El número de ultrarricos en España se duplica: 2.086 personas tienen más de 50 millones de euros

En España hay 2.086 personas que entran en la categoría de ultrarricos, aquellas con un patrimonio superior a los 50 millones de euros, según el ‘Informe de la riqueza mundial 2018’, elaborado por Credit Suisse Research Institute. La cifra es muy superior a la alcanzada hace dos años, cuando el estudio reflejaba que la cifra de ultrarricos ascendía a 1.390 personas.

De esta forma, España se sitúa en el puesto número 14 en el ranking mundial de países con más ultrarricos, por encima de Suecia o Países Bajos. El país que cuenta con más ultrarricos es Estados Unidos, seguido de China, Alemania y Reino Unido. En quinta posición se sitúa Japón, seguido de India, Italia, Francia y Canadá. La décima posición la ocupa Australia, seguida de Suiza, Corea y Rusia.

Dentro de la categoría de ultrarricos, 1.367 personas con un patrimonio situado entre 50 y 100 millones de euros, 658 personas en el rango situado entre 100 y 500 millones de euros y, por último, 61 personas que cuentan con una riqueza superior a los 500 millones de euros.

Más de 851.577 millonarios

Con respecto a los datos de 2017, el número de millonarios de España se ha incrementado en 60.000 personas, hasta un total de 851.577. Esto sitúa a España como el octavo país del mundo que más millonarios ha ganado en los últimos doce meses, por delante de Canadá o Países Bajos, pero por detrás de Estados Unidos, Francia o Alemania.

Así, el documento señala que en España, además de los 2.086 ultrarricos, hay 779.785 personas que cuentan con un patrimonio situado entre uno y cinco millones de euros. El número de personas cuya riqueza está situada entre cinco y diez millones es de 47.048, mientras que los están situados entre 10 y 50 millones de euros se sitúa este año en 22.658.

Por otro lado, en España, que acumula entre sus fronteras al 2% de los millonarios del mundo en 2018, aumentará en un 41% hasta 2023 el número de personas cuyo patrimonio supera el millón de euros, hasta 1,2 millones, lo que equivale a un aumento neto de 346.000 personas durante los próximos cinco años.

“La distribución mundial de la riqueza sigue teniendo un sesgo muy marcado hacia Norteamérica y Europa, donde se concentra el 60% de la riqueza total de los hogares, pero sólo el 17% de la población adulta mundial”, ha explicado el economista y autor del informe, Anthony Shorrocks.

De esta forma, en Estados Unidos es donde el número de millonarios más ha aumentado, hasta 17,35 millones (878.00 más), seguido de Francia, hasta 2,14 millones (259.000 más), Alemania, con 2,18 millones (253.000 más) y Reino Unido, con 2,43 millones (244.000 más).

“Sin embargo, se espera que las economías emergentes se recuperen de su reciente bache y sigan ganando terreno con respecto a las economías desarrolladas en los próximos cinco años”, ha indicado Shorrocks.

“Desde la crisis financiera global ha aumentado la desigualdad de la riqueza, debido en parte al aumento del peso de los activos financieros y al fortalecimiento del dólar estadounidense”, ha apostillado.

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El Tribunal Supremo rectifica sobre el impuesto de las hipotecas: es la banca quien debe abonarlo y no el cliente

El Tribunal Supremo señala que quien debe abonar el impuesto sobre actos jurídicos (AJD) documentados en las escrituras públicas de préstamo con garantía hipotecaria es la entidad prestamista, no quien recibe el préstamo. De los gastos hipotecarios que afronta un cliente cuando firma una hipoteca, el AJD supone alrededor del 75% total. Los afectados tendrán reclamar a la agencia tributaria de su CCAA el pago del tributo.

En una sentencia de 16 de octubre, de la que ha sido ponente el magistrado Jesús Cudero, la Sala Tercera del Tribunal Supremo (Sección Segunda) modifica su jurisprudencia anterior e, interpretando el texto refundido de la ley del impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados y su reglamento, concluye que no es el prestatario el sujeto pasivo de este último impuesto en las escrituras notariales de préstamo con garantía hipotecaria (como aquella jurisprudencia sostenía) sino la entidad que presta la suma correspondiente.

Tiene en cuenta, para ello, que el negocio inscribible es la hipoteca y que el único interesado en la elevación a escritura pública y la ulterior inscripción de aquellos negocios es el prestamista, que solo mediante dicha inscripción podrá ejercitar la acción ejecutiva y privilegiada que deriva la hipoteca.

La sentencia anula un artículo del reglamento del impuesto (que establecía que el prestatario es el sujeto pasivo del impuesto) por ser contrario a la ley. En concreto, se trata del artículo 68.2 de dicho reglamento, aprobado por Real Decreto 828/1995, de 25 de mayo.

La decisión cuenta con un voto particular discrepante, emitido por el magistrado Dimitry Berberoff, que postula el mantenimiento de la jurisprudencia anterior, y otro concurrente, del magistrado Nicolás Maurandi, que considera que la sentencia debió incidir en la existencia de dos impuestos en el de actos jurídicos documentados y en el principio de capacidad económica previsto en el artículo 31 de la Constitución.

La sentencia supone un cambio de criterio de 180 grados respecto a la decisión de la Sala Primera del Tribunal Supremo en dos sentencias del pasado mes de febrero, en el que se establecía que “tanto en préstamos como en créditos con garantía hipotecaria, el sujeto pasivo del impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados es el prestatario“.

El pronunciamiento tiene gran trascendencia porque vuelven abrir la posibilidad de que miles de clientes con hipotecas puedan reclamar su devolución y pago por parte del banco. En principio, tendrían derecho a reclamación las personas que liquidaron este impuesto desde 2014. Antes de esta fecha ya estaría prescritos. Según fuentes jurídicas, las reclamaciones se deberían presentar ante Hacienda, no ante el propio banco. La gestión de este impuesto pertenece a las comunidades autónomas, por lo que la tramitación se debe efectuar ante la agencia tributaria de cada comunidad.

El AJD supone hasta el 75% de los gastos hipotecarias cuando se conforma una hipoteca. A él hay que sumarle los gastos del notario, el registro de la propiedad y la gestoría. El AJD depende de cada comunidad autónoma y puede oscilar entre el 0,5% y el 1,5%. Es el gasto más elevado de la constitución del préstamo, en torno a un 75% del total.

La noticia está teniendo un fuerte impacto en bolsa sobre los valores bancarios. Tras publicarse la noticia, el sector financiero está cayendo a plomo por el elevado coste que les va a suponer. En principio, tras la sentencia firme del Supremo va a haber una avalancha de reclamaciones. El posible impacto al conjunto del sector puede superar los 1.000 millones, teniendo la referencia del volumen de crédito concedido en los últimos cuatro años.

Los gastos hipotecarios han adquirido un especial protagonismo a raíz de la nulidad de cláusulas abusivas, como las suelo, en las hipotecas, a través de una denuncia de la OCU contra BBVA y de Popular en 2015, la cual provocó un aluvión de reclamaciones por parte de los hipotecados.

En diciembre de 2015 el Alto Tribunal dictaminó la “abusividad” de una cláusula que “sin negociación y de manera indiscriminada” atribuía todo el pago de los gastos e impuestos al consumidor.

Sin embargo, la sentencia no dejaba claro cómo se repartían los gastos hipotecarios entre cliente y banca, dejando en el aire quién debería hacerse cargo del impuesto de AJD.

Con el pronunciamiento del pasado mes de marzo de la Sala Tercera de lo Contencioso-Administrativo, en el que se daba la razón a la banca, parecía que el tema estaba cerrado, hasta la sentencia de hoy.

