”. La maestra del pueblo, socialista y ugetista, también fue detenida y asesinada por “uno de los los peores delitos de la época: educar a sus alumnas y alumnos en libertad”. La escasez de alimentos se extendió con la guerra. Algunos murieron de hambre. Y por si fuera poco, la violencia contra las mujeres se multiplicó. “Era habitual que los soldados entrasen en las casas y violasen a las mujeres (…). Un padecimiento que no acaba con el acto en sí, pues ser violadas era un estigma que las acompañaba para siempre. (…) Hubo muchos niños sin padre, se les conocía como los niños de la guerra”.

La violencia era física pero también cultural. En aquellos años, el único futuro al que podían acceder las mujeres pasaba por tener un buen matrimonio. “Las mujeres éramos seres al servicio de los padres, luego de los maridos, y luego de los hijos”, escribe María Grijelmo.

Las niñas y el hambre

Las protagonistas de este libro asistieron a estas atrocidades siendo niñas. Y muchas crecieron de golpe. El trabajo infantil, en esa época, era algo completamente normalizado. “Mis abuelos eran de pueblo –cuenta Sara Plaza–, así que mi padre y mis tíos estaban labrando la tierra desde los siete años. Y en el libro hay muchas historias de mujeres que con apenas 12 años se van a servir a casas de gente rica. Marian Álvarez, por ejemplo, cuenta cómo a su abuela Angelines la sacan de su pueblecito de León y la mandan a servir a Bilbao. La madre de Cristina Prieto Sánchez, otra de las autoras, era de Madrid y casi se podría decir que tuvo la suerte de ir al colegio hasta los 14 años. A esa edad entró a trabajar en un taller de costura, donde empezó desde lo más bajo, “mojando sargas para planchar y entregando a domicilio los vestidos de las clientas más exclusivas”. Las propinas que recibía las transformaba rápidamente en “un pastel o un cucurucho de almendras. El hambre, siempre el hambre”.

“Mis abuelos vivieron la guerra siendo unos niños. Ellos veían cosas y aún hoy las cuentan como si fueran niños, desde aquella perspectiva infantil”, explica Sara Plaza. “Mi abuelo habla mucho de la época del racionamiento y cuenta cómo robaba comida o cómo durante la guerra les caía pan desde los aviones [una de las tácticas de Franco para mellar la moral de los hambrientos resistentes de Madrid] y los mayores les decían a los niños: ‘¡No os lo comáis, que puede estar envenenado!”.

Uno de los textos más conmovedores del libro es el que firma Noemí San Juan Martínez, periodista de Aragón TV. En él recrea la correspondencia que Benita y Lola, madre e hija respectivamente, mantienen entre Bilbao y Vera de Moncayo sin saber si esas cartas están llegando realmente a su destino. Lola es una niña a la que mandan a casa de sus tíos en Bilbao por motivos de salud. Allí le pilla la guerra, lo que la mantendrá separada de su familia durante tres años. En ese tiempo será evacuada varias veces, por tierra y por mar, y pasará por distintas localidades de Francia y Cataluña. Pero no dejará de escribir a su madre en ningún momento.

El bloqueo de las comunicaciones, sin embargo, le impedirá conocer las desgarradoras circunstancias por las que está pasando su familia en Aragón. “Mi bisabuela Vicenta también tuvo la posibilidad, en varias ocasiones, de mandar a sus hijos al exterior para ponerlos a salvo”, detalla Sara Plaza. “Había camiones que los llevaban a Valencia y desde ahí embarcaban para el extranjero. La última vez estuvo a punto de hacerlo. Llegó hasta el camión e iba a subirlos, pero en el último momento se arrepintió. Dijo: ‘No, no, no. Mis hijos tienen que seguir conmigo”.

Los hijos en aquella época eran material altamente sensible. Morían a raudales, lo mismo que sus madres durante el parto. En el libro se relatan numerosos episodios relacionados con las enfermedades que entonces sufrían los niños. La misma hija de Vicenta, María, “sufrió lo que hoy se llama violencia obstétrica. Tras una cesárea la apartaron de su hijo, Paquito, que era el primero. Solo podía verlo una hora al día, que es cuando le daba de mamar. Hoy eso sería impensable. Después de comer se lo llevaban a la incubadora, donde permanecía sin vigilancia. Y allí vomitaba todo lo que había comido. Paquito murió de deshidratación al poco de darle el alta”.

Todas estas mujeres han sido heroicas protagonistas de nuestra intrahistoria. Pero la Historia, con mayúsculas, las obvió. Sus recuerdos, sin embargo, han viajado de generación en generación. Es muy significativo que sigan hoy tan vivos, tan a flor de piel, casi 90 años después. “Eso, lo que nos dice, es que no hemos cerrado esas heridas. Porque ni hay verdad, ni hay justicia, ni hay reparación”, afirma Plaza. “En España se cerró en falso la dictadura, tuvimos una falsa transición y tenemos una falsa democracia en la que los culpables no han pagado por sus delitos, las víctimas siguen enterradas en cunetas y la historia sigue estando escrita por los vencedores. Ojalá la Ley de Memoria Histórica pueda tener, por fin, la financiación suficiente para resarcir ese daño y no tengamos que seguir luchando contra el tiempo. Porque ya queda muy poca gente de esa generación. Se nos están muriendo”.

lamarea

Share Button

Un estudio publicado por «The New York Times» determina que los españoles no son de raza blanca

«The New York Times» ha desatado la polémica este jueves al publicar un estudio en el que clasifica por razas a las 922 personas más poderosas de Estados Unidos. En este, el prestigioso diario llega a la conclusión de que el 80% de ellos son de raza blanca, pero no incluye entre ellos a ninguno de los nacidos en la peninsula ibérica o a los descendientes de ellos. Porque ninguno de ellos son, según el rotativo, de raza blanca.

Quien ha denunciado este error a través de su cuenta de Twitter es René D. Flores, sociólogo de la Universidad de Chicago, que ha resaltado el hecho de que para el periódico, por ejemplo, personas como John Garamendi, empresario y político, no sea blanco pese a ser de origen vasco. Y lo mismo el político Devin Nunes, de origen portugués, quien tampoco es considera de esta raza.https://platform.twitter.com/embed/index.html?dnt=false&embedId=twitter-widget-0&frame=false&hideCard=false&hideThread=false&id=1304145645918248960&lang=es&origin=https%3A%2F%2Fwww.abc.es%2Fsociedad%2Fabci-estudio-publicado-york-times-determina-espanoles-no-raza-blanca-202009121403_noticia.html&siteScreenName=ABC_Conocer&theme=light&widgetsVersion=219d021%3A1598982042171&width=550px

Según Flores, «The New York Times» ha establecido un curioso criterio: «La regla que parecen seguir es clasificar a cualquiera cuyo apellido suene «hispano» como no blanco, independientemente de su origen real. Esto explicaría por qué Pablo Isla, el consejero delegado de Inditex, nacido en Madrid, está clasificado como no blanco».

«De manera interesante, el New York Times clasifica a personas con origen en Oriente Medio como el irano-americano Farnam Jahanian o Marc Lasry, que nació en Marruecos, como blancos», añade el sociólogo, quien subraya a continuación: «La lectora de las señales culturales ibéricas como no blancas y la clasificación de las personas de Oriente Medio como blancas es un fenómeno exclusivamente estadounidense».

