Deliveroo habilita un teléfono para facilitar su servicio a mayores y personas sin acceso a Interne


Deliveroo
, la plataforma de servicio de comida a domicilio, refuerza su servicio tras habilitar una línea telefónica para facilitar que personas mayores o con alguna dificultad de acceso a Internet puedan hacer sus pedidos durante el estado de alarma para frenar la expansión del coronavirus, según ha informado la compañía en un comunicado.

En concreto, las personas interesadas contarán con la asistencia de un agente que les guiará durante todo el proceso de compra. En la llamada, preguntarán al consumidor por sus gustos gastronómicos para así poder ofrecerle distintas opciones personalizadas entre las que elegir.

Además, en la misma conversación completarán los datos de envío y pago, que siempre será mediante tarjeta bancaria, evitando así las transacciones en efectivo y cumpliendo con todas las medidas de seguridad.

Este servicio telefónico estará vigente durante todo el estado de alarma en las más de 70 ciudades y municipios de todo el país donde opera la compañía, iniciándose en España como un proyecto piloto con idea de extenderse a otros países de Europa.

De esta forma, el teléfono habilitado para realizar los pedidos es el 935 45 23 27, donde se dará una atención personalizada y adaptada a quién lo necesite. Este servicio estará activo a partir de las 19 horas del martes 31 de marzo.

La directora de comunicación de consumo de Deliveroo, Blanca Rodríguez, se ha congratulado por esta iniciativa. «Son muchas las personas mayores que no tienen acceso a una ‘app’ y que sí querrían pedir comida a domicilio ahora que no se puede salir de casa. Con la idea de hacerles partícipes a todos y que tengan la oportunidad a su alcance nace esta iniciativa, que esperamos facilite el día a día de quien lo necesite», ha indicado.

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El ‘Fernando Simón’ chino contradice a la OMS con el uso de mascarilla

La Organización Mundial de la Salud (OMS) —y por consecuencia el resto del mundo Occidental— no recomienda el uso de mascarillas como medida de prevención ante el nuevo coronavirus, pese a que es prácticamente imposible ver imágenes de países asiáticos en los que la población salga a la calle sin usar esta protección. Este mismo fin de semana, el organismo internacional insistió en rebajar la importancia de la mascarilla, amparándose en un estudio científico que señala que el Covid-19 no se transmite por el aire. La OMS pidió, en general, hacer un «uso racional» de este utensilio.

El contraste en la relación con la mascarilla de China con respecto a la Unión Europea y Estados Unidos es impresionante. Lo anotó el filósofo surcoreano radicado en Alemania, Byung-Chul Han, en un ensayo publicado el pasado 22 de marzo en El País: «En Corea lo ponen verde a uno si no lleva mascarilla. Por el contrario, en Europa se dice a menudo que no sirven de mucho, lo cual es un disparate. ¿Por qué llevan entonces los médicos las mascarillas protectoras?», se preguntaba, señalando que, por ejemplo, en los supermercados «las mascarillas protectoras salvarían realmente vidas humanas».

No lo dice solo un filósofo. Cada vez más expertos miran con extrañeza la negativa occidental a recomendar el uso de mascarillas. El líder de la gestión sanitaria de China frente al coronavirus, algo así como el ‘Fernando Simón’ del país asiático, tampoco se explica este rechazo. En una entrevista con la revista científica Science, el director general del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de China, George Gao, no ha dejado lugar a dudas sobre la importancia de que la población general use también mascarillas.

Preguntado sobre los errores que están cometiendo otros países durante la emergencia sanitaria, Gao ha asegurado que «el gran error» de EEUU y Europa es que «las personas no usan mascarillas». «Este virus se transmite por gotitas y contacto cercano. Las gotas juegan un papel muy importante. Tienes que usar una mascarilla, porque cuando hablas, siempre salen gotas de tu boca. Muchas personas tienen infecciones asintomáticas o presintomáticas. Si usaran mascarillas faciales, podrían evitar que las gotas que transportan el virus escapen e infecten a otros», ha explicado el experto.

