Los bancos españoles, entre los que más hacen esperar a sus clientes

bancos españoles hacen esperar más tiempo a sus clientes en comparación con las entidades de otros grandes países europeos, de acuerdo con una encuesta realizada por el servicio digital para el envío internacional de dinero Azimo.

En concreto, un 41% de los españoles afirma esperar entre 15 minutos y una hora para realizar gestiones en sus entidades bancarias. Este porcentaje contrasta con las cifras de otros países como Alemania y el Reino Unido, donde solo un 14% y un 15% de los usuarios, respectivamente, confiesa esperar tanto tiempo haciendo cola en sus oficinas.

No obstante, los españoles son también los que más visitan los bancos, ya que casi un 20% reconoce ir más de diez veces al año y solo un 8% declara que no acude habitualmente a sus sucursales.

Por su parte, un 26,5% de los alemanes y un 22,3% de los británicos afirma que no pisan nunca sus bancos para realizar gestiones, según esta encuesta.

elboletin

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La Justicia rechaza el permiso general a las empresas para utilizar la imagen de sus empleados

La Justicia rechaza que las empresas puedan disponer de la imagen de sus trabajadores a través de una cláusula tipo incluida en un contrato de trabajo genérico. Por el contrario, tal y como determina la Audiencia Nacional (AN) en una sentencia de 15 de julio de 2017, los empleados deben autorizar de forma específica cada caso en el que la compañía emplee su imagen para los servicios que presta.

“El consentimiento a la disposición de un derecho fundamental debe asegurar que no concurre ningún tipo de vicio en su producción, lo que es imposible al comienzo de la relación laboral, en el que los trabajadores están en una manifiesta situación de desigualdad con los empleadores”, asevera el ponente de la resolución, el magistrado Bodas Martín.

En el litigio, los sindicatos presentaron una demanda de conflicto colectivo, en la que impugnaban los contratos formalizados por la empresa, del sector de los call centers, que incluía una cláusula por la cual el trabajador consentía, conforme a la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD) y la Ley Orgánica sobre el derecho al honor, la intimidad y la propia imagen, la cesión de su imagen, tomada mediante cámara web o cualquier otra vía, para desarrollar la actividad de telemarketing.

La compañía defendió la generalización de la cláusula controvertida, alegando que era imprescindible para la ejecución de los contratos, dado que algunos clientes requerían servicios de videollamada. De hecho, argumentó que, al recogerse en el convenio colectivo del sector esta herramienta de comunicación, estaban exentos incluso de solicitar ningún tipo de consentimiento a los empleados.

Consentimiento expreso

La AN da la razón a la compañía en que los servicios de videollamada se ajustan al ámbito del convenio de los call centers y subraya que “es totalmente legítimo” que la empresa reclame a sus trabajadores la realización de este servicio cuando el cliente lo requiere, “lo cual comporta necesariamente que entre en juego la imagen de los trabajadores afectados, puesto que si no cediera su imagen, no podría activarse la videollamada”.

Ahora bien, rechaza que la necesaria cesión de la imagen de los trabajadores para dicho servicio, exima de la exigencia de que preste su consentimiento expreso, puesto que los servicios de videollamada son “minoritarios” en la empresa.

En este sentido, razona que, si bien debe modularse el ejercicio del derecho a la propia imagen para hacer “viabilizar el cumplimiento de contrato”, también “debe sufrir el menor sacrificio posible”.

En este punto, la AN considera que no está justificada la inclusión de una cláusula tipo en los contratos de trabajo. “Dicha generalización deja sin contenido real el derecho a la propia imagen de los trabajadores, que queda anulado en la práctica, aunque se diera consentimiento genérico al formalizar el contrato”, asevera.

Por todo ello, el fallo estima la demanda de conflicto colectivo y declara nula la inclusión de la cláusula de consentimiento genérico.

eleconomista.com

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Los trabajadores españoles son los europeos que más buscan de manera activa otro empleo

El 27% de los ocupados menores de 25 años se encuentra buscando activamente otro puesto de trabajo diferente al actual, según la última oleada del estudio Randstad Workmonitor correspondiente al segundo trimestre de 2017.

Este porcentaje es cinco puntos superior al del mismo periodo de 2016, cuando el 22% de los jóvenes menores de 25 años que entonces estaban trabajando buscaban activamente otro empleo.