«Este es un buen ejemplo de cómo los límites de «lo blanco», junto con el resto de categorías raciales, cambian con el tiempo y son moldeados por factores sociales y políticos», concluye Flores.

abc.es

Share Button

Olga Ruiz, nueva presidenta de FACUA-Consumidores en Acción

La sevillana Olga Ruiz ha sido elegida este sábado nueva presidenta de FACUA-Consumidores en Acción, en sustitución de Paco Sánchez Legrán, fundador de la asociación, que deja el cargo tras haberse mantenido al frente en toda la vida de esta entidad.

Ruiz ha sido elegida presidenta por los 50 delegados del cuarto Congreso nacional de la organización, celebrado este sábado, donde se ha aprobado por unanimidad la candidatura encabezada por la hasta ahora secretaria general.

La nueva presidencia de FACUA ha señalado que asume «el enorme honor y el reto de estar al frente de una organización donde la dirección colectiva y la independencia frente a poderes empresariales y políticos seguirán siendo nuestras señas de identidad, las que plasmó en el proyecto Paco Sánchez Legrán y gracias a las cuales hoy somos un proyecto fuerte, cohesionado y útil para la sociedad».

«La lucha consumerista», ha dicho Ruiz en una de sus intervenciones, «es la lucha por la igualdad, contra los abusos y las injusticias del mercado. La lucha por reivindicar y conseguir políticas públicas dirigidas a evitar la exclusión y la desigualdad, garantizando el acceso de los usuarios a los bienes y servicios en condiciones de no discriminación».

El congreso ha sido inaugurado por el ministro de Consumo, Alberto Garzón, que ha ensalzado «la biografía vital» del fundador de FACUA, en «la defensa no sólo de los derechos de los consumidores sino de la clase trabajadora en su conjunto y de la propia democracia».

Sánchez Legrán inició a los 17 años su activismo en defensa de los derechos civiles y políticos y entró en las filas de la Unión de Juventudes Comunistas y Comisiones Obreras Juveniles.

Su lucha por las libertades y la democracia provocó que fuese perseguido, torturado y encarcelado durante el franquismo.

Garzón ha destacado que «la existencia del nuevo Ministerio de Consumo responde a una demanda histórica del movimiento de defensa de los consumidores», y ha valorado «el compromiso y la lealtad de FACUA en la exposición de sus reivindicaciones al ministerio».

Entre otras, ha subrayado que las medidas anunciadas esta semana con Consumo para acabar con el fraude de los 902 «responden a una reivindicación histórica de FACUA».

En su discurso de despedida, Sánchez Legrán ha citado a Antonio Machado, Nelson Mandela, Marcelino Camacho y Ernesto Che Guevara para pedir a los nuevos dirigentes de FACUA que «sigan luchando desde la esperanza, no plegándose a ningún poder político o económico, con independencia y apartidismo, pero sin ser neutrales a las injusticias ni renunciar nunca a hacer política».

También ha tenido palabras para los que le acompañaron en la creación de la organización a comienzos de los años 80: «sin su valiosa aportación la FACUA de 2020 nunca hubiera sido posible».

El veterano dirigente continuará vinculado al proyecto al frente de la Fundación FACUA para la Cooperación Internacional y el Consumo Sostenible.

expansion

Share Button

Martin Kulldorff, epidemiólogo de Harvard: “No hay razones científicas ni de salud pública para mantener las escuelas cerradas»

La pandemia del COVID-19 ha vinculado los debates científicos y los debates políticos de forma peculiar. Aunque nueve meses después de su surgimiento –y aún sin final cierto a la vista– es difícil pensar en algún país que pueda hacer gala de haber aplicado una estrategia exitosa, en casi todo el mundo se defienden y se atacan enfoques epidemiológicos contrapuestos como si fueran principios ideológicos irrenunciables.

Es natural que el menosprecio con el que abordaron la enfermedad algunos líderes como Donald Trump y Jair Bolsonaro haya colocado a sus adversarios en la vereda de enfrente. Pero medidas como el cierre de escuelas, los confinamientos estrictos y el aislamiento social extremo fueron vistas entonces no solo como las más adecuadas para enfrentar la pandemia, sino también como la única alternativa ante los discursos de Trump y Bolsonaro, y como una forma de reafirmar una identidad política.

En ese mismo juego dicotómico que divide estrategias sanitarias con distinto grado de respaldo científico entre buenas y malas políticamente, y que las encaja con fórceps en las realidades polarizadas de muchos de los países del mundo en la actualidad, la inmunidad de rebaño parece haber caído del lado de la desgracia. Que se haya convertido en mala palabra, aunque no se trata de una estrategia sino más bien de un hecho científico, ha sorprendido mucho a Martin Kulldorff, epidemiólogo especializado en enfermedades infecciosas y profesor de la Universidad de Harvard. También que se extraigan linealmente lecturas políticas de las opiniones científicas.

Nacido en Suecia y formado entre ese país y los Estados Unidos –donde vive actualmente–, Kulldorff defiende un abordaje que distinga “por edades”. Está a favor de la reapertura de escuelas y en contra de los confinamientos generales porque, en contra de lo que se suele creer, asegura que representan “el mayor asalto a las condiciones de vida de la clase obrera en décadas”. En una entrevista con Infobae, se refirió a estos temas, al desarrollo irregular de la vacuna y a la naturaleza de la enfermedad: “Era inevitable que el contagio alcance a todo el mundo, nadie debe sentirse mal por eso, porque era sencillamente imposible mantenerlo afuera”.Pasajeros viajan en un colectivo con máscaras faciales en Londres, el 11 de septiembre de 2020. REUTERS/Toby MelvillePasajeros viajan en un colectivo con máscaras faciales en Londres, el 11 de septiembre de 2020. REUTERS/Toby Melville

—En un artículo publicado en abril, dijo que como el COVID-19 opera de manera diferenciada según la edad, las medidas para contenerlo también debían ser diferenciadas, y que, de lo contrario, se perderían vidas innecesariamente. ¿Podría explicar por qué un confinamiento general causaría más muertes que una estrategia diversificada por edades?

—Hay muchas cosas que no sabemos del COVID-19, pero una cosa que sí sabemos es que hay una enorme diferencia en la mortalidad según la edad. No es que los jóvenes no se contagien, pero son principalmente los mayores quienes mueren por esta enfermedad. Las personas de más de 70 años tienen un riesgo de morir mil veces mayor que los niños. De hecho, entre los más chicos, el COVID-19 es más leve que la influenza estacional. En cambio, entre los mayores, es mucho peor que la influenza. Si no se toma ninguna medida se va a infectar la misma proporción de cada grupo etario hasta llegar a la inmunidad de rebaño. Y, si se aplica una cuarentena general, universal, también habrá jóvenes y viejos infectados. En ambos casos hay muchas personas grandes contagiadas y, por eso, muchas muertes. Sin embargo, si protegemos a los mayores y a otros grupos expuestos a grandes riesgos, pero los más jóvenes viven con normalidad, cuando alcancemos la inmunidad de rebaño tendremos más contagiados entre los jóvenes y menos entre los grandes. Entonces, la mortalidad total será menor. La clave para mantenerla baja es proteger a los mayores mientras la pandemia está asolando, asegurándose de que no se prolongue demasiado, porque entonces ya no se los podrá cuidar. Solo es posible hacerlo exitosamente por una cierta cantidad de tiempo.

—¿Eso significa que para prevenir más muertes es importante alcanzar cierta inmunidad lo antes posible?