Gao, además de gestionar la respuesta china a la pandemia, es investigador. Fue parte del equipo de científicos que en enero aisló y secuenció por primera vez el genoma del virus, y en los últimos meses ha publicado varios artículos científicos en las más prestigiosas revistas, en los que recoge el aprendizaje obtenido hasta ahora en la titánica lucha contra esta nueva enfermedad. Gracias a su labor como especialista en inmunología y virología, la misma OMS pudo compilar importantes datos de la propagación de Covid-19 en China. ¿Pero por qué, entonces, no ha atendido su consejo de recomendar el uso de mascarillas?

Otra de sus recomendaciones es instalar termómetros por doquier, como en China. Su entrevista completa [en inglés] puede leerse en este enlace.

Blindar a los contagiados

La misma revista científica ha publicado este fin de semana un artículo en el que recoge la opinión de varios expertos que, en su mayoría, hacen un llamamiento a utilizar las mascarillas. «Es una intervención de salud pública perfectamente buena que no se utiliza», ha afirmado el investigador de salud pública de la Universidad de Birmingham, KK Cheng. La mascarilla «no es para protegerse» a uno mismo tanto como para «proteger a las personas contras las gotas que salen de nuestro tracto respiratorio». En este sentido, ha instado a cambiar la forma en la que se piensa sobre este material de protección.

En la misma publicación, el epidemiólogo de la Universidad de Hong Kong, Benjamin Cowling, dice que es probable que una mascarilla ayude a proteger a un usuario sano de la infección, pues se ha demostrado que las mascarillas quirúrgicas y los respiradores N95 previenen infecciones respiratorias en los trabajadores sanitarios. «No tiene sentido imaginar que las máscaras quirúrgicas son realmente importantes para los trabajadores de la salud pero que son inútiles para el público en general», ha asegurado Cowling. Él también cree que el mayor beneficio es blindar a los contagiados para que no infecten más.

En Europa, el primer país en imponer de forma obligatoria el uso de mascarilla a los ciudadanos que salgan al espacio público fue República Checa.


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La OMS avisa a España e Italia de que el confinamiento no basta frente al coronavirus

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado este martes que España e Italia pueden estar llegando al pico de incidencia de casos del nuevo coronavirus, pero les ha advertido de que para reducir el número de contagios no basta con mantener aislada a la población, sino que deberán seguir realizando test diagnósticos. Coronavirus, en directo, última hora.

«¿Espera la OMS que Italia y España estén casi ahí?, sí, lo esperamos. Todo el mundo habla de la curva y la estabilización, pero la pregunta es cómo conseguir ir hacia abajo y para eso no basta con encerrar a la población, sino que también se necesita redoblar los esfuerzos de salud pública y en eso es en lo que se tienen que centrar los países», ha subrayado el director de Emergencias de la OMS, Mike Ryan.El mundo se vacía: siete imágenes para aplaudir lo bien que hacemos el confinamiento

En este sentido, la directora técnica del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, María VanKerkhove, ha subrayado la necesidad de que los países usen el margen de tiempo que da el confinamiento a la población para seguir buscando intensamente los casos de coronavirus, aislando a los contactos y tratando a los infectados.

La OMS insiste en la importancia de realizar los test a toda la población hasta que solo haya un 10% de positivos

La OMS recomienda hacer pruebas hasta que solo un 10% de la población dé positivo. Si un 80% o un 90% de los resultados son positivos es que muchos casos se están escapando, aunque reconocen que la posibilidad de hacer las pruebas depende del número de tests de los que disponga el país.

Respecto a la eficacia de la cloroquina, el organismo de Naciones Unidas ha aclarado que no hay un tratamiento específico que «cure» el coronavirus y que fármacos como éste se están usando para acortar la enfermedad, mejorar algunas complicaciones y evitar que los casos leves se agraven. «Además, hay que tener cuidado de que no se agoten porque son necesarias para otras enfermedades», han zanjado desde la OMS.

eleconomista

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El estrés hospitalario en cifras: así están las UCIs en las comunidades autónomas

El Ministerio de Sanidad está estudiando la posibilidad de repartir pacientes con coronavirus para evitar el colapso de las UCI de Madrid y Barcelona, casi al límite, ante el aumento de cuadros graves. La medida tiene como objetivo dar tiempo a estas zonas para continuar aumentando la capacidad de las unidades, además de recuperar a los contagiados que suelen estar dos semanas en estas camas.