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El examen a cien ciudades sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible termina en suspenso general

Un centenar de ciudades españolas han sido sometidas a examen para medir el grado de cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Y ninguna de ellas aprueba los 17 objetivos en su conjunto. Siguiendo el trabajo iniciado por Estados Unidos e Italia, el informe presentado este martes por el exministro Miguel Ángel Moratinos, presidente de la Red Española de Desarrollo Sostenible (REDS), celebra su primera edición con el objetivo de señalar  indicadores comunes que sirvan a los municipios como herramienta para la aplicación de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible propulsada en 2015 por la ONU.

Para el estudio se han medido 17 ODS a través de 85 indicadores adaptados al contexto español de acuerdo a fuentes estadísticas oficiales. “Han participado todas aquellas instituciones públicas que han querido”, ha señalado la directora del informe, Inés Sánchez de Madariaga. El documento recoge todas las capitales de provincias españolas, aquellas ciudades de más de 80.000 habitantes, así como doce principales áreas metropolitanas. A nivel global, España se sitúa en el puesto 25 de 193 países, mientras que el ranking está liderado por los países escandinavos.

De los puntos evaluados, donde peores datos reportan las localidades españolas son en empleo, trabajo decente –ninguna cumple este punto– y crecimiento económico, con 15 ciudades en rojo. Por el contrario, los mejores resultados residen en los objetivos de salud y bienestar, así como el referente a paz, justicia e instituciones sólidas. Asimismo, fueron positivos los resultados obtenidos tanto en agua limpia y saneamiento como en energía asequible y no contaminante. Los datos también apuntan a la localidad valenciana de Torrent como la única que no obtuvo ningún verde entre los Objetivos. En el caso de Vitoria-Gasteiz y San Sebastián llevan desde hace tiempo desarrollando políticas activas de crecimiento sostenible, mientras que Madrid, Barcelona y Valencia han comenzado a aplicar medidas similares a través de diversos planes específicos, apunta el informe.

El apartado que más llama la atención es el número 5, referido a igualdad de género. Medida a través de las denuncias de violencia machista, su puntuación es la segunda peor en el conjunto de ciudades evaluadas, datos que contrastan con los obtenidos en 2016, cuando fue el único Objetivo de Desarrollo Sostenible en España con valoración positiva.

Moratinos ha indicado que la intención no es “penalizar a los que no cumplen”, sino usar este instrumento como método de reflexión para que se apliquen políticas concretas. Es por ello que se ha renunciado a usar un ranking que clasifique a las ciudades, apostando por un sistema de semáforos (verde, naranja, amarillo y rojo). Los datos arrojan un rendimiento intermedio con 36 ciudades sin ningún ODS en rojo. No obstante, en términos generales siguen siendo pocas las que han logrado alcanzar los Objetivos, y solo un 14,76% de los resultados tienen la calificación mayor, donde el fin de la pobreza es la única cuya media es de aprobado. No obstante, la interpretación tiene un componente subjetivo dada la imposibilidad en ciertos casos de acceder a datos estadísticos, así como el hecho de evaluar acciones que son competencias de estamentos superiores, según el propio informe.

Durante la jornada de presentación también ha intervenido la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, quien ha considerado al informe una herramienta muy útil para mejorar de cara a la sostenibilidad pactada en 2030. Por su parte, Abel Caballero, presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, ha señalado que sería interesante la variable de analizar a los Ayuntamientos más pequeños y sacar así “una conclusión correcta de cómo está el municipalismo en su conjunto”. Otra de las personalidades que estuvo presente durante el acto fue la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, quien ha calificado a los ODS de “fundamentales” y como un “un reflejo de las políticas nacionales”.

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La población en riesgo de pobreza en España llega al 26,6% en 2017

El porcentaje de la población en riesgo de pobreza y exclusión social, que se encuentra por debajo del umbral a partir del cual se considera que existe ese peligro, se ha situado en 2017 de España en el 26,6%, por encima del 23,8% registrado en 2008, cuando comenzó la crisis económica. Suman 12,2 millones de personas.

En el conjunto de la Unión Europea, el año pasado 112,9 millones de personas se encontraban en situación de riesgo de probreza, es decir un 22,5% de la población (una de cada cinco personas), según ha hecho hoy público Eurostat, que es la oficina de estadística de la Unión.

Para encontrarse en esa situación una persona debe tener una de estas tres condiciones: carencia material severa, residir en hogares con baja intensidad en el empleo (aquellos cuyos adultos trabajaron menos del 20% de su potencial laboral, excluidos los estudiantes) o en riesgo de pobreza después de ayudas sociales (pobreza de ingresos).

En el conjunto de la región, este indicador ha estado creciendo entre 2009 y 2012, en la fase más dura de la crisis económica, y alcanzó casi el 25%, desde entonces ha retrocedido.

Por tipos de riesgo, el peligro de pobreza de ha afectado afecta al 16,6% de personas en la Unión, con datos de de 2017, frente al 21,6% en España. En cuanto a las personas con riesgo de carencia de material severo, la tasa media en la UE ha sido del 6,9%, por encima del 5,1% que se ha registrado en España. Por último, el porcentaje de personas en hogares con baja intensidad laboral ha sido del 9,3% en el conjunto de la Unión, por debajo del 12,8% registrado en España

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Cemex cierra dos fábricas de cemento en España y presenta un ERE para sus 200 trabajadores

Cemex ha anunciado el cierre de dos de las siete fábricas de cemento que tiene en España, que suman unos 200 trabajadores, que se verán afectados por un expediente de regulación de empleo (ERE), según anunció la multinacional mexicana.

Las dos fábricas afectadas son la Gádor, en Almería, y de Lloseta, en Baleares, si bien el ajuste que abordará el grupo implica también el cierre de otros centros de trabajo, de determinadas oficinas comerciales y a las oficinas corporativas centrales.

Cemex, que según fuentes del sector emplea en España a un millar de trabajadores, atribuye este nuevo ajuste en el país a la actual coyuntura del sector de la construcción, especialmente de grandes infraestructuras, y a la nueva regulación sobre derechos de emisión de CO2 que entrará en vigor en Europa en 2020.

De hecho, anuncia el cierre de estas dos fábricas días después de que la patronal cementera Oficemen recortara a la mitad su previsión de crecimiento para la demanda de este material de construcción en España, que calculan será del 7% este año, frente al 12% estimado inicialmente.

Ante esta coyuntura, la multinacional ha emprendido un “proceso de reestructuración” de su negocio en el país, que además de a la implantación industrial, también abarcará a su modelo de negociación.

Con todas estas medidas, la compañía aspira a “asegurar el mantenimiento de su actividad en España y su presencia en los distintos mercados en los que viene operando”.

La cementera ya ha informado de estas medidas a los representantes de los trabajadores de las dos fábricas que cerrarán, con los que prevé comenzar las preceptivas negociaciones del ERE el próximo mes de noviembre.

La compañía prevé detallar entonces los datos concretos de impacto del ajuste en materia laboral, si bien dichas fuentes del sector apuntaron a Europa Press que la firma prevé abordar las medidas menos traumáticas, como recolocaciones.

Cinco años después del último ajuste

Cemex anuncia un nuevo ajuste cinco años después de que en los años 2012 y 2013, en plena crisis, acometiera su última reestructuración en el país, que supuso dos EREs que afectaron a 280 y 156 trabajadores, respectivamente y la venta a Cementos Molins de una fábrica de cemento de Barcelona.

Unos meses después, la compañía anunció un acuerdo a escala europea con la suiza Holcim que supuso la fusión de la actividad de fabricación de cemento, áridos y hormigón que las dos empresas tenían en España.