—La inmunidad de rebaño es inevitable, así que no hay razón para posponerla a propósito. Sí sirve para no sobrecargar el sistema de salud, así que aplanar la curva al comienzo de la epidemia fue una buena meta y casi todos los países tuvieron éxito en eso, salvo el norte de Italia, parte de España y quizás algunos otros. Eso fue muy importante, porque permitió que todos los enfermos reciban el tratamiento adecuado. Pero más allá de eso, no hay motivo para empujar la pandemia hacia el futuro. Uno podría argumentar que si se la pospone algunas personas que hubieran muerto ahora sobrevivirían algunos meses más, pero eso no se sostiene como razonamiento de salud pública, porque al empujar hacia adelante la población va a envejecer seis o 12 meses, lo que significa que todos van a tener un riesgo levemente superior más tarde. Por otro lado, en temas sanitarios no relacionados con el COVID, como el cáncer, demorar los chequeos significa no detectar casos. Alguien que podría haber sobrevivido 10 o 20 años, podría terminar muriendo en tres o cuatro por no haberse hecho el monitoreo a tiempo. Además, la vacunación de los niños está en baja, y hay problemas cardiovasculares y de salud mental que están siendo agravados por las cuarentenas, y que son mucho más severos cuanto más se prolongan.La inmunidad de rebaño es inevitable, así que no hay razón para posponerla a propósito

—De acuerdo con su propuesta, entonces, el escenario más seguro sería que los jóvenes salgan y corran riesgos, y los mayores se queden en sus casas. ¿Se puede considerar justa esa estrategia para los mayores, o imponer restricciones por edad podría ser visto como una forma de discriminación etaria?

—Es el COVID-19 el que discrimina por edad porque los mayores enfrentan riesgos muy superiores. Pero supongo que la discriminación en las medidas puede verse de dos maneras. Por un lado, como que los mayores tienen que quedarse en sus casas mientras que los jóvenes pueden vivir sus vidas normalmente. Y eso se podría hacer voluntariamente o a través de medidas legales. Por ejemplo, los bares tienen restricciones por las que hay que tener más de 21 años para entrar, así que se podría restringir el ingreso a los mayores de 60 años. Por otro lado, también podría verse como una discriminación contra los jóvenes dejar que los mayores se queden seguros y protegidos, mientras que ellos tienen que correr un riesgo, que es pequeño, pero que sigue siendo un riesgo, para generar la inmunidad que eventualmente protegerá a los mayores. Creo que la discrimininación por edad puede ir en ambas direcciones. En lo que respecta a los jóvenes, cuando hay una guerra se los envía a ellos, así que esa también es una forma de discriminación etaria. Por supuesto, el riesgo del COVID-19 es mucho más bajo que ir a la guerra.PlayMartin Kulldorff, sobre la necesidad de una estrategia diferenciada por edad #Entrevista

—Desde el comienzo de la pandemia se ha hablado mucho de proteger a los ancianos, pero en ningún país parece haberse logrado ese objetivo. ¿Tiene alguna recomendación para proteger a este grupo?

—Hay una serie de medidas concretas para protegerlos. Por ejemplo, para aquellos que viven solos, debería implementarse un sistema concreto para que alguien les haga las compras y se las entregue de forma segura, así no tienen que ir al supermercado. Para aquellos que viven en asilos y que necesitan ser cuidados por otros, las autoridades deberían ocuparse de que los trabajadores no infecten a los residentes, quizás priorizando que los atiendan quienes ya se han infectado previamente y tienen anticuerpos. Podría ser una forma de seleccionar al personal. Para aquellos que aún no se han enfermado, quizás se podría implementar un mecanismo de testeo frecuente. También para visitantes o familiares de los residentes sería bueno implementar un sistema de testeos previo a las visitas, para que puedan verlos incluso en esta situación.

—Y en el caso de los hogares donde viven familias cuyos miembros tienen distintas edades, ¿qué recomienda?

—Creo que el mayor problema son esos hogares “multigeneracionales”. En Suecia se hizo un estudio sobre personas de más de 70 años en Estocolmo. Se comparó a aquellos que viven con alguien de alrededor de 65 años, que también está retirado, con aquellos que viven con familiares en edad de salir a trabajar. En el grupo de los que viven con personas en edad laboral las cifras de mortalidad fueron más altas que en el otro. Que haya niños en la vivienda no aumentó el riesgo de los mayores de 70 años, los niños no son el problema. Pero los trabajadores sí lo son. De alguna forma, si existe la posibilidad de hacer algún tipo de separación podría ser muy bueno. Por ejemplo, disponer de hoteles para la gente mayor. O, si viven con gente joven, que se muden con familiares de su mismo rango etario: es más seguro vivir con un hermano o hermana, que con hijos y nietos.

—Teniendo en cuenta que para los niños el COVID-19 es una enfermedad más leve que la gripe, ¿por qué tantos países se siguen oponiendo a la apertura de escuelas? Sobre todo con el ejemplo de Suecia, donde permanecieron abiertas y no se reportaron muertes de jóvenes en edad escolar, y la tasa de riesgo de los docentes estuvo en el promedio de las demás profesiones.

—Desde un punto de vista científico es algo muy, muy sorpresivo. No hay razones científicas ni de salud pública para mantener las escuelas cerradas. ¿Para qué hacemos ciencia? Si quieres saber qué consecuencias tiene la exposición a algo hay que mirar a aquellos que han estado expuestos. Por ejemplo, si quieres saber si funciona una vacuna hay que estudiar a aquellos que fueron vacunados. En materia de la apertura de escuelas, los que estuvieron expuestos al virus fueron los niños suecos. Fueron a la guardería, a la primaria y a la escuela media, desde el primer año de vida hasta los 15, porque permanecieron abiertas a lo largo del pico de la pandemia. Y tienes razón, en ese 1.8 millón de niños no hubo ninguna muerte por COVID-19. Hubo algunas hospitalizaciones e internaciones en unidades de cuidados intensivos (menos de diez en todo el país), pero fue menos severo que una temporada anual de gripe. Además, cuando observamos qué pasó con los docentes, no se registró un exceso en el riesgo comparado a la media de otras profesiones. Obviamente, un docente puede ir a la escuela y contagiarse de un colega, como la gente que trabaja en otras profesiones. Pero no hubo un riesgo extra, en comparación.El epidemiólogo Anders Tegnell, a cargo de la estrategia sanitaria sueca. Pontus Lundahl/TT News Agency/via REUTERS      El epidemiólogo Anders Tegnell, a cargo de la estrategia sanitaria sueca. Pontus Lundahl/TT News Agency/via REUTERS

—¿Podría explicar, específicamente, cuál sería una forma segura de reabrir las escuelas? ¿Quiénes deberían ir y quiénes no? ¿Todos los niños y profesores, o algunos sí y otros no? ¿Cuáles son los riesgos?