A medida que asciende la edad, baja el número de trabajadores que busca activamente otro empleo. Así, tras los menores de 25 años, se sitúan los empleados con edades comprendidas entre 25 y 45 años, con un 19%, dos puntos más que en el segundo trimestre de 2016.

Por su parte, el 10% de los profesionales mayores de 45 años se encuentra buscando activamente otro empleo, porcentaje que se mantiene estable respecto al mismo trimestre del año pasado.

En total, teniendo en cuenta todos los grupos de edad, el 14% de los empleados españoles se encuentra buscando otro puesto de trabajo diferente al actual, porcentaje levemente superior al del mismo periodo de 2016 (13%).

Otros países

Según este estudio de Randstad los trabajadores españoles son los europeos que más buscan de manera activa otro empleo, superando en cinco puntos el promedio europeo (9%).

Italia y Grecia (10%), Reino Unido (12%) y Noruega (13%) también sobrepasan la media europea, mientras que Francia la iguala. Por debajo se sitúan Bélgica y Portugal (8%), Alemania (7%) y Países Bajos (6%). Austria, con un 5%, es el país en el que menos empleados buscan otro trabajo de forma activa.

Fuera de la UE, China (15%) es el único país que supera a España en búsqueda activa de empleo. Le siguen Estados Unidos (14%) y Japón y Australia (8%).

eleconomista.com

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España ya está contagiada de la caída de los centros comerciales

Estados Unidos tiene fiebre por el exceso de centros comerciales y España estornuda. La severa caída de ventas en las grandes tiendas estadounidenses ha forzado el cierre de 6.375 establecimientos en apenas ocho meses, el doble de lo estimado a principios de año. El efecto hecatombe también se comienza a notar en España donde grandes y sólidas marcas del retail cierran o comienzan a sufrir dificultades.

En Estados Unidos, la crisis de modelo se ha llevado por delante a cadenas enteras como Radio Shack, que ha sucedido a la muerte de otro gigante del sector, Circuit City, arrasado por Amazon. En el sector de la moda, los zapatos Crocs liquidan 160 tiendas, Abercrombie & Fitch y Guess prescinden de 60 y American Eagle cierra 35.

En España, la crisis de modelo ha dado la puntilla a Blanco y a Caramelo en menos de un año, mientras que el grupo francés Promod también tuvo que anunciar el cierre de la mitad de sus tiendas. El holandés C&A se ha deshecho de un plumazo de 23 de su centenar de establecimientos en España mientras que Cortefiel y Adolfo Domínguez atraviesan un duro proceso de reducción de costes, tiendas y personal.

Alarma por la caída de Mango

Los embates de la crisis no solo afectan a los más pequeños. Cadenas que parecían intocables como Mango han comenzado a dar las primeras señales de alarma. La segunda cadena de moda en España, presidida por el empresario Isak Andic, acaba de presentar pérdidas por primera vez en su historia para sorpresa del sector.

Los números rojos alcanzaron los 61 millones de euros en 2016, el año en que precisamente la compañía apostó por un cambio del modelo para evitar ser aplastada por las nuevas dinámicas de ventas. Mango cerró tiendas en centros comerciales periféricos para apostar por las grandes flagships, establecimientos bandera en el centro de las ciudades. Y la fuerte inversión ha evaporado los beneficios.

Con el auge de la venta por internet y el abandono del modelo de centro comercial, las grandes superficies comienzan a sufrir también el mismo problema que en Estados Unidos. Inditex ya ha abandonado al menos cuatro centros comerciales donde sus tiendas era motores de consumo indiscutible: Parque Corredor, Plaza Éboli, Getafe 3 y La Albufera.

Zara ha cerrado casi el 40% de sus tiendas de Madrid desde el inicio de la crisis. Ahora, mantendrá la superficie de venta concentrada en grandes establecimientos, mientras los centros comerciales tienen cada vez más dificultades para alquilar sus espacios. Ahora, La Maquinista, en Barcelona, alquila pequeños espacios baratos para pequeños comerciantes en modalidad pop up (tiendas efímeras), la misma táctica que comienza a aplicar Marineda City (Coruña).