El en hospital barcelonés Vall d’Hebron prevén la saturación del servicio de cuidados intensivos durante los próximos días. Mientras tanto otro territorio que preocupa a Sanidad es Castilla y León con un 80% de plazas en UCI ocupadas, aunque hay otras dos acercándose a la cifra de colapso, tal y como advirtió Fernando Simón el pasado domingo. La situación de las UCI por comunidades autónomas es la siguiente.

Cataluña

Es la está más cerca del colapso con un total de 1.512 pacientes, que en los próximos días aumentarán.

Madrid

Actualmente hay 1.460 personas ingresadas en camas UCI y el número de camas es de 1.745, quedando 285 libres. Al comienzo de la pandemia, entre hospitales públicos y privados, solo había 500 UCI instaladas.

País Vasco

De acuerdo a la Consejería de Salud vasca no existe riesgo de colapso. Por su parte, el lehendakari, Íñigo Urkullu, ha subrayado que darán una “respuesta digna” a la crisis.

Castilla y León

El nivel de ocupación de las UCI está en el 80%, con especial atención en Segovia y Soria.

Aragón

Están ocupadas 134 camas de UCI, quedando libres el 35 por ciento (72 plazas) del total. EStán libres el 51% de las camas convencionales.

Navarra

Cuenta con 79 personas en UCI, quedando todavía 39 camas libres.

La Rioja

Por el momento se han ocupado 29 plazas de los 45 puestos disponibles, los cuales se podrían aumentar hasta los 54. De otra parte cuenta con 10 plazas en UCI, ampliables a 20, para afecciones distintas al coronavirus.

Cantabria

De las 40 camas de UCI disponibles, un total de 22 están ocupadas dejando libres 18. De las 400 camas convencionales, están ocupadas 276 con pacientes infectados.

Galicia

El Servicio Gallego de Salud ha ampliado hasta las 384 camas UCI, 166 en un escenario normal, de las que 134 ya tienen paciente. Así quedan 250 libres.

Extremadura

Unas 43 personas en estado grave con coronavirus permanecen en UCI, aunque no hay datos sobre el total de plazas.

Canarias

Tiene 300 camas con 78 personas ingresadas, dejando 222 libres. Dispone además de 2.000 camas de hospitalización convencional.

Andalucía

Durante os próximos días se ampliarán las plazas hasta las 1.030. Actualmente hay 236 ingresados.

Comunidad Valenciana

Según la Comunitat Valenciana la ocupación es del 63%, con opción a ampliar de acuerdo a la situación.

Murcia

La Región de Murcia registra 57 ingresos en UCI y sus plazas son 142, quedando 85 libres. En casos de necesidad podrían habilitar otras 25 y reconvertir 200 de servicios de reanimación

Castilla-La Mancha

Según el Gobierno manchego se han aumentado más del triple de las 117 camas actuales de UCI, con 302 contagiados en las mismas.

Asturias

El centro de referencia asturiano, el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), en Oviedo, con un 60% de hospitalizaciones, no tiene problemas de saturación dejando margen a las UCI.

.niusdiario.es

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Renfe transporta en el AVE piezas para la fabricación de un prototipo de respirador artificial


Renfe 
ha transportado desde Barcelona hasta Madrid, en uno de los trenes AVE que tiene permitida su circulación, una pieza necesaria para el desarrollo de un proyecto de prototipo de fabricación de respiradores artificiales que promueven Airbus España y la Universidad Rey Juan Carlos.

El proyecto requería una pieza proveniente de Manresa y ha recurrido al tren AVE para poder transportarla hasta Madrid y no tener así que esperar hasta el lunes para recibirla, según informó Renfe.

En concreto, el transporte se ha realizado para ‘Open Ventilator’, un proyecto «solidario, colaborativo y sin ánimo de lucro, por el que el un grupo de profesionales trabajan para encontrar una solución rápida, de bajo coste y que se pueda ensamblar en España para resolver el problema de necesidad inminente de respiradores en los hospitales españoles».

La pieza que Renfe ha transportado es un caudalímetro, la que permite determinar el aire que sale o entra en el paciente. Según detallan dichas fuentes, este viernes el proyecto se quedó sin esta pieza, fundamental para probar este lunes el prototipo, y que gracias al AVE han conseguido, evitando así un retraso de varios días en el desarrollo del proyecto.

libremercado

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Las UCI se quedan sin medicamentos para la sedación de casos graves de coronavirus

Faltaban mascarillas, guantes, trajes especiales y respiradores. Ahora también faltan medicamentos para sedar a los pacientes en UCI, un paso necesario antes de someterles a respiración asistida. La Sociedad Española de Intensivistas ha denunciado estas faltas de fármacos y ha elaborado un protocolo de actuación alternativo.