La presencia industrial de Cemex en España se completa con las fábricas que tiene en Alicante, Buñol (Valencia), Castillejo (Toledo) , Alcanar (Tarragona) y Morata de Jalón (Zaragoza), instalaciones que, en principio, no se ven afectadas.

En cuanto a las fábricas que cerrará, la de Almería cuenta con capacidad para producir un millón de toneladas de cemento al año y la balear de Lloseta, unas 700.000 toneladas.

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El 43% de mujeres al frente de una familia monoparental está desempleada y un 17% no tiene contrato

El 43% de las mujeres al frente de una familia monoparental se encuentra desempleada, mientras que un 17% afirma tener algún tipo de ocupación pero sin contrato, según el ‘7º Informe #MonoMarentalidad y Empleo’ realizado por Fundación Adecco. Actualmente, estas familias representan el 10,3% de los hogares en España y el 83,3% están encabezados por una mujer.

Precisamente, respecto a este 17% de mujeres que trabaja en la economía sumergida, el 11% figura en los registros de desempleo, mientras que el 6% restante no ha acudido a los mismos por desmoralización o situación de irregularidad.

Por otro lado, el estudio indica que siete de cada 10 mujeres que lideran hogares monoparentales lleva más de un año sin empleo: un 48% supera los 24 meses y un 22% lleva entre 1 y 2 años desempleada.

Para realizar este estudio se ha realizado una encuesta confidencial a 500 mujeres con responsabilidades familiares no compartidas. Su perfil sociodemográfico ha resultado ser el de una mujer entre 36 y 45 años, divorciada, con un hijo y estudios secundarios.

Según el director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, “este desempleo de larga duración puede derivar en la economía sumergida: la ausencia prolongada de ingresos conduce a muchas mujeres con responsabilidades familiares no compartidas a desempeñar trabajos no regulados, concentrados principalmente en sectores como la hostelería, la atención a personas dependientes y/o el servicio doméstico”.

“Una realidad que tiene nefastas consecuencias en la economía global y que, además, genera una preocupante desprotección del trabajador, conduciendo directamente a la precariedad y a la exclusión”, destaca Mesonero.

Por otro lado, según los últimos datos del informe AROPE, el 53,3% de familias monoparentales se encuentra en riesgo de exclusión o pobreza. Este porcentaje constituye casi el doble que el relativo al resto de hogares (27,9%) y sitúa a los hogares monoparentales a la cabeza en riesgo de pobreza y exclusión.

La pobreza en España en seis gráficos: aún hay más de 12,3 millones de personas en riesgo

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Además de liderar este ranking, las familias monoparentales son las que han experimentado un mayor crecimiento en el índice AROPE durante el último año, al pasar del 50,1% al 53,3% actual. Según este índice, las personas en riesgo de pobreza y exclusión son aquellas que viven en un hogar con una renta inferior al umbral de la pobreza (el 60% de la mediana de la renta nacional, fijada en 684 euros mensuales); están en privación material severa; o viven en un hogar con baja intensidad de trabajo. Por comunidades autónomas, las familias monoparentales con mayor riesgo de pobreza son las de Canarias y Andalucía, con un 84% y un 78%, respectivamente.

Según Mesonero, “aunque el desempleo sólo se menciona en el último de los tres indicadores, es el desencadenante de todas las situaciones de pobreza y exclusión social”. “Así, detrás de este 53,3% de riesgo de pobreza o exclusión social, predominan las personas al frente de una familia monoparental que son desempleados de larga duración o trabajan en situación irregular (sin contrato), en la economía sumergida”, ha añadido.

Impulso a la conciliación

Ante esta situación, Mesonero “exige dar un impulso definitivo a las políticas de flexibilidad y conciliación, a través de medidas como la racionalización de entradas-salidas y la recuperación de horas en sectores como el servicios o la hostelería, que tradicionalmente emplean a más mujeres”.

Precisamente, en el mundo empresarial, el estudio precisa que para un 74% de las encuestadas las medidas de conciliación que le ofrece su empresa son insuficientes. El trabajo por turnos es una práctica permitida por el 35% de las empresas, seguido de la jornada intensiva (33%). Además, menos de un tercio de las mujeres (31%) tiene la posibilidad de abandonar su trabajo ante una emergencia familiar.

Por ello, el directivo cree que “resulta crucial impulsar un cambio de mentalidad que erradique tics culturales que se manifiestan en forma de prejuicios: se tiende a pensar que, por el cuidado de sus hijos, el compromiso de las madres solas será menor, causando rotación y absentismo. Sin embargo, la tendencia es justo la contraria pues, precisamente por sus hijos, suelen aprovechar al máximo la oportunidad laboral, demostrando una alta fidelidad al proyecto al que se vinculan”.

“Estos prejuicios coexisten, en ocasiones, con una inadecuación de las competencias profesionales con las demandas del mercado, por lo que es esencial apostar por políticas activas de empleo que acerquen sus competencias a las nuevas exigencias del mercado laboral, garantizando un acceso sostenible y continuado al empleo”, apostilla

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El Plan Renove 2020 para coches del Gobierno contará con más de 200 millones

El Plan Renove 2020 en el que trabaja el Gobierno con el fin de poder cambiar la flota de coches más antiguos contará con un presupuesto de unos 201 millones de euros.

Al término de la reunión del Consejo de Ministros extraordinario de este lunes, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha detallado que el Ejecutivo prevé una recaudación de 670 millones de euros con la subida de impuestos al diésel y que el 30% de esta, una vez sea conocida, irá destinada a ayudas para impulsar una movilidad más limpia, como se recoge en el plan presupuestario de 2019.

Montero ha reiterado que el plan tiene como fin retirar del parque móvil español los automóviles más antiguos contaminantes, que continúan en el mercado por la “incapacidad” de las familias para hacer frente al gasto que conlleva la compra de un vehículo nuevo, por vehículos híbridos y eléctricos. “Las ayudas irán destinadas a estas familias principalmente”, ha apuntado.

El impuesto al diésel que está diseñando el Gobierno supondrá un coste de 3,3 euros al mes para el consumidor medio, es decir aquel que realiza unos 15.000 kilómetros al año, quedando excluidos profesionales que utilizan el transporte como medio de trabajo, entre ellos transportistas y taxistas.

En concreto, la aportación por este tributo estará en torno a 38 euros cada mil litros, lo que significará unos 3,3 euros mensuales para los consumidores que tengan un perfil medio, una cantidad que Montero espera “que no tenga una repercusión importante en el bolsillo del consumidor”.

El Gobierno y Unidos Podemos pactaron en el acuerdo de Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2019 poner en marcha un plan de ayudas económicas para el vehículo eléctrico, “estable e ininterrumpido” hasta 2020.

El Ejecutivo y la coalición de izquierdas pretenden así evitar que las ventas de este tipo de vehículos se concentren en momentos determinados y/o que queden paralizadas hasta la aprobación de nuevos incentivos, como sucede en la actualidad.

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El ‘sorayo’ Nadal insiste en el ‘rajoyismo’ económico mientras Casado promete una revolución fiscal

Con la victoria de Pablo Casado, el cambio de liderazgo en el Partido Popular estaba llamado a animar un cambio de rumbo en la agenda económica del partido azul. No en vano, el diputado por Ávila se impuso a la ex vicepresidenta del gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, con un discurso de corte liberal.

Así, en los micrófonos de esRadio, Pablo Casado habló abiertamente de impulsar una “revolución fiscal” que Libre Mercado valoró en 18.750 millones de euros. Entre las medidas sugeridas por Casado figuraba la eliminación de los Impuestos de Patrimonio y Sucesiones, la rebaja del Impuesto sobre la Renta hasta dejar el tramo superior en el entorno del 39% y el recorte del Impuesto de Sociedades al 10%.