En Estados Unidos ya hay más de 500 centros comerciales completamente en ruinas.  En España, las barbas están en remojo.

economiadigital.co

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La desigualdad económica entre CCAA es todavía más alta que antes de la crisis

La desigualdad entre los niveles de PIB per cápita regional en España se redujo ligeramente en 2016, aunque prácticamente se mantuvo constante, en niveles que superan en aproximadamente un 14% los registros de 2007.

Así lo refleja la Memoria Socioeconómica y Laboral del Consejo Económico y Social (CES), que dedica una especial atención a la economía regional y su avance en la reducción de las diferencias.

Renta per cápita de las CCAA 2016 Renta per cápita de las CCAA 2016

Renta per cápita de las CCAA 2016

A este respecto, explica que entre 2008 y 2014 aumentó la divergencia regional en renta per cápita, por un empeoramiento relativo de la mayor parte de los territorios con niveles más bajos de PIB per cápita respecto de la media, frente a cierta mejoría de los de mayor desarrollo económico, manteniéndose prácticamente constante a partir de 2015.

La Memoria del CES también destaca que el indicador de dispersión máxima (ratio entre los niveles máximo y mínimo del PIB per cápita de las diferentes comunidades autónomas) se mantuvo también en 2016 prácticamente en el mismo nivel que el año anterior, esto es, en torno a 2 puntos, lo que significa que el nivel más elevado de PIB per cápita, correspondiente a Madrid, continuó duplicando al de Extremadura, situada en el extremo opuesto de la clasificación.

Todas las CCAA crecieron en 2016

Todas las comunidades autónomas vieron incrementado su nivel de PIB per cápita en 2016, debido a su mayor dinamismo económico, pero también al descenso de la población en buena parte de los territorios. Cinco superaron el crecimiento medio del PIB per cápita de España del 3,4%: Galicia y Castilla y León, con avances superiores al 4%; Melilla, con el 3,7%, y Comunidad Valenciana y Cataluña, con el 3,6% en ambos casos.

Por su parte, Canarias y el País Vasco crecieron al mismo ritmo que la media española, mientras que las que menos crecen son La Rioja, Navarra, Asturias y Cantabria, con tasas inferiores al 3%.

En términos nominales, la posición que ocupan las regiones españolas respecto de la media continuó siendo la misma de los últimos años, al menos en lo que respecta a los rangos superior e inferior de la clasificación.

Madrid sigue liderando

Así, Madrid volvió a ser la comunidad autónoma con un mayor nivel de PIB per cápita, con 32.723 euros, superando en un 36,5% la media española de 23.970 euros, seguida de País Vasco, con 31.805 euros; Navarra, con 29.807, y Cataluña con 28.590 euros.

En el otro extremo, entre las regiones con menores niveles de PIB per cápita se mantienen Extremadura y Andalucía, con cuantías que representan el 68,3% y el 73,6% del PIB per cápita medio, respectivamente.

lainformacion.com

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Los españoles gastan 222 euros al día de vacaciones, 100 euros menos que la media de la UE

Los turistas españoles gastaron una media de 222 euros al día durante sus vacaciones de 2015, casi 100 euros menos que la media de la Unión Europea, que fue de 320 euros al día, según los datos publicados este lunes por Eurostat.

La información de la oficina europea de estadística muestra que hace dos años fueron los ciudadanos de Luxemburgo los que más gastaron al día durante sus vacaciones, con una media de 744 euros al día.

Tras ellos se situaron los austriacos (610 euros al día de media), los malteses (594 euros), los belgas (565 euros) y los irlandeses (476 euros).

En cambio, los turistas rumanos y los letones fueron los que menos gastaron al día de todo el bloque comunitario en 2015, con un gasto diario medio de 117 euros en ambos casos. Después de ellos se situaron los checos (125 euros), los húngaros (130 euros), los portugueses (156 euros) y los búlgaros (161 euros).

Con respecto a los países con un gasto diario similar al de España, por encima se encuentran Croacia (238 euros), Suecia (246 euros) y Eslovaquia (266), mientras que los que registraron un gasto levemente inferior al español fueron Eslovenia (212 euros), Estonia (203 euros) y Lituania (201 euros).

eleconomista.com

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Los trabajos temporales de verano con mejores sueldos

El mercado laboral español afianza la recuperación. Los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), revelan que el paro registró una caída récord de 340.700 personas en el segundo trimestre y bajó de los 4 millones de desempleados.