Desde hace días las UCI de los hospitales de varias comunidades autónomas tienen una afluencia fuera de lo normal. Ante la gran cantidad de pacientes que por coronavirus acaban necesitando de intubación, los stock de sedantes y analgésicos han empezado a dar signos de desabastecimiento y los médicos lo han denunciado.

Como han explicado los intensivistas en un documento al que ha tenido acceso elEconomista.es «debido a la pandemia de COVID-19, estamos sufriendo un desabastecimiento a nivel nacional e internacional que nos obliga a considerar otras pautas de sedación no tan habituales en función de la disposición de fármacos que vayamos teniendo en cada hospital. Las pautas descritas no siempre son las más deseables, pero están realizadas pensando en la disponibilidad de fármacos que se tenga en cada hospital y deben individualizarse», aseguran.Una vacuna centenaria contra la tuberculosis podría ser el primer arma contra el coronavirus

Los médicos recomiendan pautas alternativas porque las cantidad de dos de los medicamentos más usados está ya escaseando en muchos centros hospitalarios. «La asociación de varios fármacos y la adición de otros no indicados en sedación profunda puede permitir el ahorro de los que tengamos menos disponibilidad, Midazolam y Propofol, en estos momentos.

El problema de la sustitución llega porque los pacientes con coronavirus están siendo tratados con una combinación de antivirales para reducir la afección. En estos momento, la pauta más extendida es la combinación de dos antivirales (lopinavir/ritonavir) más la hidroxicloriquina (el fármaco que está siendo donado por varias farmacéuticas), y algunos de los fármacos alternativos no pueden usarse con este tratamiento en activo.

Sí hay stock de antivirales

Si bien la situación en las UCI es complicada por falta de medicamentos para la sedación, los servicios de farmacia de la mayoría de hospitales sí que tienen disponibilidad de los antivirales que más están siendo usados en esta crisis. Así lo explicaron a eleconomista.es varios portavoces de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria, quienes rechazaron el desabastecimiento de estos medicamentos. «La situación no es problemática con los antivirales, tenemos suficientes y además la Agencia del Medicamento está monitorizando su consumo», explican.
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Las seis ‘mentiras’ de Sánchez: así juega con el inicio de la pandemia

La gestión de Pedro Sánchez en la crisis del coronovirus está en entredicho. Y buena parte de esos reproches se centran en el día en el que el Palacio de La Moncloa tuvo conocimiento de la gravedad del asunto. 

Socialistas y podemitas han defendido hasta ahora que el repunte del virus no fue antes del 9 de marzo, justo 24 horas más tarde de la manifestación del 8-M, que fue permitida por el Gobierno, como también partidos de fútbol o el multitudinario acto del Vox en Vistalegre, concentraciones que, jornadas atrás fueron desaconsejadas por varios organismos internacionales.Sánchez ocultó medidas de urgencia contra el coronavirus seis días antes del 8-M

Solo hay que darle una vuelta a la hemeroteca y recoger testimonios de varias fuentes para desmontar la teoría sobre la que se mantiene Moncloa, a la que añade una nueva versión; la de la última semana de febrero, lo que constituye la sexta contradicción o la sexta mentira en la que incurre el Gobierno.

La construcción de un relato

En la última revisión de argumentos, el Ejecutivo progresista sitúa el germen del problema a finales de febrero. Y al colegir que los síntomas del virus afloran entre los cinco y diez días después del contagio, el Gobierno mantiene ahora que por eso la explosión de la respuesta epidemiológica no se puedo ver antes del 9 de marzo. De esta manera, excusan que la manifestación del día de la Mujer no fue uno de los agravantes de la pandemia.

Pero una cosa es la construcción del relato que el Gobierno viene edificando, y otra es la información que Pedro Sánchez ha manejado y de la que no suelta prenda. De momento, el Gobierno deriva responsabilidades a los expertos científicos o a las autonomías por sus competencias delegadas a Sanidad.