—Suecia hizo las cosas bien, con una excepción. Se dictaron clases normales y si un niño tenía síntomas, como tos o congestión nasal, se le pedía que se quede en su casa. Si los síntomas aparecían en la escuela, era enviado directamente a la casa. Esa es una buena regla. Se mantuvieron clases con el tamaño normal, de 20 o 30 niños, pero sin grandes aglomeraciones. Se hacía una limpieza adicional de las superficies, lo que es bueno ante cualquier enfermedad infecciosa. Se realizaron algunas clases al aire libre cuando el tiempo era bueno, lo cual no sé si ayuda demasiado, pero no daña y es bueno estar afuera. No se impuso el uso de mascarillas, ni otras barreras, y los niños podían correr y jugar normalmente. Eso es importante para su salud mental y física. Lo único que haría diferente a Suecia es proteger a los docentes que tienen más de 60 años, y que enfrentan riesgos mayores. Creo que sería prudente que ellos puedan trabajar desde sus casas de alguna manera. Quizás podrían tomarse un año o ayudar con exámenes y ensayos. Quizás puedan proveer asistencia a los maestros más jóvenes, ser sus mentores. Pero creo que los docentes de más de 60 años deben tener la oportunidad de trabajar desde sus hogares. Los que están en sus 20, 30 o 40 años tienen muy bajo riesgo, así que no me preocuparía por ellos.

—Entre abril y mayo, se confirmaron en Estados Unidos cerca de 1,6 millón de casos de coronavirus y unas 105.000 muertes. Entre julio y agosto, en la llamada segunda ola, se reportaron 3,6 millones de contagios, pero unas 57.000 muertes. ¿Cómo se explica que con más del doble de infecciones muera la mitad de las personas que antes?

—Es por el testeo. En las primeras etapas de la pandemia solo se testeaba a las personas que estaban muy enfermas. Y se las testeaba porque era importante saber si tenían COVID-19 u otra cosa para definir el tratamiento. Después empezó a haber más testeo. Entonces, se encuentran estos casos levemente sintomáticos o asintomáticos. No estoy convencido de que ahora haya más casos, sino que ahora se encuentran más. Probablemente hubo menos casos en el verano (boreal) que en el pico de la pandemia.PlayMartin Kulldorff, sobre la vacuna y sobre cómo será recordada la pandemiaLos docentes de más de 60 años deben tener la oportunidad de trabajar desde sus hogares. Los que están en sus 20, 30 o 40 años tienen muy bajo riesgo, así que no me preocuparía por ellos

—Y más allá de eso, ¿es posible que la tasa de letalidad sea más baja ahora?

—Creo que probablemente la proporción de gente que se infecta es más joven ahora. Al principio no sabíamos cómo cuidar a los mayores, y ahora mejoramos un poco. Así que supongo que los que se están contagiando ahora tienen un promedio de edad inferior, lo que significa que la tasa de letalidad de la infección es más baja. También podría haber otras explicaciones, pero la edad sería la primera para explorar y hacer estimaciones.

—¿Qué otras explicaciones tiene en mente?

—Podría haber mejoras en los tratamientos, por ejemplo. Con la experiencia, para los médicos deja de ser una nueva enfermedad y aprenden cómo tratar a los pacientes.

—En un artículo reciente cuestionó la realización de testeos masivos a personas jóvenes y sanas, y lo que denominó una “obsesión” por buscar casos asintomáticos. ¿Podría explicar por qué cree que es un abordaje equivocado?

—No creo que sirva de nada. Si un niño es asintomático, pero positivo, no causa ningún daño que siga yendo a la escuela. Si tiene tos o congestión nasal, entonces debería ser enviado a su casa, pero no necesitamos un test para eso. Y lo que puede ocurrir es que, como algunas personas están muy asustadas, se detectan dos casos y se empiezan a cerrar las escuelas, como está pasando ahora en algunos países. Pero los niños necesitan ir a clase, porque es importante que aprendan. Así que los efectos perjudiciales de dejar de ir son mayores. Hay dos excepciones en las que sí creo que sirven los test. Si una persona joven visita a su abuelo, creo que tendría sentido que se testee antes para asegurarse de que no lo contagiará. Otra excepción son las pruebas aleatorias con el objetivo científico de descubrir la prevalencia de la enfermedad. Como hay que seleccionar a la gente al azar para hacer una buena estimación, tiene sentido testear a toda la población, jóvenes y viejos.Si un niño es asintomático, pero positivo, no causa ningún daño que siga yendo a la escuela.

—Antes mencionó la inmunidad de rebaño. Quienes la critican dicen que mucha gente tendría que morir para que la sociedad la alcance. ¿Está de acuerdo con eso? ¿Existe un riesgo tan alto detrás de la inmunidad de rebaño?

—Hay un malentendido con la inmunidad de rebaño. Algunas personas lo ven como una estrategia, pero no lo es. Es un hecho científico que sabemos que existe, como la fuerza de la gravedad en el campo de la física. Sea cual sea la estrategia que usemos contra el COVID-19, eventualmente vamos a llegar a la inmunidad de rebaño. Ya sea a través de una vacuna, que es la mejor manera, o a través de la infección natural. Si la pregunta es si va a morir mucha gente, la respuesta depende de si aquellos que se infectan son principalmente gente mayor. En ese caso sí, muchos van a morir porque tienen más riesgo. Pero, si son principalmente los jóvenes los que se infectan hasta generar la inmunidad de rebaño, pocos van a morir. Así que cuanto mejor protejamos a los más grandes, mientras dejamos que los jóvenes vivan con normalidad, vamos a tener menos muertes. Cuando algunas personas que no son epidemiólogos de enfermedades infecciosas calculan cuántos morirán, asumen que todos los grupos de edad se van a contagiar en la misma proporción y eso está mal. Asumen una estrategia que es muy subóptima.Gente camina en Florida con máscaras faciales. EFE/Cristóbal Herrera/Archivo
Gente camina en Florida con máscaras faciales. EFE/Cristóbal Herrera/Archivo

—Por lo que sabe la ciencia sobre el COVID-19, ¿qué porcentaje de la población debería contraer el virus para alcanzar la inmunidad de rebaño?

—Nadie sabe el porcentaje necesario para alcanzar la inmunidad de rebaño y es imposible saberlo. Ningún epidemiólogo respetable daría un número determinado. Es diferente en distintos lugares. En las áreas urbanas las personas tienen más contactos, ven a más gente. En las rurales, están más aisladas. Así que en zonas urbanas necesitamos un porcentaje mayor al que necesitamos en las rurales. También depende de quién se infecta. Si se contagia y desarrolla inmunidad un viajante, alguien que se mueve mucho y se encuentra con muchas personas, previene la propagación de la enfermedad. Pero si es inmune un anciano que vive solo en su casa, no sale demasiado y no se ve con mucha gente, no serviría para la inmunidad de rebaño. Así que si aquellos que propagan más la enfermedad se contagian y desarrollan inmunidad, entonces el umbral es más bajo. Si es gente que no se ve con otros la que se infecta, el umbral va a ser más alto. En ese sentido, es una situación ideal la que se presenta con el COVID-19, porque los adultos jóvenes, que son las personas que corren menores riesgos, son también quienes más lo diseminan.

—En un artículo reciente comparó al movimiento antivacunas con las opiniones contrarias a la inmunidad de rebaño. ¿Por qué?