El segundo trimestre del año es un periodo en el que tradicionalmente baja el paro debido a las actividades ligadas a las vacaciones. Según las previsiones Adecco, una de las mayores ETTs del país, las contrataciones de la campaña de este verano también serán históricas.

En concreto, Adecco prevé que en la época estival se firmen 1.300.000 contratos en nuestro país, un 12 % más respecto al verano de 2016. Por comunidades autónomas, serán Cataluña, la Comunidad de Madrid y Andalucía las que más contratos firmarán. En total, estas regiones crearán casi la mitad de los empleos de todo el país.

Las llegadas récord de extranjeros a nuestro país y la recuperación del turismo nacional hacen presagiar unos meses históricos. Por tanto, como serán el turismo y la hostelería los que tiren del empleo este verano, como ya es habitual en España, las empresas demandarán perfiles especializados en estos sectores. Tal y como ha publicado el blog de Monedo Now, estas son las categorías de empleos que más trabajadores necesitarán y los salarios que cobrarán:

  • Camarero: los de hotel pueden llegar a cobrar unos 1.500 euros al mes, mientras que en un bar de copas el salario medio ronda los 1.100 euros. En el caso de los camareros de crucero el sueldo es más elevado, y va desde los 1.700 euros al mes a los 3.000 euros.
  • Socorrista: hay que tener titulación oficial, pero por una jornada de 35 horas a la semana pueden ingresar cerca de 1.000 euros mensuales.
  • Limpieza: hoteles, restaurantes, cruceros… El servicio de limpieza es fundamental en verano. El salario de estos profesionales dependerá de las horas que empleen y puede rondar los 11 euros la hora.
  • Monitor de ocio y tiempo libre / animador: el sueldo de un buen profesional puede alcanzar los 2.000 euros. Hay muchos especializados en actividades tan variadas como yoga, pilates o submarinismo
  • Cuidador: ya sean los niños, las personas mayores o las mascotas, la demanda de cuidadores se dispara en verano. Su sueldo suele calcularse por horas, y ronda los 10 euros la hora.

ibertaddigital.com/

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Las familias pierden capacidad de consumo con respecto a Europa

En los últimos 20 años, la evolución del consumo de los hogares en relación a la del resto de principales economías europeas ha cambiado significativamente. En 1995, el consumo por habitante de un hogar español ajustado por el poder de compra era de 9.500 euros al año, un 67% de los 14.100 euros de un alemán o un 77% de los 12.400 euros de un francés.

Los años del boom económico permitieron que en España se incrementara significativamente el consumo, con un crecimiento medio anual del 5%, superior al 4% de Francia o al 3% de Alemania. Como resultado, el consumo se situó en 2007 en 17.500 euros, un 85% del de un alemán y un 88% de un francés, de modo que aquel año nos encontrábamos más cerca de alcanzar su nivel de vida.

El problema es que gran parte de dicho crecimiento se produjo a base de un mayor endeudamiento y, por ello, aquellos años de crecimiento finalizaron con el estallido de la burbuja inmobiliaria. Desde entonces, y ha pasado prácticamente una década, el consumo en España se ha estancado. Consecuencia del estancamiento, en 2016 el nivel de vida del hogar español había retrocedido en términos relativos, situándose en el 73% del alemán y en el 80% del francés, retrocediendo así más de la mitad del camino recorrido hacia la convergencia con Europa.

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Pueden diferenciarse, por tanto, dos fases en la evolución relativa del consumo del hogar español. En los años del boom económico, el consumo se incrementó en casi 700 euros al año, mientras que desde 2008 apenas ha crecido en 60 euros, a un ritmo más de diez veces inferior. Si se compara con el de las principales economías mundiales se observa que la crisis ha tenido un efecto desigual: mientras que apenas ha habido impacto para las más ahorradoras familias japonesas o alemanas, en los casos español e italiano el efecto ha sido considerable.

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Ampliando la comparativa al resto de economías de la eurozona, únicamente en Irlanda y en Finlandia el consumo promedio entre 1995 y 2007 se incrementó más que en España.

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Ese incremento del consumo, como se citó anteriormente, no se basó sólo en las rentas de los hogares -salarios, rentas de los autónomos, dividendos, ingresos por alquiler…- sino que buena parte se financió con deuda, ya que el endeudamiento se multiplicó por más de dos, desde el 63% en 1999 al 134% en 2007.