El empresario Manuel Pizarro y el economista Daniel Lacalle parecían llamados a tener un mayor protagonismo en la nueva era de los populares. Sin embargo, el elegido por Pablo Casado fue Alberto Nadal. El que fuera número dos de Cristóbal Montoro en el ministerio de Hacienda se convirtió así en el responsable de Economía y Empleo de Génova 13.

Su elección fue interpretada como un esfuerzo de Casado por integrar en su Ejecutiva a personas vinculadas con el sorayismo y el rajoyismo. Pero, de momento, el discurso de Nadal no parece haber tomado en cuenta el ímpetu con el que Casado planteó (y sigue planteando) una revolución fiscal. De hecho, el hermano gemelo del ex ministro de Industria, Álvaro Nadal, ha aprovechado distintas entrevistas en medios para rebajar significativamente el tono liberal del discurso de Casado.

Así, en las páginas de El Confidencial, Alberto Nadal acota cualquier rebaja de los impuestos a una “actuación responsable con el gasto”. ¿Qué entiende como tal el responsable de Economía y Empleo de los populares? Según explica, se trata de que “el gasto crezca”, pero “por debajo de lo que crece la economía. Si consigues impulsar el crecimiento y moderar el gasto por debajo de lo que crece la economía, vas cerrando el déficit público y se va creando un espacio fiscal para bajar impuestos”.

Lejos de bajar gasto para embridar el descuadre presupuestario y así hacer sostenible un recorte de la presión tributaria, Alberto Nadal opina que “la mejor forma de reducir el déficit estructural es moderando el crecimiento del gasto. (…) Si no permitimos que el gasto crezca en exceso, garantizamos el ajuste estructural”.

Así, el miembro de la Ejecutiva de Pablo Casado insiste en que “lo que hay que hacer es contener el incremento del gasto a largo plazo por debajo del crecimiento potencial de la economía. Así se puede crear espacio fiscal para bajar los impuestos”. El objetivo que tiene en mente el ex número dos de Montoro es “equiparar a España con Canadá, que tiene un gasto público del 39% del PIB”.

En materia de pensiones, Nadal abre la puerta a crear nuevas vías de ingresos y cambia el discurso en relación con la indexación al IPC. Sobre lo primero, señala que “no podemos cargar exclusivamente sobre las cotizaciones el pago de los costes crecientes de la Seguridad Social” y se muestra partidario de “buscar formas alternativas de financiar la Seguridad Social, lo que implica un esfuerzo de todas las administraciones”. Sobre lo segundo señala que “sería apropiado volver a vincular las pensiones al IPC”, aunque pide también “una financiación que garantice la sostenibilidad estructural del sistema”.

También va en la misma línea su entrevista con el diario El Mundo. Nadal se muestra partidario de rebajar el tramo superior del IRPF hasta dejarlo en el 39%, pero no habla de aprobar esta reducción inmediatamente, sino que pide “ir tendiendo paulatinamente” hasta dicho tipo. Tampoco es muy firme Nadal a la hora de hablar del Impuesto de Patrimonio (“hay que revisarlo”, “se podría eliminar”…) o del Impuesto de Sucesiones (cuya eliminación no sería total, sino “para la gran mayoría de los españoles”).

En Sociedades, Casado ha hablado abiertamente de fijar el tramo general en el 10%, pero Nadal prefiere plantear “una simplificación que daría como resultado un ajuste de los tipos a la baja, generando un impuesto diferente, con menos posibilidades de buscar escapatorias”. Por último, el responsable de Economía y Empleo de los populares reconoce que, antes de salir del gobierno, su equipo preparaba “nuevos impuestos”, si bien puntualiza que “su recaudación es limitada y para hechos puntuales”.

Así las cosas, Nadal parece volver al rajoyismo económico que marcó la gestión del gobierno de Mariano Rajoy entre 2014 y 2018. Habla de bajar impuestos, pero de forma limitada y condicionada. Apuesta por reducir el déficit, pero condiciona su aminoración a un crecimiento moderado del gasto. Y, en lo tocante a las pensiones, habla de ligar su evolución al IPC y de crear nuevas vías de ingresos para financiarlas. Una retórica que poco tiene que ver con la revolución fiscal que prometió Pablo Casado en las primarias.

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2008 y el New Deal internacional que necesitamos para el mundo post-2018.

El año 2008 marcó una experiencia cercana a la muerte para el capitalismo globalizado. Una década después no tenemos derecho a ver esos eventos como parte de nuestra historia económica. ¿La razón? Todavía estamos enredados en la crisis que los acontecimientos de 2008 desencadenaron. Permanecen especialmente en el centro de nuestro presente. La misma crisis está tomando diferentes formas en distintos lugares, migrando de un continente a otro, de un país a otro. Muta de un generador de desempleo a una máquina deflacionaria, a otra crisis bancaria, hacia un maximizador de los desequilibrios globales de comercio y capital. Merma los ahorros de las clases medias en Alemania y Holanda, suprime salarios a lo largo de Occidente, causa burbujas crediticias en China, mantiene a Grecia y a la periferia europea en una permanente Gran Depresión, alienta un Brexit y el descontento en Centroamérica, en Europa. Por último, pero no menos importante, pone en peligro las perspectivas de vida de millones de personas a lo largo de los llamados países emergentes.

Además, como argumentaré, las causas de 2008 han quedado intactas, los desequilibrios que la desencadenaron se están acentuando y, trágicamente, la política democrática, el único antídoto ante esta crisis y la próxima, están en un estado de deterioro como resultado de una crisis interminable que el año 2008 puso sobre nuestras espaldas. Pero, para que no teman que se trata de una charla llena de pesimismo y fatalidad, permítanme prometer que concluiré, al pasar de discutir 2008 a las lecciones para más allá de 2018, con un mensaje optimista: ¡Sí, podemos! Podemos dejar atrás 2008 de una manera que fortalezca la democracia y traiga prosperidad verde compartida para la mayoría de las personas en la mayoría de los países.

Sobre la naturaleza y las causas de 2008

2008 fue el 1929 de nuestra generación. El sistema financiero global colapsó y sólo pudo ser reanimado por dos intervenciones masivas: primero, las instituciones del estado estadounidense respaldaron a los bancos mundiales y sus negocios offshore con centro en Londres, Frankfurt y aquí en París –la reserva federal con sus gigantescas permutas a futuro, primeramente, pero también el Tesoro estadounidense. Un banquero central europeo, precisamente, se refirió a los bancos centrales europeos en 2008 (el BCE, el banco central de Suiza y el banco central de Inglaterra en particular) como habiéndose convertido en la decimotercera sucursal del sistema de la Reserva federal estadounidense. En segundo lugar, China –cuyas autoridades inflaron masivamente el crédito y las inversiones en un intento sensato, por un lado, de reemplazar la demanda agregada doméstica (perdida al calor de la caída de las exportaciones chinas) y, por el otro, para comprar tiempo para que Europa y EEUU actuaran conjuntamente.

Si bien el mundo de las finanzas fue salvado de sí mismo por los estados estadounidense y chino, la experiencia cercana a la muerte de la financiarización tuvo repercusiones que se sintieron en todas partes. El efecto agregado en la producción y el comercio fue aún mayor, en los dos primeros años, que en el crack del 29. Las certezas creadas por décadas de pensamiento del establishment –por ejemplo, que los mercados se autorregulan y la política es irrelevante– se esfumaron, igual que los 40 billones de dólares de inversiones globales, 14 trillones de dólares de riqueza familiar sólo en los EE.UU., 700.000 empleos en EEUU cada mes, incontables hogares embargados por todas partes. ¡Incluso McDonald’s, por el amor de Dios, no pudo asegurar un descubierto bancario del Banco central americano!