—Entre los epidemiólogos hay cierta frustración con aquellos que no quieren vacunar a los niños, porque las vacunas salvan millones y millones de vidas en el mundo. Pero es necesario que muchos se vacunen para alcanzar la inmunidad, porque hay algunas personas que, por una razón u otra, no podrán vacunarse. Por ejemplo, niños enfermos de cáncer, que tienen el sistema inmune comprometido. Los antivacunas suelen ser personas educadas, pero los menos instruidos son más inteligentes en cuanto a las vacunas. Creo que es la misma situación con los anti-rebaño, que son personas educadas que tratan de protegerse a sí mismas trabajando desde su casa, mientras es la clase trabajadora la que tiene la carga de generar la inmunidad de rebaño, que por otro lado es inevitable. Estamos protegiendo a los jóvenes profesionales, a los banqueros, a los periodistas como ustedes, a los científicos como yo, que podemos trabajar desde nuestras casas y estamos protegidos, mientras que personas mayores de clase trabajadora viajan en autobús y trabajan en los supermercados, exponiéndose, enfrentando más riesgos. Tanto los antivacunas como los anti-rebaño, que son los más educados y con más recursos, se aprovechan de las personas que vacunan a sus hijos y de aquellos que se ven forzados a exponerse al virus. La pandemia de COVID-19 y el confinamiento es el mayor asalto sobre la clase trabajadora en muchas décadas.La pandemia de COVID-19 y el confinamiento es el mayor asalto sobre la clase trabajadora en muchas décadasEstudiantes usan máscaras en la escuela en Zagreb, Croacia EFE/EPA/STRINGEREstudiantes usan máscaras en la escuela en Zagreb, Croacia EFE/EPA/STRINGER

—Muchos de los países que impusieron confinamientos tempranos después de un periodo de cierto éxito experimentaron grandes rebrotes, justo en el momento en que el encierro se volvía más insostenible para la mayoría de la población. ¿Por qué cree que muchos de sus colegas siguen insistiendo en esa estrategia incluso cuando se revela ineficaz?

—Para empezar con mi país de origen, Suecia, creo que hay casi un acuerdo universal entre los epidemiólogos de enfermedades infecciosas de que es la estrategia apropiada. Suecia aplicó una política diferenciada por edad. Creo que sólo conozco un epidemiólogo de enfermedades infecciosas que ha criticado este enfoque. Y en general es así, más allá de Suecia. Pero hay excepciones, claro. Hay epidemiólogos cuyo objetivo es primero suprimir el virus, después aplicar rastreo de contactos, testear y aislar, para mantenerlo así a raya. Esa estrategia funciona para algunas enfermedades infecciosas, como el ébola, por ejemplo. Cuando estuvo en Estados Unidos, ese fue un abordaje adecuado. Pero por definición, la estrategia de la supresión no puede funcionar en una pandemia. Entonces, hay un desacuerdo ahí, pero creo que la mayoría de los epidemiólogos de enfermedades infecciosas piensan que las escuelas deberían estar abiertas, por ejemplo. Habiendo dicho esto, también están hablando a grandes audiencias otros grupos de científicos, como médicos clínicos, químicos, ecologistas y epidemiólogos de otras áreas, como el cáncer. Creo que hubo una desconexión entre los muchos científicos que no saben demasiado sobre brotes de virus infecciosos, pero tienen opiniones muy fuertes sobre qué hacer y qué no. Ha sido muy sorprendente observar este fenómeno.

—¿En esas diferencias entre expertos que usted menciona, dónde coloca al principal asesor de la Casa Blanca, el doctor Anthony Fauci? Él se ha mostrado favorable a la imposición de confinamientos, más que a otro tipo de estrategias.

—El doctor Anthony Fauci es una eminencia muy destacada en materia de inmunología. Sabe mucho de inmunología y de virus. Y también es un doctor en enfermedades infecciosas. Entonces, si ustedes quieren saber sobre inmunología, no deberían preguntarme a mí, porque no es mi campo científico. Posiblemente tengan que consultar a alguien como Anthony Fauci, porque él sabe sobre esas cosas. Pero no es un experto en salud pública, y no es un epidemiólogo.

—Es interesante estudiar el caso sueco debido a que es el único país occidental que aplicó una estrategia diferente al resto. Y usted vive en Estados Unidos, pero casualmente es sueco, y defiende también esta estrategia diferente. Resulta llamativo y le pregunto: ¿qué es lo que hizo posible que Suecia y sus científicos abordaran el problema del COVID-19 de manera distinta al resto?

—Es una buena pregunta. En Europa, no sé en el resto del mundo, pero en Europa todos los países grandes tenían una planificación ante una eventual pandemia. Y creo que Suecia fue el único que siguió con ese plan. ¿Por qué no lo hicieron otros países? Ha habido epidemiólogos que han levantado su voz en favor de una estrategia como la sueca. Cuando Dinamarca cerró sus escuelas, por ejemplo, lo hizo en contra de las recomendaciones de los mayores expertos de su país; así como también había epidemiólogos en enfermedades infecciosas en el Reino Unido que defendieron la estrategia sueca ante el COVID. Creo que después hubo muchas presiones desde los medios, y miedo entre los políticos, no lo sé. No sé sobre psicología o sociología, ni sobre la política detrás de estas cosas. Creo que la Agencia Pública de Salud en Suecia ha hecho un gran trabajo, porque yo temí que retrocedieran ante la enorme presión que sufrieron en los meses de abril y mayo. Hubo mucha presión internacional entonces para que Suecia adecue su estrategia a lo que estaba haciendo el resto de los países. Creo que en los Estados Unidos y en el Reino Unido esa discusión no existió, apenas los últimos meses noté un debate un poco más abierto sobre estos temas. Si tomas por ejemplo el Reino Unido, creo que una persona como Sunetra Gupta, a quien ustedes hicieron una muy buena entrevista, fue escuchada mucho menos de lo que debería. Es una de las epidemiólogas en enfermedades infecciosas más prominentes del mundo, y al menos debería haber sido escuchada en su propio país, pero no fue lo que ocurrió, desafortunadamente.Suecia durante el brote de Covid-19. EFE/EPA/ANDERS WIKLUND/Archivo
Suecia durante el brote de Covid-19. EFE/EPA/ANDERS WIKLUND/ArchivoCreo que hubo una desconexión entre los muchos científicos que no saben demasiado sobre brotes de virus infecciosos, pero tienen opiniones muy fuertes sobre qué hacer y qué no

—Esta semana, Oxford suspendió sus pruebas de fase tres de la vacuna contra el COVID-19 debido a una reacción adversa sospechosa en uno de los participantes. ¿Debería preocuparnos que ocurra algo así? ¿Qué opina sobre esta enorme expectativa global que hay en torno al desarrollo de la vacuna?

—Hay docenas de vacunas que se encuentran en este momento en diferentes etapas de desarrollo, y la mayoría de ellas va a fallar, ya sea por falta de eficacia o por efectos adversos. Así que creo que tenemos que esperar que la mayoría fracase. Podríamos tener esperanzas en que una, o quizás dos o tres tengan éxito. Si podemos tener un par que funcionen sería una buena noticia, y va a ser muy emocionante y fantástico. El hecho de que una o dos de estas vacunas no tengan éxito –y no sabemos aún si la vacuna de Oxford ya ha fracasado– es algo que era esperable.Hay docenas de vacunas que se encuentran en este momento en diferentes etapas de desarrollo y la mayoría de ellas va a fallar

—Esta semana publicó un mensaje bastante provocativo en Twitter, preguntando si en el futuro recordaremos esta crisis como “La pandemia de COVID-19” o “El Gran Pánico”. ¿Cree que hay una desconexión entre los verdaderos riesgos de la pandemia y los temores que genera? Y si es así, ¿por qué?

—Sí, yo pienso que en diez años, cuando miremos para atrás, pensaremos más en los efectos perjudiciales del confinamiento, al menos en los Estados Unidos. Creo que eso será lo que la gente más recordará. Eso es lo que creo, pero me puedo equivocar. Por supuesto, recordaremos las dos cosas, los confinamientos y la pandemia, pero creo que la cuarentena está causando un daño que no se está considerando adecuadamente.