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Tras el estallido de la burbuja, por el contrario, el endeudamiento de los hogares se ha ido reduciendo hasta el 107% en 2015, al tiempo que se rebajaba el diferencial con el resto de economías de la eurozona en hasta 30 puntos. Esa reducción de la deuda, unido al impacto laboral de la crisis, ha implicado que el consumo no haya crecido desde 2007. Si se comparan ambas fases del ciclo económico -años del boom económico y crisis-, sólo en algunos países como Italia u Holanda la fase posterior al estallido de la crisis ha sido relativamente peor que en España.

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Pero la realidad es peor de lo que indican estas cifras. El detalle por tipo de consumo ofrece una imagen aún más negativa para la familia española. Entre las principales categorías del consumo -que suman el 80% del consumo total-, el gasto de las familias españolas sólo ha crecido más en el hogar -en la educación la evolución ha sido muy similar +2,1% en España vs +1,9% en la zona euro-, mientras que el dedicado a ocio, salud o automóvil ha descendido frente al crecimiento promedio registrado en la zona euro.

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¿Qué incluye la categoría del hogar? Gasto en el alquiler de la vivienda, suministros como la electricidad o el agua, pero, principalmente -un 59% del total-, las rentas imputadas por tener un hogar. Así pues, no se trata de un consumo como tal, sino de una simulación de una renta ficticia que se generaría por la propiedad de una casa.

En definitiva, la sensación por parte de los hogares de que no se ha superado la crisis puede guardar relación con que se compare la actual capacidad de gasto y nivel de vida con la de los años anteriores a la crisis. La percepción de haber superado o no la crisis tiene que ver con cómo era la situación en el pasado.

Además, un determinado nivel de vida o de gasto es sostenible si es compatible con una proporción de la renta destinada al ahorro. En este sentido, el descenso en la tasa de ahorro de los hogares españoles en los últimos años hasta el 8% en 2015, nivel que se acerca al 6% de 2007, no es la mejor de las señales.

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Como alternativa, un incremento de la productividad que permitiera incrementos de los salarios sin que se trasladen a los precios, a lo que ayudaría una mayor competencia en los mercados de bienes y servicios, combinado con una mayor propensión al ahorro, sería el mejor escenario

libremercado.com

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La sequía pasa una factura de más de 4.400 millones a la economía

Reza el rico refranero español que «cuando llueve en agosto, llueve miel y llueve mosto». El problema es que el agua ni está ni se la espera, al menos a corto plazo y encima nos encontramos ante uno de los peores ejercicios para el país, en términos hidrológicos, desde los años 90. Las asociaciones agrarias ya han calificado la cosecha como la segunda peor en 25 años, aunque los perjuicios superan al campo.

La factura provisional que ya ha pasado a la economía española se estima en más de 4.400 millones de euros. Una cuenta que comienza en la propia agricultura, donde la peor parte ha recaído en los cereales y, de forma especial, en el centro y el norte del país por el fuerte descenso de las precipitaciones. Así, en Castilla y León, la principal productora del país en trigo y cebada, las pérdidas superan los 1.000 millones según las organizaciones UPA y COAG.

Calculan un recorte de cosechas de entre el 50% y el 80% –uno de cada dos cereales que se cultiva en España lo hacen en esa región– y no recuerdan una situación parecida desde 1990. Y es que de los dos millones de hectáreas que se plantan al año, más de 850.000 se dan ya por prácticamente arruinadas. Y en el resto, hasta tres cuartas partes habrían sufrido algún tipo de daños.

46,5% es el nivel al que se encontraba la reserva hidráulica el 1 de agosto respecto a su capacidad total (27.488 hectómetros cúbicos de agua). Es el dato más bajo de los últimos once años y también el undécimo ejercicio con menos agua en 41 años, frente a una media de 64,7% el último lustro.

Castilla-La Mancha, Extremadura y La Rioja son las otras tres comunidades más afectadas –también Galicia y Aragón si nos referimos a los viñedos, los que más han sufrido con el cereal–, sobre todo en los cultivos herbáceos. Se estima que en colza, berza, forrajes y guisantes apenas alcanzarán una quinta parte de la cosecha normal. En estas circunstancias la producción de regadío también se resiente mucho, hasta el punto de que la siembra se ha ralentizado todo lo posible ante la escasez de agua en los pantanos, cuyas reservas han caído más de un 15% sobre 2016. Por eso cuencas como las del Duero, el Júcar y el Segura tendrán una reducción severa de plantaciones.