Mientras tanto, la respuesta de los gobiernos, que hasta el momento se habían aferrado tenazmente hacia un conservadurismo fiscal, lo que quizá sea la única ideología del siglo XX que aún sobrevive, hizo que muchas cejas se alzaran en desconcierto. Una vez que se dieron cuenta de que no era suficiente verter billones de dólares, euros, yenes, etc., en un sistema financiero que había sido, hasta pocos meses antes de nadar en ganancias y liquidez, nuestros presidentes y primeros ministros, hombres y mujeres con impecables credenciales antiestatistas y pro libremercado, se embarcaron en una ola de nacionalización de bancos, compañías de seguros y fabricantes de automóviles que harían palidecer hasta las hazañas de Lenin.

Aquí, en la Europa continental, donde habíamos creado una extraña unión monetaria, auspiciada por un banco central sin un estado que lo respaldara, y 19 gobiernos responsables de rescatar a sus bancos nacionales pero sin un banco central que los respaldara a ellos, el resultado fue infligirse una contraproducente política de contracción “contraccionaria”, que duró desde 2008 hasta 2015,  y que causó una derrota histórica para el capitalismo europeo –una que, a pesar de varias proclamaciones de que la crisis había terminado, sigue con nosotros, disminuyendo las inversiones reales así como la productividad, y envenenando nuestras democracias haciéndolas vulnerables a la xenofobia orquestada y al pánico moral en torno a la cuestión de la migración.

Entonces, ¿qué causó los eventos de 2008? Después de 2008, incluso aquellos que argumentaron que 2008 era imposible son ahora expertos en lo que lo causó. Así es la vida. Pero echemos un vistazo a las distintas explicaciones:

*Crecientes desequilibrios comerciales

*Financiarización que creó una dinámica tóxica: la narrativa de un riesgo sin riesgo que produjo un riesgo sistémico que se alimentaba de sí mismo

*Teoría económica tóxica que se apoyaba en e incitaba a las finanzas tóxicas; por ejemplo, la hipótesis del mercado eficiente, la hipótesis de las expectativas racionales, el así llamado modelo del ciclo real de negocios–captura regulatoria

*La entrada de 2000 millones de trabajadores (desde los antiguos estados comunistas, China e India) en el proletariado global

*El exceso de ahorro global que estos desarrollos engendraron.

*Los bancos centrales libraron la guerra equivocada, contra la inflación de los precios, no de los activos…

Todas estas explicaciones son verdaderas y aptas. Pero quiero argumentar que todas estas explicaciones son en sí mismas síntomas de una causa más profunda: una macro dinámica global subyacente que se viene desarrollando desde la década de los cuarenta. En resumen, mi argumento es que estos desarrollos, que precipitaron el 2008, fueron causados ​​por la naturaleza de la transformación de los Estados Unidos de una economía hegemónica cuyo superávit se usó, por medios políticos, para estabilizar a Europa y Japón en una economía deficitaria cuya hegemonía creció. como resultado de la estabilización de la demanda agregada global a través de sus crecientes déficits gemelos.

Para ver esto debemos comenzar desde el principio, en 1944 y en la Conferencia de Bretton Woods. A medida que la guerra se acercaba a su fin, la administración de los New Dealers en Washington entendió que la única forma de evitar el regreso de la Gran Depresión, una vez que las armas habían sido silenciadas, era reciclar los excedentes de Estados Unidos en Europa y Japón, y así generar en el exterior la demanda que mantendría a las fábricas estadounidenses produciendo todos los nuevos y relucientes bienes de consumo a los que la industria estadounidense se orientaría al final de la guerra.

El resultado fue el proyecto de dolarizar Europa, de fundar la Unión Europea como un cartel de la industria pesada y de construir Japón, todo dentro del contexto de una unión monetaria global que fue el sistema de Bretton Woods y su nueva filosofía subyacente según la cual el dinero era copropiedad de quienes lo tenían y de la comunidad global que lo respaldaba. Un sistema que presenta un régimen de tipos de cambio fijos anclado en el dólar estadounidense, tasas de interés casi constantes, un sistema bancario tedioso (que opera bajo severos controles de capital) y una gestión liderada por Estados Unidos de la demanda agregada de bienes y servicios del capitalismo global.

Este diseño deslumbrante nos trajo una edad de oro de bajo desempleo, baja inflación, alto crecimiento y disminución masiva de la desigualdad. Por desgracia, a finales de la década de 1960, los cimientos de Bretton Woods se estaban desintegrando. El superávit estadounidense, que era la base del sistema monetario global, desapareció. Esto, combinado con el intento perenne de los banqueros de librarse de las restricciones impuestas sobre ellos, creó el mercado de eurodólares extraterritorial que se convertiría, más tarde, después de que Bretton Woods fue desechado en 1971, en la base para la financiarización. De hecho, para 1968, Estados Unidos había perdido sus excedentes, había caído en crecientes déficits gemelos y, por lo tanto, ya no podía estabilizar el sistema global que había creado al reciclar los excedentes que ya no tenía. Nunca demasiado lento para aceptar la realidad, Washington eliminó su mejor creación: el 15 de agosto de 1971, el presidente Nixon anunció la expulsión de Europa y Japón de la zona del dólar.

La decisión del presidente Nixon se basó en la refrescante falta de fobia al déficit de los estadounidenses. Washington, que no estaba dispuesto a controlar los déficits imponiendo austeridad (lo que reduciría la capacidad de Estados Unidos para proyectar el poder hegemónico en todo el mundo), pisó el acelerador para aumentar sus déficits. De este modo, los mercados estadounidenses funcionaron como una aspiradora gigante que absorbía las exportaciones netas masivas de Alemania, Japón y, más tarde, China, marcando el comienzo de la segunda fase del crecimiento de la posguerra (1980-2008). ¿Y cómo se pagaron los crecientes déficits estadounidenses? Por un tsunami del dinero de otras personas (alrededor del 70% de las ganancias de los exportadores netos de Europa, Japón y China) se precipitaron entusiastamente hacia Wall Street buscando refugio y mayores devoluciones, un cambio radical facilitado por tres desarrollos: (i) el crecimiento salarial de los EE. UU. fue menor que en Europa y Japón (por lo tanto, impulsando los retornos de capital extranjero inundando los Estados Unidos); (ii) las tasas de interés del 20% de Paul Volcker; y (iii) la financiarización dolarizada de Wall Street y la City de Londres, que ocasionó ganancias financieras a futuro se auto-reforzaran.

A mediados de la década de 1980, los Estados Unidos absorbían una gran parte de los productos industriales excedentes del resto del mundo, mientras que Wall Street administraría el capital extranjero que inundaría los Estados Unidos de tres maneras. Primero, proporcionó crédito a los consumidores estadounidenses (cuyos salarios se estancaron). En segundo lugar, canalizó la inversión directa en las corporaciones estadounidenses y, por supuesto, en tercer lugar, financió la compra de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos (es decir, financió los déficits del gobierno estadounidense).

Pero para que Wall Street actúe como este “imán” de capital ajeno, y desempeñe el papel de reciclar los excedentes de otras personas para pagar los déficits de Estados Unidos, tuvo que ser liberado de las estrictas regulaciones de la era del New Deal y Bretton Woods. Dicho de otra manera, el eurodólar, el mercado financiero no regulado que había crecido en la City de Londres tuvo que hacerse cargo del resto del mundo, convirtiéndose en el modelo financiero dominante en Nueva York, aquí en París, Frankfurt y el Lejano Oriente. La codicia institucionalizada, la desregulación generalizada, las infames “puertas giratorias”, los derivados exóticos, etc. fueron meros síntomas de este nuevo y valioso mecanismo de reciclaje global. Y, después de 1991, otros dos mil millones de trabajadores ingresaron a la fuerza de trabajo global, dando lugar a una nueva producción que impulsó los flujos comerciales ya desequilibrados, el capitalismo había entrado en una nueva fase. Es lo que se conoció como globalización.