—Pero, partiendo de la base de lo que dijo antes, y sabiendo que no es sociólogo ni psicólogo, desde el punto de vista epidemiológico, ¿cree que ha habido una reacción exagerada tomando el pánico creado, en comparación con el daño real que causará la pandemia?

—Obviamente, estamos ante una pandemia muy seria. No es mi intención minimizarla, porque especialmente para las generaciones mayores es una enfermedad muy seria. Pero hemos tirado por la ventana las bases de la salud pública. Como alguien que ha estado trabajando con enfermedades infecciosas durante un largo periodo de tiempo, el hecho de que exista esta pandemia no es una sorpresa. Iba a suceder tarde o temprano. De hecho, me sorprende que haya tomado tanto tiempo. También tengo que decir que el COVID-19 es mucho menos grave de lo que podría haber sido. Cuando todo esto comenzó en China, me di cuenta que se propagaría por todo el mundo, debido a los casos asintomáticos. Lo primero que quise observar era qué pasaba con los niños, porque tengo tres hijos pequeños. Y me di cuenta de que no estaban en riesgo, o que corren un peligro mucho menor. Y eso fue un alivio muy grande para mi. Podríamos estar ante una pandemia que afecte a los niños, en lugar de a aquellos entre 70 y 80 años. Para mi ese escenario hubiera sido peor. Las diferentes tasas de mortalidad por edad son una de las grandes debilidades del virus y deberíamos aprovecharla más para vencerlo.Turistas hacen un tour en la Plaza San Marcos, Venecia, Italia. REUTERS/Guglielmo MangiapaneTuristas hacen un tour en la Plaza San Marcos, Venecia, Italia. REUTERS/Guglielmo MangiapanePienso que en diez años, cuando miremos para atrás, pensaremos más en los efectos perjudiciales del confinamiento

—Usted también ha escrito sobre el fenómeno de la politización de las opiniones en torno a la pandemia. ¿Cree que se trata de algo nuevo?

—No había experimentado una cosa así anteriormente. Ciertamente no en esta magnitud. Parece ser que tu apoyo a determinada estrategia para la pandemia depende de tus creencias políticas o tu ideología. A veces bromeo, porque en la primavera yo defendía el enfoque sueco, y su primer ministro (Stefan Löfven) es del Partido Socialdemócrata, así que supongo que entonces yo era un socialista. Y ahora respaldo a gobiernos como los de Florida y Dakota del Sur aquí en los Estados Unidos, porque están desarrollando una estrategia diferenciada por edad. Son gobernadores republicanos, así que en unos pocos meses he virado de apoyar a socialistas a apoyar republicanos, supongo. Es muy sorprendente.

—Claro, porque partiendo de esta politización de la pandemia, alguien podría acusarlo a usted de defender a gobiernos como los de Donald Trump y Jair Bolsonaro, que optaron por minimizarla…

—No estoy muy familiarizado con la situación de Brasil, pero mi impresión es que el gobierno federal allí se lavó las manos, dejó que las cosas sucedan y no hizo nada. Y yo creo que ese es un enfoque equivocado. Creo que tanto no hacer nada como impulsar confinamientos generalizados está mal. Porque en ambos escenarios tendrás la misma tasa de contagio en distintos grupos etarios. Así que incluso aunque se presentan como los dos extremos opuestos de la cuestión, creo que ambos están errados. Yo defiendo el enfoque por edad.Tanto no hacer nada como impulsar confinamientos generalizados está mal.

—Esta idea de que las opiniones científicas tienen que coincidir con ciertos alineamientos políticos, que si alguien está en contra de los confinamientos, entonces apoya a Trump, o que si es opositor a Trump tiene que respaldar los confinamientos, es un fenómeno generalizado, que se ve en varios lugares del mundo. ¿Usted ha sufrido algún condicionamiento a la hora de expresar sus opiniones científicas debido a estas cuestiones políticas? ¿Hasta qué punto la respuesta global a la pandemia pudo haber sido afectada por esta tendencia?

—Creo que sí, efectivamente la respuesta global a la pandemia estuvo afectada por estas cuestiones políticas. Seguro. Entre mis colegas que son epidemiólogos en enfermedades infecciosas que defendían una perspectiva desde la salud pública estaba este sentimiento extraño de que tenían que escindir sus opiniones profesionales de lo que se esperaba de ellos en base a sus ideas políticas. Esto ha creado una situación muy extraña, pero para honrarlos tengo que decir que todos están siguiendo sus visiones en defensa de la salud pública. Creo que es un problema porque cuando traté de publicar en marzo y abril en Estados Unidos no me lo permitieron debido a que iba en contra del pensamiento de la manada. Es importante oír todas las opiniones. En Suecia no tuve ningún problema publicando mis ideas, pero tampoco lo tuvieron aquellos que estaban en contra del enfoque del gobierno, y por eso allí hubo una discusión muy saludable. Creo que eso ha faltado en Estados Unidos, al menos en la primavera. Ahora creo que ha mejorado, hay visiones más diversas, y creo que es bueno. Pero, como dije anteriormente, las cuarentenas son un ataque gigantesco contra la clase obrera, así que es muy difícil para mi entender cómo algunos medios que en teoría están del lado de los trabajadores las han defendido tan ferozmente. Veo una gran desconexión ahí.

infobae

Share Button

¿En qué ciudades ha subido más el precio de la vivienda usada los últimos cinco años?

El precio de la vivienda de segunda mano en España ha subido un 15% desde junio de 2015, según el estudio Variación acumulativa de la vivienda en España elaborado por Fotocasa. Baleares, madrileños y canarios experimentan alzas superiores al 30%, si bien los más afectados por el repunte son los residentes en Palma de Mallorca, con alzas cercanas al %.https://e5f6c5f7962a910d299e84b94c40d7d1.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html

A finales de 2019 el precio de la vivienda de segunda mano experimentó el primer descenso del precio interanual después de casi cuatro años de subidas ininterrumpidas. Desde ese momento, el precio de la vivienda de segunda mano está registrando pequeños descensos en el precio interanual que muestran que el mercado de la vivienda de segunda mano tiende a la estabilización.

«No obstante, estas bajadas de precio no van a ser muy abultadas porque cabe destacar que los precios actuales están casi un 40% por debajo de los precios que se alcanzaron en los años del boom inmobiliario», explica Anaïs López, directora de Comunicación de Fotocasa.

Analizando los incrementos porcentuales acumulados desde 2015, el precio medio del metro cuadrado de la vivienda en venta ha aumentado un 15% en España (de 1.635 euros/m2 en junio de 2015, a 1.874 euros/m2 en junio de 2020).

Así, los españoles en 2015 debían pagar por la compra de una vivienda de 80 m2 una media de 130.802 euros (junio de 2015, 1.635 €/m2) frente a los 149.894 euros (junio de 2020, 1.874 €/m2) que se paga como media en España en 2020.

Baleares, madrileños y canarios son los más afectados por el incremento de la vivienda en venta

De las comunidades autónomas que más se han visto afectadas por el incremento de la vivienda en venta estos últimos cinco años, tres de ellas superan el 30% de incrementos desde 2015, según el estudio de Fotocasa. El precio de la vivienda de venta en Baleares ha pasado de 1.864 €/m2 en junio de 2015 a 2.764 €/m2 en junio de 2020 (48% de incremento); en Madrid de 2.222 €/m2 a 3.050 €/m2 (37,3%) y Canarias de 1.299 €/m2 a 1.774 €/m2 (36,6 %), en los últimos cinco años.