No hay que olvidar que el año hidrológico, que va del 1 de septiembre al 30 de noviembre del ejercicio siguiente, ya comenzó con un descenso de precipitaciones del 46% en las primeras semanas de otoño. El invierno también fue seco, aunque menos, con un descenso del 20%. Y en la primavera la merma media fue del 23%, llegando a un verano no tan caluroso como el pasado pero con mucha menos agua. Además, se unieron las heladas en primavera y el pedrisco de las lluvias torrenciales concentradas en pocas fechas.

Por ello las asociaciones agrarias han pedido ayudas directas, medida que el Gobierno rechaza. Lo que sí ha aceptado son distintos tipos de medidas paliativas, empezando por hasta 200 millones de euros en créditos subvencionados (hasta 60.000 euros por beneficiario y con dos años de carencia), cuyo plazo de solicitud vence el próximo 20 de septiembre.

Menos empleo y cotizantes

También se han previsto exenciones temporales para los agricultores, en el canon de regulación y la tarifa de agua, por 54 millones. Y algo parecido para las cotizaciones de sus autónomos, aplazadas hasta febrero de 2018, mientras que Hacienda ha rebajado su modulo de estimación para ingresos por cereal, tomate, oliva y bovino de leche, con un impacto de 300 millones para sus arcas.

Mediante las pólizas agrarias, a su vez, se han cubierto riesgos por valor de más de 490 millones. El problema es que apenas el 40% de las cosechas están aseguradas.

Otro punto es la reducción del empleo –y con ello los ingresos de la Seguridad Social– en un sector con 800.000 asalariados, «alto volumen de trabajo sumergido (más de un 63%) –denuncia CC OO–, elevada vulnerabilidad y abusiva temporalidad». En julio, la cifra de afiliados en la agricultura cayó un 5,7%.

El otro gran impacto de la sequía se acusa en la factura eléctrica, que en los últimos 12 meses se ha encarecido un 6,5% de media según el regulador del mercado (CNMC) aunque las asociaciones de consumidores apuntan un alza de dos digitos. El recibo de la luz para un usuario medio es hoy 68 euros más caro, esto es, un sobrecoste global de más de 1.700 millones entre todos los clientes.

La clave, según el ministro de Energía, Álvaro Nadal, reside en el descenso de la producción hidroeléctrica –la lluvia obliga a las centrales a trabajar más–, que ha aportado al mercado la mitad que hace un año (un 10% de la demanda en vez de un 20%), y también de la eólica (un 11% menos) debido a la falta de viento.

La escasez de agua amenaza la próxima campaña del aceite

El mercado del aceite también mira hace semanas a los cielos esperando el agua. Aunque no lo hace ya pensando en la campaña actual, que concluirá en octubre con una caída en la producción que se calcula cercana al 9%, sino en la próxima.

Las primeras estimaciones de cosecha por las organizaciones oleícolas apuntan un descenso de la oferta que, en los primeros meses, superaría el 5% de media, aunque en algunas provincias andaluzas podría cuadruplicarse. El primer culpable es la falta de lluvias, unido al intenso calor de junio y julio (el comienzo de agosto ha dado un respiro a los termómetros), lo que ha elevado el estrés hídrico sobre el olivar, del que se extrae el llamado oro líquido.

El impacto para el consumidor se antoja así un horizonte de más subidas de precios o, al menos, no inferiores a los actuales. En origen, según datos del Ministerio de Agricultura, el aceite de oliva virgen extra se pagaba a 3,80 euros el kilo a primeros de agosto, el virgen a 3,71 euros y el lampante (de peor calidad y que debe refinarse para consumir) a 3,58 euros. Entre los tres hablamos de un alza media del 24% en los últimos 12 meses, y el 47% en dos años.

Al trasladarlo a los lineales de tiendas, supermercados e híper, el precio del aceite virgen no baja de los cuatro euros por litro y en el caso del extra puede superar los cinco según las calidades, mientras el de oliva refinado se ha estabilizado en torno a los 3,7 euros. Solo las ofertas de algunas grandes superficies, ahora menores, abaratan algo el coste.