En la estela de la globalización, la Unión Europea creó su moneda común. La razón por la que la UE necesitaba una moneda común era que, como todos los cárteles, tenía que mantener los precios de sus principales industrias oligopolísticas estables en todo el mercado único europeo. Para hacer esto, era necesario fijar los tipos de cambio dentro de su jurisdicción, ya que se habían fijado durante la era de Bretton Woods. Sin embargo, desde 1972 hasta principios de la década de 1990, cada intento de la UE de arreglar los tipos de cambio europeos había fracasado espectacularmente. Eventualmente, la UE decidió poner toda la carne en el asador: establecer una moneda única. Esto lo hizo dentro del entorno favorable de la estabilidad global (extremadamente desequilibrada pero temporalmente impresionante) que el mecanismo de reciclaje de excedentes globales, anclado en Estados Unidos, mantuvo. Para sortear los obstáculos políticos presentados por la comprensible renuencia del Bundesbank a sacrificar el DM, terminamos con la paradoja de que el BCE suministrara una moneda única a los bancos de diecinueve países, cuyos gobiernos tendrían que salvar estos bancos, en un momento de crisis, ¡sin un banco central que pudiera apoyarlos!

Mientras tanto, Wall Street, la City y los bancos franceses y alemanes aprovechaban su posición central en el sistema de reciclaje global anclado en los Estados Unidos para construir pirámides colosales de dinero privado sobre las espaldas de las ganancias netas que fluyen a los Estados Unidos desde el resto del mundo. Esto agregó mucha energía al plan de reciclaje, ya que impulsó un nivel cada vez más acelerado de la demanda dentro de los Estados Unidos, en Europa y Asia. También provocó el sorprendente desacoplamiento de los flujos de capital financiero de los flujos comerciales subyacentes.

Para explicar lo que quiero decir con el “desacoplamiento asombroso de los flujos de capital financiero de los flujos comerciales subyacentes”, recuerden los apresurados días de agosto de 2007 cuando comenzó la podredumbre. Mis amigos alemanes, hasta la fecha, me dicen que no lo pillan. ¿Cómo es posible que el Deutsche Bank y el resto de los bancos alemanes se hayan hundido? ¿Cómo puede pasar un sector económico, en 24 horas, de hacer millones a la insolvencia, exigiendo rescates masivos de los contribuyentes? La respuesta es tan simple como devastadora.

Tengan en cuenta los bancos y los exportadores alemanes en el verano de 2007. Las cuentas nacionales de Alemania confirman el gran superávit comercial de Alemania con los Estados Unidos. En el mes de agosto de 2007, por poner un ejemplo, los ingresos netos de las exportaciones alemanas de los Estados Unidos fueron de 5000 millones de dólares. Las cuentas nacionales de Alemania registraron este superávit, así como una salida desequilibrante de capital alemán a Estados Unidos. Sin embargo, las cuentas nacionales de Alemania no muestran lo que fue el verdadero drama entre bastidores, la acción real.

Desde principios de la década de 1990 y hasta 2007, los banqueros de Frankfurt se morían por comprar los lucrativos derivados denominados en dólares que Wall Street y la City fabricaban y lo hicieron con dólares que tomaban prestados de… Wall Street. En agosto de 2007, el precio de estos derivados comenzó a caer, las deudas subyacentes retrocedían y, por lo tanto, las instituciones de Wall Street se enfrentaban a grandes margin calls. Los banqueros alemanes se quedaron apopléjicos cuando sus amigos de Nueva York, en pánico, comenzaron a reclamar sus deudas en dólares. Necesitaban dólares a toda prisa, pero nadie compraría la montaña de derivados tóxicos de EE. UU. que habían comprado. Así es como, de un momento a otro, los bancos alemanes que nadaban en los océanos de beneficios, se encontraban en una necesidad desesperada de dólares que no tenían. ¿No podrían los banqueros alemanes pedir prestado dólares a los exportadores alemanes para cumplir con sus obligaciones en dólares? Podrían, pero ¿cómo los 5000 millones que este último había ganado durante ese agosto ayudaron cuando la deuda pendiente de los banqueros alemanes con Wall Street, que los estadounidenses estaban llamando ahora, excedía los 1000 billones? Esto es lo que quiero decir con el sorprendente desacoplamiento de la economía de las finanzas, de los flujos comerciales de los flujos de capital.

El resultado

En resumen, lo que sucedió, a nivel mundial, fue que los flujos financieros desequilibrados denominados en dólares, que inicialmente habían crecido a raíz del déficit comercial de EE. UU., “lograron” desacoplarse de los valores económicos subyacentes y los volúmenes de comercio. No sería exagerado decir que casi lograron la velocidad de escape y casi dejaron atrás el planeta Tierra, antes de estrellarse violentamente en 2008.

A partir de ese momento, los políticos hicieron todo lo posible para trasladar las pérdidas de quienes los crearon (los banqueros) a los deudores de la clase media, a los trabajadores asalariados, a los desempleados, a las ayudas a la dependencia y a los contribuyentes que no se podían permitir tener su dinero offshore. En Europa, en particular, nuestro liderazgo no solo no logró atenuar la crisis de la eurozona sino que, al ocultar hasta el día de hoy la insolvencia fraudulenta, produjo una derrota histórica para el capitalismo europeo.

La narrativa dominante sobre lo que salió mal no tenía base en la macroeconomía y, por lo tanto, se le permitió ocultar la realidad de que el sistema europeo estaba diseñado para no tener ningún amortiguador que absorba la onda expansiva de Wall Street. En consecuencia, una nación orgullosa se volvió contra otra por una clase dominante decidida a disfrazar: (A) una crisis causada por una alianza de banqueros del Norte y del Sur y otros oligarcas que buscan rentas, en (B) un choque causado por los derrochadores sureños y los diligentes norteños, o como crisis de los sistemas de bienestar social alemanes, griegos, italianos, etc., demasiado generosos. Las repercusiones políticas de este inane manejo de una inevitable crisis son evidentes para todos, por lo que desistiré de decir algo más al respecto, a pesar de que, en estos días, mi vida está dedicada a luchar contra la Internacional Nacionalista que ha surgido de este desastre.

Pero dejemos de lado estos ya conocidos desarrollos. La pregunta es: ¿dónde estamos ahora?

Si bien el déficit comercial de Estados Unidos volvió a sus niveles anteriores a la crisis en un par de años, ya no fue suficiente para estabilizar la demanda mundial. El mecanismo anterior a la crisis mediante el cual Wall Street y la City convirtieron (y sobrealimentaron) el déficit comercial de los Estados Unidos en inversiones de capital fijo en todo el mundo se ha roto. Claro, la Reserva Federal y otros bancos centrales intentaron enmendarse con los tsunamis de liquidez inducida por la flexibilización cuantitativa. Pero eso solo elevó los precios de los activos en Occidente; por ejemplo, dando a las corporaciones de EE. UU. la oportunidad de recomprar sus acciones y al mismo tiempo ahorrar sus propias ganancias en cuentas en el extranjero. En los mercados emergentes, donde crecía el dinero, la inversión creció, pero fue vulnerable tanto a las fuerzas deflacionarias que Europa exporta continuamente (cortesía de su unidad de austeridad doméstica) como a la expectativa de una disminución de las tasas de interés a largo plazo en Estados Unidos. Quizás el único pilar de la demanda global fue China, aunque su capacidad para mantener ese impulso se vio limitada por la constante amenaza de la explosión de su burbuja crediticia.