La revelación de Duque

Mes de enero de 2020. En una reciente intervención, el ministro de Ciencia e Investigación, Pedro Duque, reconoce en la sala de prensa del Palacio de La Moncloa que los investigadores españoles «empezaron a trabajar de manera intensa en cuanto se conoció esta enfermedad durante el mes de enero». Añade el titular de esta cartera, que el 2 de febrero se reunió con los profesores de Dejuanes y García Sastre para asegurar que «tuvieran las máximas facilidades y los medios necesarios» Y ese mismo día, remarca el ministro, «liberamos medios, e iniciamos cambios legislativos para reducir plazos del Real Decreto Ley del Estado de Alarma», cuya rúbrica tuvo lugar el 11 de marzo.

Quiere decir esto que, ya a comienzos del mes de febrero, el Gobierno se dispuso a trabajar en esta dirección contemplando un real decreto. Asimismo, Duque admite que el 6 de marzo, la UE hizo una convocatoria exprés en la que varios grupos de españoles participaban y trabajaban «intensamente» con otros grupos europeos. Las declaraciones de Duque dejan poco lugar a incertidumbres. El conocimiento de Moncloa es pleno. La acción, cuestionable.

A finales del primer mes del año, la Organización Mundial de la Salud alerta en Ginebra de un imparable brote de neumonía que procede de una región de China. El panal de expertos de la OMS decreta una ESPII, cuyas siglas significan Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional. El aviso es claro: «Esto es muy grave».

El 25 de marzo, España pide ayuda a la OTAN para frenar el virus

El 2 de marzo, el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermendades aconseja a los países miembros a prohibir las grandes concentraciones pues los datos demuestran que cancelarlas reduce la transmisión del virus. No hay que olvidar que a esa agencia pertenece Fernando Simón, el portavoz técnico del Gobierno en la crisis sanitaria. El 26 de febrero, el presidente Sánchez recibía a Quim Torra en Moncloa, y un día más tarde, el ministro de Sanidad, Salvador Illa decía aquello de «no hay que usar mascarillas por la calle. Se ha generado un pánico irracional».

El 25 de marzo, España pide ayuda a la OTAN para frenar el virus. Y en su escrito, el Ejecutivo señala esta petición «por la pandemia que comenzó el 9 de marzo», apuntalando su verdad oficial, y por lo que solicita 1,5 millones de mascarillas, 450.000 respiradores y 150.000 trajes de protección, al margen de las compras que espera el Gobierno que se materialicen, amén del fiasco de los test-rápidos que finalemente no sirven para nada.El Ministerio de Sanidad erró en el momento crucial de la pandemia

Según ha podido saber elEconomista, seis días antes del 8-M, el Ejecutivo progresista empezó a tomar medidas de urgencia contra el coronavirus, como el acopio de material de protección, que ocultó mientras animaba a tomar las calles pese a la esperada propagación.

De hecho, El 2 de marzo la Agencia Española del Medicamento envió una carta a los distribuidores farmaceuticos para restringir la comercialización de mascarillas y bloquear su reparto entre la red de farmacias de nuestro país.

También el diario La Razón remarca en una de sus informaciones sobre el coronavirus que, e1 12 de marzo dos altos cargos del Ministerio de Sanidad contactaron con el Consejo General de Enfermería, la organización que representa a los colegios de enfermería de toda España, para instar a sus profesionales para desaconsejar la asistencia a cualquier evento o acto que suponga aglomeración de profesionales sanitarios.

eleconomista

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Trabajadores de una residencia de Madrid aseguran que los fallecidos casi triplican los datos oficiales

Trabajadores de la residencia pública Reina Sofía de la localidad de Las Rozas, una de las mayores de la Comunidad de Madrid con medio millar de plazas, aseguran que el número de residentes fallecidos en el centro durante el mes de marzo casi triplica los datos oficiales. La Comunidad de Madrid contabilizaba hasta el pasado miércoles 11 muertes en esta residencia, pero la plantilla eleva a 27 los decesos registrados durante el mismo periodo.

Empleados del centro consultados por Europa Press atribuyen este desajuste de cifras a las dificultades para confirmar sus casos de coronavirus. Esta residencia, gestionada directamente por la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS), dispone de los test para confirmar contagios, pero el hospital de referencia, el Puerta de Hierro de Majadahondano está recogiéndolos para analizar sus resultados, denuncian los trabajadores.