En esta tesitura no resulta extraño que su ‘hermano pobre’, el aceite de girasol, haya recuperado terreno en las despensas. Así, mientras las ventas de aceite de oliva se han reducido un 10% en lo que llevamos de campaña (casi 40.000 toneladas menos) según el Ministerio, su florido rival las ha elevado por encima del 12% (20.000 toneladas más). No obstante, la industria parece más preocupada que los productores, que creen que las exportaciones (11% más) compensarán el impacto nacional.

laverdad.com

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España ingresa más por turismo que Arabia Saudí por petróleo

Siempre ha estado en el imaginario de los españoles que cualquier otro país occidental es mejor y que otro modelo de producción es siempre más acertado que el instalado en nuestro país. Un sentimiento que coge alas cuando la comparación es con otros estados de la Unión Europea tales como Alemania, Francia o Reino Unido y que se magnifica cuando miramos hacia el Golfo Pérsico. Arabia Saudí vive del petróleo y de su estatus como el mayor exportador de crudo del mundo. España, por su parte, vive del turismo como principal destino mundial y de sus rentas. Dos países, dos economías y dos modelos de mercado totalmente dispares con resultados antagónicos.

Históricamente, el petróleo ha sido sinónimo de riqueza a raudales y de industria próspera envidiada por propios y extraños. Como contrapunto, a día de hoy, una parte de la sociedad española que ve con buenos ojos lo devengado por el negocio del oro negro, mortifica la industria volcada en el turismo, con altercados en las calles al grito de “turistas fuera” con el objetivo de expulsar a los forasteros que abarrotan las principales ciudades del país a la vez que dejan un rastro económico envidiable.

En 2016, España ingresó, según Exceltur, 125.000 millones de euros por turismo, mientras que Arabia Saudí se quedó en los 83.862 millones de euros (329.000 millones de riyales) correspondientes a los ganancias derivadas del petróleo, lo que equivale el 62% del total de ingresos del país árabe. La inyección en petrodólares ha caído un 26% con respecto a 2015 y un 64% desde 2014. En otras palabras, España ingresa casi un 50% más por turismo que Arabia Saudí por petróleo.

El balance de 2016 sobre perspectivas turísticas de Exceltur apunta a la excepcionalidad de las cifras alcanzadas el año pasado. Por un lado, “el PIB turístico aceleró su crecimiento hasta el 4,9%, lo que supone un aumento de 6.414 millones de euros de actividad hasta alcanzar los 125.000 millones, que permite que la participación del turismo en la economía española ascienda al 11,2% del PIB“. Por otro, “el turismo generó 80.688 nuevos empleos en 2016, a un ritmo del 5,7% -el mayor de los grandes sectores de la economía española-, según datos de la Seguridad Social”.

Una cifras que tienen su razón de ser en el número de turistas internacionales que visitaron nuestro país. En 2016, se batieron todos los récords de la serie histórica con la llegada de 75,3 millones de turistas, lo que se tradujo en un dispendio, por parte de estos, de más de 79.738 millones de euros, según la estadística de movimientos turísticos en frontera (Frontur) y la encuesta de gasto turístico (Egatur) que recoge el INE.

España, por lo que dicen los datos, gusta y mucho. Las perspectivas para 2017 apuntan a un nuevo récord. Las cifras publicadas por el INE, muestran que entre enero y junio de este año ya han llegado a nuestro país 36,3 millones de turistas internacionales, es decir, casi cuatro millones más que en el mismo período de 2016. Unos registros estratosféricos que han situado a España en el tercer escalafón del podio del ránking de los principales destinos turísticos.

En la última edición, la de 2016, del Panorama de la Organización Mundial del Turismo (OMT-UNWTO) en 2015, España fue el tercer país más visitado del planeta con la llegada de 68,2 millones de turistas internacionales y el tercero, también, por ingresos derivados de las visitas de extranjeros con un total de 56.500 millones de dólares. En cifras macroeconómicas, ese mismo año el Instituto Nacional de Estadística (INE) cifra en 119.011 millones de euros la aportación del turismo a la economía española lo que representa el 11,1% del PIB de 2015. En términos de empleabilidad, el sector turístico dio trabajo a casi dos millones y medio de personas, es decir, el 13% del total de ocupados de España, según los datos de la EPA de ese año.

voxpopuli.com

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