En resumen, la capacidad de Wall Street anterior a 2008 para continuar “cerrando” el ciclo de reciclaje global se desvaneció, y aún no se ha reemplazado. Los bancos de los Estados Unidos ya no pueden aprovechar los déficits gemelos de los Estados Unidos para financiar la suficiente demanda dentro de los Estados Unidos para mantener las exportaciones netas del resto del mundo. Esta es la razón por la cual el mundo de hoy permanece en el mismo marco de la misma crisis que comenzó en 2008.

¿Se han aprendido algunas lecciones?

Realmente no. El capitalismo global se comportó como un conductor imprudente que, después de haber sido atrapado por exceso de velocidad, se adhiere al límite de velocidad por un tiempo, pero pronto pisa el acelerador como si nada hubiera pasado.

DEUDA: 40% más que en 2007, hasta un 217% del PIB mundial

REGULACIÓN BANCARIA: Se establecen normas nacionales más estrictas para restringir los balances de los bancos, lo que provoca un cambio en la intermediación financiera de los bancos a los mercados de capital, principalmente con instrumentos denominados en dólares de renta fija. Sin embargo, al hacer que los bancos sean más seguros, la creación de mercado se ha deteriorado o ha cambiado al sistema bancario en la sombra, que ha crecido de 28 billones de dólares en 2010 a 45 billones en 2018. El riesgo no se ha eliminado, solo se ha eliminado y se ha dispersado geográficamente; por ejemplo, los bancos estadounidenses dominan más que nunca (los cinco bancos estadounidenses más grandes que se consideraron demasiado grandes para quebrar ahora son aún más grandes: representan el 47% de todos los activos bancarios de los Estados Unidos, en comparación con el 44% en 2007), los nuevos gigantes bancarios de Asia se han expandido rápidamente, y son los bancos británicos y europeos lo que se contrajeron, ya que las autoridades de EE. UU. exigieron que competidores europeos como Barclays y Deutsche Bank proporcionen más capital a sus operaciones de EE.UU. o se retiraran.

LOS MERCADOS EMERGENTES PIERDEN SU CAPACIDAD DE AJUSTE A TRAVÉS DE LA DEPRECIACIÓN: Es bien sabido que el dinero de la flexibilización cuantitativa se transfirió a los mercados emergentes. De hecho, durante la última década, los préstamos denominados en dólares para prestatarios de mercados emergentes crecieron en un 17% cada año, llegando a China, Brasil, Chile, Turquía, Argentina, Indonesia, etc., 3,7 billones de dólares en total. Esto ahora está causando los problemas que todos leemos. Peor todavía la devaluación parece no suponer ninguna diferencia (ya que los argentinos no mantendrán su dinero en pesos, incluso si se les ofrecen tasas de interés del 100%). Incluso cuando el gobierno tiene suficientes reservas en moneda extranjera para cubrir sus pasivos en dólares, la apreciación del dólar hace que las empresas nacionales que trabajan con grandes deudas en dólares se reduzcan en el país, lo que debilita la capacidad de depreciación para impulsar la actividad económica interna.

UN SENTIDO DE INJUSTICIA: se impusieron multas de 321 mil millones a los banqueros. Fue un pequeño porcentaje de la liquidez y los activos públicos que los contribuyentes ingresaron. Sorprendentemente, a diferencia de la década de 1980 cuando estalló una crisis bancaria mucho más pequeña en los Estados Unidos (el escándalo de ahorros y préstamos), que encarceló a más de mil banqueros, no se realizaron arrestos por delitos financieros relacionados directamente con las actividades tóxicas de los financieros que llevaron a 2008.

NO HAY PLANES PARA EL PRÓXIMO EPISODIO: No hay un plan en marcha para los próximos riesgos de cola; un efecto dominó que puede comenzar de varias maneras (por ejemplo, el miedo a la deuda pública italiana, una crisis de la burbuja crediticia china) y se tornó más ominoso por la estrategia de Trump de incitar a una falla de coordinación a nivel global, por el Brexit en Europa, por el generalizado envenenamiento de procesos democráticos.

¿Qué viene ahora? La necesidad de una internacional progresista y un esbozo del New Deal internacional para el que debe hacer campaña.

La crisis de 2008 engendró la Gran Recesión, que engendró la Gran Deflación, que dio lugar a la disolución integral de cualquier atisbo de gobernanza global. Lamentablemente, la Unión Europea se encuentra en una etapa avanzada de desintegración, con la debacle de la migración frente a los desequilibrios macroeconómicos subyacentes que son incompatibles con el marco institucional del euro. Los Estados Unidos han adoptado la estrategia de pasar a negociaciones bilaterales; un marco en el que ni la Unión Europea ni la economía china pueden continuar como en la actualidad. Las tendencias actuales conducirán, casi con certeza, a: (a) Europa exportando mayor deflación e inestabilidad al resto del mundo; y (b) China reduce sus niveles insostenibles de inversión en más del 10% del PIB, lo que, en conjunción con una tasa de crecimiento máxima del 6% y una tasa de ahorro del 40%, conduce a la predicción segura de una salida de capital de China que superará el 10% del PIB. Si bien las economías particulares podrán hacerlo razonablemente bien en ese entorno, la economía mundial sufrirá y las tensiones se multiplicarán. Si a esta imagen le sumamos las presiones de la próxima crisis (es decir, los efectos deflacionarios de la inteligencia artificial y la automatización), el futuro parece sombrío.

¿Puede el futuro ser más brillante? Sí, claro que sí. Recientemente, junto con Bernie Sanders, hicimos un llamado a un Internacional Progresista para que haga una campaña por un New Deal internacional, un nuevo Bretton Woods. ¿Qué significaría eso en la práctica? Aquí hay tres ejemplos de lo que eso significaría:

Un programa de inversión verde a gran escala mediante el cual poner el exceso global de ahorros al servicio de algo útil: Sería equivalente a un New Deal internacional, tomando prestado del plan de Franklin D. Roosevelt la idea básica de movilizar dinero privado inactivo para fines públicos. Pero en lugar de programas de impuestos y gastos a nivel de las economías nacionales, esto debe ser administrado por una asociación multilateral de bancos centrales (como la Reserva Federal, el Banco Central Europeo y otros) y bancos de inversión pública (como el Banco Mundial, El Banco de Desarrollo de Alemania, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, etc.). Bajo los auspicios y la dirección de, digamos, el FMI, incluso la OCDE (!), los bancos de inversión podrían emitir bonos de manera coordinada, que estos bancos centrales estarían listos para comprar, si fuera necesario. De esta manera, el conjunto disponible de ahorros globales proporcionaría los fondos para inversiones importantes en los empleos, las regiones, los proyectos de salud y educación y las tecnologías verdes que la humanidad necesita.

Tratados de comercio justo, basados en el salario mínimo vital para los países pobres y un plan de garantía de empleo para las regiones desfavorecidas de los países más ricos: Para ilustrar que los aranceles no son la mejor manera de proteger a nuestros trabajadores, ya que en su mayoría enriquecen a las oligarquías locales. Debemos hacer campaña para que los acuerdos comerciales que comprometen a los gobiernos de los países más pobres a legislar los salarios mínimos de vida para sus trabajadores y los gobiernos de los países más ricos para legislar un salario mínimo vital para las regiones desfavorecidas, para que las comunidades puedan ser revividas en países más ricos y más pobres a la vez.