La residencia Reina Sofía de Las Rozas cuenta en total con 504 plazas. Al inicio de la crisis del coronavirus, la cifra de residentes superaba los 400, muchos de ellos dependientes. Hasta el viernes, ya habían fallecido 27, una cifra que supera el promedio mensual de decesos, según fuentes de la plantilla. La mayoría han muerto sin que se les realizara la prueba del coronavirus, aunque muchos presentaban síntomas antes de fallecer, aseguran.

El pasado jueves, la Comunidad de Madrid detalló que 1.065 ancianos han fallecido durante marzo en las residencias de la región, y 760 lo hicieron en los propios centros. Según estos datos oficiales, a los que tuvo acceso Europa Press, en la Residencia Reina Sofía de Las Rozas se contaban 11 decesos, todos esta semana.

«Lo tenemos controlado», es el mensaje que sigue trasladando el centro a los familiares de los residentes. También que apenas son cinco los casos de coronavirus confirmados, el mismo número que la semana pasada, aunque los residentes con síntomas multiplican esa cifra. El viernes eran 34 los ancianos trasladados a módulos de aislamiento, según la dirección de la residencia, «satisfecha» con la respuesta de la plantilla ante esta situación.

Sin previsión

Las bajas en la plantilla de la residencia pública Reina Sofía de Las Rozas se cuentan por decenas. Entre otros, han dejado de trabajar dos de los tres médicos del turno de mañana, y una enfermera ha sido hospitalizada en estado grave, enumeran los propios trabajadores.

«Esta semana todo se ha agudizado», aseguran los empleados consultados por Europa Press, que se quejan de la falta de previsión de los responsables de la residencia. Por ejemplo, señalan que tras la declaración del estado de alarma el pasado 14 de marzo, la dirección tardó varios días en proporcionar mascarillas al personal de administración y servicios.

Desde la dirección defienden la gestión en esta crisis, con la creación de un módulo de aislamiento hace dos semanas para los residentes sospechosos de contagio y la orden de confinar al resto de residentes.

Este fin de semana, la Unidad Militar de Emergencias (UME) ha acudido a esta residencia de Las Rozas a realizar trabajos de desinfección. La Guardia Civil también ha visitado el centro en varias ocasiones durante los últimos días, apunta desde fuentes del cuerpo a Europa Press.

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Médicos holandeses rechazan tratar en la uci a los mayores infectados y prefieren dejarlos morir en sus casas

El elemental derecho a la vida de las personas -de todas- choca de frente con algunos planteamientos de las últimas horas en Holanda o Estados Unidos, que han abierto un debate global en el que se mezclan supremacismo nórdico, neoliberalismo anglosajón y edadismo (la discriminación de las personas mayores por la sola razón de su edad).

A principios de esta semana, el jefe de epidemiología clínica del Centro Médico de la Universidad de Leiden, Frits Rosendaal, al analizar por qué la incidencia del coronavirus está colapsando las unidades de cuidados intensivos en países como Italia y España, concluía: «Ellos admiten a personas que nosotros no incluiríamos porque son demasiado viejas. Los ancianos tienen una posición muy diferente en la cultura italiana».

Lejos de enmendarle, recibió el apoyo implícito de otra colega, la jefa geriatría de Gante, Nele Van Den Noortgate. «No traigan pacientes débiles y ancianos al hospital. No podemos hacer más por ellos que brindarles los buenos cuidados paliativos que ya les estarán dando en un centro de mayores. Llevarlos al hospital para morir es inhumano», aseguró la doctora, en otras declaraciones igual de polémicas, en un país que rechaza implementar mecanismos de solidaridad económica europea, y le acaba de pedir sus ucis a Bélgica para paliar la epidemia.

Pero el asunto no se queda solo en los Países Bajos. El vicegobernador de Texas, Dan Patrick, que cumplirá en unos días los 70 años, aboga claramente por priorizar la economía sobre la supervivencia de los mayores. «Los que tenemos 70 años o más nos cuidaremos nosotros mismos, pero no sacrifiquemos al país», contestó Patrick, cuando le preguntaron por el coste humano del levantamiento de medidas que él preconiza. «Creo que hay muchos abuelos que coincidirían conmigo en que quiero que mis nietos vivan en el Estados Unidos en el que yo viví. Quiero que tengan una oportunidad de alcanzar el sueño estadounidense», explicó en un mensaje enviado a Fox News, la principal cadena conservadora del país que tiene ya más contagiados del mundo, por delante de China.