El orden de las CCAA con incremento acumulativo en España es: Baleares (48%), Madrid (37,3%), Canarias (36,6%), Cataluña (19%), Andalucía (16%), Comunitat Valenciana (11%), Navarra (4%), La Rioja (3%), Castilla-La Mancha (3%), Aragón (2%) y País Vasco (0,4%).

Por otro lado, el orden de las comunidades en el que el precio de la vivienda en venta que ha descendido es: Galicia (-2,6%), Castilla y León (-2,4%), Asturias (-2%), Extremadura (-1,7%), Cantabria (-1,2%) y Región de Murcia (-0,8%).

Por ciudades

Palma de Mallorca, Málaga capital y Madrid capital son las ciudades cuyo incremento supera el 40% desde 2015.

Las diez ciudades que han experimentado un mayor incremento en estos cinco años son: Palma de Mallorca (58%), Málaga capital (48%), Madrid capital (43%), Barcelona capital (35%), Las Palmas de Gran Canaria (35%), Donostia – San Sebastián (34%), Girona capital (31%), Valencia capital (30%), Cádiz capital (24%) y Sevilla capital (20%).

Por otro lado, las ocho ciudades que no se han visto afectadas por el incremento de la vivienda en venta desde 2015 son: Ávila capital (-8%), Zamora capital (-7%), Teruel capital (-5%), Soria capital (-4%), Ourense capital (-3%), Jaén capital (-2%), Cáceres capital (-1%) y Oviedo (-0,2%)

eleconomista

Share Button

La princesa Leonor, confinada por un positivo en su clase

La clase donde estudia la princesa Leonor ha sido confinada tras la aparición de un positivo por coronavirus entre sus compañeros, según ha adelantado Telemadrid y ha confirmado la Casa Real.

La televisión madrileña explica que se trata de un caso de transmisión familiar, por el que un padre habría contagiado a su hija, compañera de la princesa de Asturias. Esto supone, de acuerdo con los protocolos educativos de la Comunidad, que todos los alumnos, entre ellos la princesa, deberán someterse a una cuarentena de 14 días en casa.

Qué va a pasar con los reyes ahora

Zarzuela ha emitido un comunicado detallando la situación: “Ante la detección de un caso positivo de COVID-19 en uno de los alumnos de la clase a la que pertenece la princesa de Asturias, el centro escolar ha recomendado a los padres que los alumnos de la citada clase no acudan preventivamente durante los próximos 14 días, y a expensas de lo que determinen las autoridades sanitarias de la Comunidad de Madrid”.

“En este sentido, la Princesa de Asturias seguirá la normativa y las indicaciones sanitarias, al igual que Sus Majestades los Reyes y la Infanta Sofía”, señalan.

Posteriormente, la Casa del Rey ha confirmado a El HuffPost que a la Princesa de Asturias se le hará la prueba PCR para certificar si también ha sido contagiada o no y que, “por el momento, los reyes tienen previsto mantener sus actividades oficiales, siguiendo también las normas sanitarias”.

En la agenda de los próximos días está previsto que el rey Felipe asista a la inauguración de la exposición ’150 años del Instituto Geográfico Nacional y reciba el martes a los recién elegidos presidentes de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, y de País Vasco, Íñigo Urkullu. La reina Letizia, por su parte, asistirá este lunes a la inauguración del curso escolar en dos centros de Navarra ubicados en Milagro y San Adrián.https://platform.twitter.com/embed/index.html?dnt=true&embedId=twitter-widget-0&frame=false&hideCard=false&hideThread=false&id=1304480955176976386&lang=es&origin=https%3A%2F%2Fwww.huffingtonpost.es%2Fentry%2Fconfinada-la-clase-de-la-princesa-leonor-por-un-positivo_es_5f5bbb81c5b67602f604e01c&siteScreenName=ElHuffPost&theme=light&widgetsVersion=219d021%3A1598982042171&width=550px

Una vuelta al ‘cole’ gafada

El resultado de la PCR a la compañera se ha conocido este mismo viernes. A partir del lunes, Leonor y el resto de estudiantes del aula deberán proseguir las lecciones telemáticamente, al menos durante esas dos semanas preceptivas.

La heredera al trono, que cumplirá 15 años el 31 de octubre, se incorporó el miércoles a las aulas del colegio madrileño Santa María de los Rosales, en el distrito de Moncloa-Aravaca donde cursa 4º de la ESO.

Este viernes, dos días más tarde, quien ha iniciado sus clases ha sido su hermana, la infanta Sofía, que estudiará 2º de la ESO en el mismo centro educativo.

huffingtonpost.es/

Share Button

La covid desluce una Diada marcada por la pandemia y la división

Cataluña celebró este viernes su Diada nacional marcada por la pandemia y por la profunda división que hay en el mundo independentista. Años atrás, el 11-S actuaba de termómetro para medir la temperatura al soberanismo. Así fue durante los años del ‘procés’. Sin embargo, esta vez quedó muy deslucido por la escasa asistencia como consecuencia de la crisis sanitaria. Los catalanes se marcharon de puente o se quedaron en casa y la jornada reivindicativa no tuvo el impacto de ediciones precedentes.

Resultaron desangelados tanto los actos oficiales, como los de las entidades de la sociedad civil, la ANC y Ómnium. El Govern redujo a una mínima expresión su agenda y solo mantuvo la tradicional ofrenda floral en el monumento de Rafael Casanova. Aunque al mismo tiempo, Quim Torra se negó a desautorizar la convocatoria de la ANC, que durante los ocho años anteriores de ‘procés’ registró concentraciones de cientos de miles de personas, y que ayer fue en formato casi de bolsillo.

La ANC se resistió a las llamadas de las autoridades sanitarias, que recomendaban suspender cualquier tipo de concentración, y optó por una protesta descentralizada, que reunió a unas 59.000 personas frente a 131 edificios de la administración del Estado en ochenta localidades catalanas. Fueron concentraciones con cientos de personas cada una de ellas. Solo se podía participar bajo inscripción y siguiendo un estricto protocolo de seguridad. Las protestas fueron estáticas y, según la ANC, fue la mayor movilización celebrada en Europa en el contexto de la pandemia.

En Barcelona, los dos actos centrales fueron en la plaza Letamendi, donde se encuentra la delegación de Hacienda, y en la plaza Cataluña, donde está el Banco de España, dos ejemplos de los poderes de los que el independentismo quiere liberarse con la secesión.

Acto de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural ante la Delegación de Hacienda en Barcelona.
Acto de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural ante la Delegación de Hacienda en Barcelona. / EFE

La pandemia, en cualquier caso, actuó este viernes de inesperado aliado del secesionismo porque en circunstancias normales la manifestación convocada por la ANC no es descabellado suponer que no habría estado al nivel de los años anteriores. Las cuitas internas hacen mella en el movimiento independentista, en lo que a la movilización se refiere. Pero en cambio, las encuestas apuntan a que las fuerzas secesionistas podrían superar por primera vez el 50% de los votos en las próximas elecciones y ampliar su actual mayoría absoluta. La fecha electoral es toda una incógnita y se ha convertido en uno de los puntos de fricción entre JxCat y ERC.