Un nuevo sistema monetario internacional: una unión mundial de compensación de capital y comercio. La tarea aquí es reequilibrar el comercio y crear un fondo de riqueza internacional para financiar programas para aliviar la pobreza, desarrollar el capital humano, apoyar a las comunidades marginadas e invertir en la transición verde en todo el mundo, y no solo en el mundo en desarrollo sino también en los cinturones industriales de Estados Unidos y Europa.

Mientras mantienen sus propias monedas y sus bancos centrales, los miembros del nuevo Bretton Woods acordarían denominar todos los pagos en una unidad contable común, llamémoslo Kosmos (K), una moneda digital común que debe emitir y regular el FMI, la base de un libro contable digital distribuido de forma transparente y un algoritmo que ajustaría el suministro total de Ks de una manera previamente acordada al volumen del comercio mundial, todo lo cual se denominará en K unidades. Los mercados de divisas funcionarán como lo hacen ahora y el tipo de cambio entre K y varias monedas variaría de la misma manera que lo hacen los Derechos Especiales de Giro del FMI, esto es, el dólar, el euro, el yen, etc. La diferencia, por supuesto, sería que, bajo este sistema, los estados miembros permitirían que todos los pagos entre sí pasen a través de la cuenta K del banco central. Además, para aprovechar todo el potencial del sistema para mantener los desequilibrios bajo control, se introducirían dos transferencias de estabilización.

El suministro de K se ejecutará sobre la base de reglas simples y automatizadas que impulsan el suministro global de K en momentos de desaceleración global, minimizan el poder discrecional de los políticos y los burócratas, regulan en gran medida las transacciones del sector financiero en Ks y mantienen los desequilibrios comerciales y de capital bajo control usando dos instrumentos:

El gravamen: un gravamen por desequilibrio comercial que se cargará anualmente a la cuenta K de cada banco central en proporción a su déficit o superávit de cuenta corriente y se pagará en un Fondo de riqueza común.

El cargo: las instituciones financieras privadas pagarán una tarifa de “aumento” en el mismo Fondo en proporción al aumento repentino de flujos de capital fuera de un país, que recuerda la subida de precios por congestión que las empresas como Uber cobran a sus clientes en momentos de pico de tráfico.

El fundamento del gravamen es motivar a los gobiernos de los países con superávit para que aumenten el gasto y la inversión nacionales, a la vez que reducen sistemáticamente el poder de gasto internacional de los países con déficit. Los mercados de divisas tomarán en cuenta esto, ajustando los tipos de cambio más rápido en respuesta a los desequilibrios de la cuenta corriente y cancelando gran parte de los flujos de capital que hoy soportan un crónico comercio desequilibrado. En cuanto al cargo, penalizará automáticamente las entradas o salidas de capital especulativo, sin embargo, sin otorgar poder discrecional a los burócratas o introducir controles de capital inflexibles.

De repente, a través del Fondo Común, el mundo habrá adquirido, sin la necesidad de ningún capital suscrito, un Fondo Global Soberano mediante el cual financiar programas para aliviar la pobreza, desarrollar capital humano, apoyar a comunidades marginadas e invertir en la Transición Verde en todo el mundo, y no solo en el mundo en desarrollo sino también en las zonas desfavorecidas de Estados Unidos y Europa.

Conclusión

2008 fue una llamada de emergencia que cayó en oídos sordos. El mundo en 2018 es más precario que en 2007. Las finanzas continúan succionando el oxígeno de los trabajadores creativos, las corporaciones infra-invierten en las cosas que la humanidad necesita, la mayoría de la gente afronta perspectivas de vida menguantes en un mercado laboral uberizado, y la política democrática está siendo envenenada por la fijación del establishment por el inane business as usual y la creciente y triunfante Internacional nacionalista y xenófoba. Sólo una Internacional progresista, que haga campaña por un New Deal internacional como el que aquí describimos, puede inspirar la esperanza del futuro.

Co-fundador del Movimiento por la Democracia en Europa (DIEM25), Yanis Varoufakis es profesor de economía de la Universidad de Atenas, ex-ministro del Gobierno de Syriza, del que dimitió por su oposición al Tercer Memorándum UE-Grecia. Es autor, entre otros, de El Minotauro Global
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Hacienda estudia bajar el límite del delito fiscal a 50.000 euros

El Ministerio de Hacienda está dispuesto a rebajar de 120.000 a 50.000 euros la cuantía de fraude fiscal a partir de la cual se incurre en delito fiscal. Así se desprende del último documento elaborado por Unidos Podemos en el que muestra su descontento por la marcha de sus negociaciones presupuestarias con el Gobierno.

En este documento de 16 páginas títulado “Presupuestos con la gente dentro“, los negociadores de la formación morada se quejan de que el Gobierno plantea en su propuesta que “se estudie” modificar el umbral del delito fisco para fijarlo en 50.000 euros”, mientras que lo que exige el partido de Pablo Iglesias es “que se haga”.

En la actualidad, se considera delito fiscal cuando la cantidad defraudada excede de 120.000 euros al año por cada impuesto. Para estos casos el Código Penal prevé penas de uno a cinco años y multa del tanto al séxtuplo de la cuantía defraudada. En ninguno de los documentos negociadores cruzados hasta ahora entre ambas partes aparecía una referencia a esta cantidad. En el presupuesto alternativo que presentó el PSOE, en la oposición, en el mes de abril tan solo se hacía referencia a la propuesta de una revisión del delito fiscal para evitar que el pago en el último minuto permita eludir la pena de prisión.

Impuesto de transacciones financieras

El reciente documento de Podemos aporta más pistas sobre cuáles son las propuestas que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha puesto sobre la mesa, algunas de las cuales podrían estar siendo objeto de modificación en la recta final de la negociación.

Montero ya se ha referido a la puesta en marcha de un impuesto sobre transacciones financieras que gravará con un 0,2% la compra de acciones. El documento de Podemos desvela, además, que Hacienda quiere limitar la aplicación de esta ‘tasa Tobin’ a empresas cuya capitalización bursátil supera los 1.000 millones, una condición que, según la formación morada, “rebaja su capacidad recaudatoria”. El Gobierno opta por este límite de 1.000 millones siguiendo el modelo francés. Podemos argumenta que este límite puede tener sentido en el país vecino, donde el tamaño medio de las empresas es mayor, y aboga por aplicarlo en España a partir de 200 millones de capitalización bursátil.

Impuesto sobre grandes fortunas

Respeto a la propuesta morada de establecer un impuesto extraordinario a las grandes fortunas, el documento de Unidos Podemos da a entender que el Gobierno propuso en un momento determinado una subida del 1% en el impuesto de Patrimonio para personas con más de 10 millones de patrimonio y que después se echó atrás. “Pensamos que el Gobierno debe volver a donde ya estuvo a lo largo de la negociación”, opina la formación de Pablo Iglesias.

Además, la formación morada expresa su preocupacion por la propuesta del Gobierno para regular las Sicav (sociedades patrimoniales de grandes fortunas) por considerarla excesivamente vaga en los requisitos para que no se usen como vehículo de fraude. “Haría falta concretarlo más”, se reclama.

Eliminación parcial del copago farmacéutico

El documento “Presupuestos con la gente dentro” en el que Unidos Podemos pasa revista a los desacuerdos con el Gobierno en la negociación presupuestaria revela la intención del ejecutivo de limitar la eliminción del copago farmacéutico a los pensionistas con rentas inferiores a 9.000 euros al año. A cambio, ofrece extender la medida a las familias con al menos un hijo a cargo por debajo del umbral de pobreza. “Valoramos el avance” apunta la formación de Pablo Iglesias, “pero pensamos que hay que aumentar el umbral de los y las pensionistas” a los que les eliminará el copago farmacéutico, por encima de los 9.000 euros

elperiodico

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