Los exabruptos llegan incluso a las más altas esferas. El primer ministro británico, Boris Johnson, advertía hace dos semanas a sus conciudadanos de «que muchas familias perderán a sus seres queridos prematuramente debido al coronavirus». Lo hacía mientras los instaba a «lavarse las manos» y mantenía abiertos los pubs. Medidas bastantes distintas a las que tuvo que ir aplicando después, hasta que ayer por la tarde se conoció que él mismo está entre los 14.751 contagiados de Reino Unido, donde no se le hace el test ni siquiera a todos los enfermos graves.

Muertos que no se cuentan

Estos ejemplos ponen en evidencia, además de determinadas cataduras morales, un evidente choque cultural. Lo que no impide que en otros países, con concepciones muy distintas, florezcan también las polémicas. En Francia, por ejemplo, se acaba de desatar una auténtica tormenta por que el Gobierno no contabiliza los muertos en las residencias contagiados por el COVID-19.

En Italia, ya antes de llegar a la saturación de las ucis que hay ahora en el norte del país, el protocolo establecido fijaba que «los criterios para el acceso a la terapia intensiva en casos de emergencia deben incluir edades por debajo de los 80 años».

En España, donde no hay protocolo oficial de discriminación por edades, la referencia a las demencias, en las indicaciones sobre asignación de recursos en caso de necesidades extremas, ha soliviantado a algunos colectivos como la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica. «Tener una discapacidad no implica menor calidad de vida, puesto que se trata de una situación social y no una condición médica. Por tanto, no puede ser uno de los criterios de ingreso que se establezcan para descargar las unidades de cuidados intensivos ante la crisis del coronavirus en España», señaló su presidente, Anxo Queiruga, que pide protocolos sanitarios urgentes al respecto.

Miguel Vázquez: «O edadismo é igual ou peor que o racismo ou o machismo»

Para el presidente de la Sociedade Galega de Xeriatría e Xerontoloxía las declaraciones de los Países Bajos y Estados Unidos «cualifícanse por si soas»

J.V.LADO

Para el presidente de la Sociedade Galega de Xeriatría e Xerontoloxía (SGXX), Miguel Ángel Vázquez, estas declaraciones en los Países Bajos y Estados Unidos «cualifícanse por si soas» y supone que generarán una respuesta internacional de países como Japón, Alemania, Italia o España, que tienen un porcentaje muy alto de población mayor. Sin embargo, como la consideración legal está bastante clara y esto «atenta contra os dereitos humanos», cree que el análisis más importante que hay que hacer es el sociológico.

«Darse conta de que chegar aos 100 anos xa non é ningunha cousa do outro mundo -en Galicia hai unhas 1.800 persoas- e de que os que vivirán 130 xa están nacendo. Hai que cambiar a perspectiva, entender que imos vivir nunha sociedade diferente. Non o digo eu, o di Nacións Unidas e mais a OMS: a lonxevidade é a maior revolución do século XXI, máis que as novas tecnoloxías e o ecoloxismo. Por iso creo que ten relevancia esa perspectiva sociolóxica, porque o edadismo, ageísmo, etaísmo (ten moitos nomes) ponse moitas veces no terceiro ou incluso no segundo lugar deses ismos. É igual ou peor que o racismo ou o machismo», reflexiona Vázquez, a quien le reconforta o eco social que ha tenido en España el escalofriante dato de muertes en residencias de ancianos. «A resposta foi moi bonita porque se ve esa rabia, a sociedade non o acepta e rebélase. Vese que ten ese respecto, ese coidado, ese recoñecemento dos seus maiores; que, ao mellor, nin sequera son os seus, pero reaccionan en contra diso», incide Vázquez.

lavozdeasturias

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Coronavirus: ¿cuál es la distancia de seguridad recomendable para evitar contagiarse de covid-19?

El ministro de Salud de Argentina recomienda «tomar dos metros de distancia» con las personas, pero ante la pandemia del coronavirus, la mayoría de los gobiernos latinoamericanos no han establecido ninguna medida precisa sobre la distancia que debemos mantener los unos de los otros.