 Torra y Puigdemont apuestan por alargar al máximo la legislatura, si el presidente de la Generalitat es inhabilitado tras el juicio del próximo 17 de septiembre en el Supremo. Abogan por el bloqueo institucional. Esquerra, mientras, presiona para que Torra convoque las elecciones antes de ser condenado. La guerra JxCat y ERC lo marca todo en la política catalana. Discrepan en el calendario electoral y en la estrategia a seguir tras el fracaso de octubre de 2017. Los republicanos han abierto una puerta al diálogo con el Gobierno y tratan de ampliar la base soberanista antes del siguiente embate, mientras que Puigdemont aboga por la confrontación permanente. Tres años después de la proclamación de la República en el Parlament, la política catalana sigue empantanada y bloqueada sin que nadie encuentre una salida.

Pugna JxCat-ERC

 Todos los actores llaman a la unidad y a aparcar los reproches, pero todos cargan a diestro y sinistro. Puigdemont arremetió hoy contra la estrategia de diálogo de ERC, que le llevó a facilitar la investidura de Sánchez. «Con los regímenes autoritarios no se pacta», afirmó Puigdemont. Esquerra replicó reivindicando el espíritu republicano «integrador».

 Hay ruptura entre JxCat y ERC, en el Govern y entre las entidades sociales y el independentismo institucional. La ANC cargó este viernes con todo contra los partidos independentistas. La presidenta, Elisenda Paluzie, en su discurso tras la manifestación en Letamendi, se dirigió directamente a Puigdemont y a Junqueras y les pidió que aparquen sus diferencias y pacten una estrategia para culminar la independencia. «Estamos hartos de división y táctica»; «no podemos seguir esperando», advirtió.

La ANC carga contra el Govern en la Diada de la pandemia y la división

La ANC carga contra el Govern en la Diada de la pandemia y la división

CRISTIAN REINO

La etapa «sin rumbo ya dura demasiado», les reprochó. E instó a los partidos a comprometerse con respetar el mandato del 1-O y declarar la independencia si en las próximas elecciones obtienen más del 50% de los votos. «Nuestro mayor enemigo somos nosotros mismos, con esta disputa interna permanente», ahondó en la fractura Marcel Mauri, vicepresidente de Ómnium. Jose Maria Cervera, presidente de la Asociación de Municipios por la Independencia remató: «La verdadera pandemia, la que hace 300 años sufre Cataluña, no es otra otra que la relación tóxica con España».

Escasos incidentes

Cinco personas fueron detenidas por protagonizar diferentes actos vandálicos o de sabotaje durante las protestas independentistas de la Diada, que en general transcurrieron sin incidentes.

Cuatro de los arrestados, uno de ellos concejal de la CUP, fueron sorprendidos por la Guardia Civil cuando trataban de cortar las vías del AVE en Lleida.

En Girona, el AVE estuvo casi tres horas paralizado y los trenes de cercanías se vieron afectados por la quema de ruedas en las vías. El quinto detenido fue en Barcelona por negarse a identificarse ante los Mossos, mientras hacía una pintada. Miembros de Arran quemaron fotos del Rey.

ERC pide «prepararse» para otro referéndum

La portavoz de ERC, Marta Vilalta, ha pedido que esta Diada sea un «punto de inflexión para el futuro» en Cataluña y, así, «prepararse» para volver a hacer un referéndum de autodeterminación y «ganar definitivamente».

Así lo ha dicho en declaraciones a la prensa tras la ofrenda floral de ERC en el monumento de Rafael Casanova, en las que también ha indicado que este 11S debe servir para «salir a la calle a reivindicar» los objetivos y los «anhelos» de poder «culminar» el camino hacia la república catalana.

Para hacer este referéndum Vilalta ha pedido «fortalecerse» y buscar la «máxima unidad estratégica» y con «alianzas compartidas» y «luchas compartidas»: «sabemos cómo hacerlo, lo que tenemos que hacer es ponernos en marcha para conseguirlo».

La autodeterminación, ha dicho Vilalta, tiene que ir acompañada de una respuesta que comporte la solución a la «represión», que pasa por «una amnistía que acabe con esta situación de injusticia», ha indicado la portavoz republicana.

elcomercio

Share Button

Confinan la clase de la infanta Leonor por el positivo por coronavirus de una compañera

Tal y como ha confirmado laSexta, han confinado la clase de la infanta Leonor por culpa del positivo de una compañera de clase. 

«La clase de cuarto de primaria a la que asiste la princesa Leonor en el Colegio Santa María de los Rosales ha sido confinada debido a un positivo por Covid-19», ha reflejado laSexta.

Share Button

Muere Jota Mayúscula, uno de los pioneros del rap en España

El DJ y productor Jesús Bibang González, conocido como Jota Mayúscula, ha fallecido en la noche del jueves al viernes a los 48 años, según ha adelantado Radio Nacional.

Jota Mayúscula fue miembro de la banda de rap Club de los Poetas Violentos, luego conocidos como CPV, junto a El Meswy, Kamikaze, Mr. Rango, Paco King, Supernafamacho y Frank T. En 1993 ganó el concurso DMC Madrid 93 de DJ, y desde 1994 colaboró en las recopilaciones Madrid Zona Bruta, que después se convertiría en una discográfica.

20 años en Radio3

Jota llevó a cabo una importante labor de divulgación del hip-op a través de su programa de radio El Rimadero, que estuvo más de 20 años en emisión en Radio3, desde 1998 hasta la actualidad. En 2004 se reunieron más de 3.000 personas en la madrileña Plaza del Callao para asistir a un concierto organizado por el programa radiofónico.https://platform.twitter.com/embed/index.html?dnt=false&embedId=twitter-widget-0&frame=false&hideCard=false&hideThread=false&id=1304338430625751044&lang=es&origin=https%3A%2F%2Fwww.elplural.com%2Fplaytime%2Fmuere-jota-mayuscula-48-anos-pionero-rap_247919102&theme=light&widgetsVersion=219d021%3A1598982042171&width=550px

Junto a Supernafamacho fundó los Estudios + Graves Superproducciones, donde se produjeron y grabaron discos como Genios (1999) y Vicios y virtudes (2001), de Violadores del Verso, Siempre fuertes (1999), de SFDK y Yo marco el minuto (1999), Lujo Ibérico (2000) y Alevosía (2003) con la Mala Rodríguez, con la que actuó en directo como dj en varios conciertos.

Discos en solitario

Sus discos en solitario más reconocidos son Hombre negro soltero busca, con participaciones como las de la propia Mala Rodríguez, El Meswy, Kultama, Miguel Zamora o Barón Ya Buk-Lu,  Una vida Xtra, con Kase-O; Hablando en plata o Morodo, y Camaleón.

Su último trabajo en solitario fue Sonido Campeón, una selección de los mejores temas creados a lo largo de casi dos años de trabajo de estudio en la que reunió a nombres clásicos del panorama musica.

Catorce años después de la publicación de su último disco de estudio, Jota Mayúscula y el resto del Club de los Poetas Violentos regresaron en mayo de 2012 con Siempre, su último álbum publicado por Boa Music.

Sus inicios

Jota Mayúscula contaba así como empezó en el mundo del hip-op: «Empecé como DJ, poco a poco, yendo a las discotecas en las que el hip-hop aún no estaba tan extendido como ahora. Tendría 16 o 17 años, era menor de edad, me iba a las discotecas a intentar ver a los DJ, a ver cómo lo hacían. Me enganchó, y cuando que pude tener mis propios platos empecé a practicar en casa. Hice mis primeros trabajitos, me compré un equipo y empecé a trabajar en producción. Poquito a poco he llegado hasta aquí».

elplural

Share Button