En el resto del mundo, el gobierno australiano recomienda mantener una separación con otras personas de al menos 1,5 metros como una de las medidas de «distanciamiento social» pensadas para limitar la propagación del nuevo coronavirus.

Pero, ¿por qué 1,5 o 2 metros? ¿Es nuestra mejor estimación o hay alguna evidencia científica sólida que respalde estas distancias?

El coronavirus se transmite de persona a persona cuando alguien con el virus tose o estornuda. Por lo tanto, las personas que mantienen un contacto cercano con alguien infectado presentan un alto riesgo de contagio.

Y es que las gotas respiratorias pueden caer en su boca o nariz. Alternativamente, también podrían caer en la cara y, por consiguiente, la próxima vez que se la toque podría infectarse.

Sabemos que el virus de la influenza se transmite de manera similar.

Un estudio muestra que cuando los profesionales de la salud están a 1,8 metros de pacientes con gripe, su riesgo de infectarse aumenta.

El Pentágono manteniendo distanciamiento social en medio de una reunión.
Image captionLos CDC estadounidenses recomiendan que se debería establecer «una distancia» con otros individuos.

Mientras más cerca se esté, más grande será el chorro

Si realizas una rápida búsqueda en internet encontrarás una gran cantidad de videos que muestran la expulsión de gotas que ocasiona un estornudo.

Pero carecemos de una buena evidencia que nos permita saber con certeza qué tan lejos viajan las gotitas infecciosas y cuál sería una distancia «segura».

Los estudios en laboratorios no se traducen automáticamente a situaciones de la vida real. Luego existen las variables sobre el número de partículas infecciosas; cuánto sobreviven en el aire; cuánto influye la humedad; y por último cuál es la velocidad de expulsión de este tornado de gérmenes.

Por qué debemos mantener la distancia social.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) aseguran que la gripe puede propagarse a una distancia de hasta 1,8 metros. El mensaje clave es que mientras más cerca se esté, más grande será el chorro.

Hasta el momento, aún no se han hecho investigaciones similares sobre el coronavirus. Pero la similitud en la forma en que se propaga la influenza significa que podemos aplicar lo que sabemos de ella en la forma de propagación del coronavirus.

Gente caminando en Oxford Street, en el centro de Londres.
Image captionEl Servicio Nacional de Salud de Reino Unido recomienda que mantengas una distancia de al menos dos metros con otras personas si presentas síntomas del nuevo coronavirus.

¿Qué se recomienda?

La recomendación de 1,5 metros no solo se basa en nuestro conocimiento de la gripe sino que también se trata de una distancia práctica que nos permite sobrellevar nuestra vida diaria.

Obviamente no es una medida precisa, ni garantiza absolutamente que evitaremos la propagación del virus. Pero una distancia aproximada es mejor que no mantener ninguna distancia.

La falta de rigor científico detrás de estas recomendaciones se confirma en los variados consejos que se dan en todo el mundo.

El Servicio Nacional de Salud de Reino Unido recomienda que las personas con síntomas se mantengan al menos a 2 metros de las demás.

Los CDC recomiendan que se debería establecer «una distancia» con otros individuos, sin especificar cuánta.

Y finalmente, la Organización Mundial de la Salud aconseja mantener al menos 1 metro con cualquier persona que tosa o estornude.

Entonces, la idea general es: no te acerques.

Reducir contagio coronavirus

¿Qué significa esto en términos prácticos?

Pero, ¿cómo nos mantenemos a 1,5 metros de distancia, sin llevar una cinta métrica?

Puedes tener en cuenta que la medida es el equivalente a dos brazos aproximadamente, pero no te preocupes por eso. Un poco menos está bien, un poco más es mejor.

Para resumir, en este momento, evitar el contacto cercano con las demás personas es importante y mantenerse a 1,5 metros de distancia no es una ciencia exacta. Lo relevante es que mantengas una distancia sensata y práctica con los demás.

Es solo una de las estrategias que podemos usar fácilmente para ayudar a frenar la propagación de este virus.

Y, por supuesto, lavarse las manos y quedarse en casa.

Philip Russo es profesor asociado y director del Departamento de Investigación en Enfermería de la Universidad Cabrini Monash

*Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y es reproducido aquí bajo licencia Creative Commons

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