No estamos saliendo de la crisis

Encabezar estas notas con este titular puede interpretarse como un empecinamiento en negar la evidencia estadística. El producto interior bruto (PIB) ha aumentado en 2014 un 1,4% (después de tres años consecutivos de recesión) y las previsiones para los próximos ejercicios apuntan al mantenimiento o mejora del ritmo de crecimiento.

Pasaré por alto que un buen número de economistas, centros de investigación y agencias internacionales advierten sobre la debilidad del crecimiento actual y las incertidumbres que ensombrecen su evolución futura, en el conjunto de la Unión Europa (UE) y muy especialmente en las economías que conforman su cinturón periférico. En este sentido, no son pocos los trabajos que, por ejemplo, anticipan una senda de crecimiento moderado, muy lejos de los ritmos cosechados antes del crack financiero, sin descartarse la aparición de nuevos episodios recesivos.

Me centraré en estas líneas en una cuestión asimismo crucial, que se olvida con demasiada frecuencia: la recuperación de la actividad económica sólo se legitimará, y sólo será viable, si alcanza a la mayoría de la población. Lo olvidan, por ejemplo, quienes enfatizan que en los últimos tiempos se ha creado empleo, ocultando que, si se compara con el destruido desde que comenzó la crisis –no lo olvidemos, por culpa de las políticas aplicadas por el gobierno del Partido Popular- apenas hemos empezado a dar los primeros pasos y que las tasas de desempleo todavía se encuentran en cotas históricas. Se oculta asimismo que la mayor parte de los nuevos contratos son precarios y que los salarios percibidos por ellos son muy bajos.

No es extraño que los “profetas de la recuperación” procedan con este sesgo. Ya divisaban la luz al final del túnel cuando nuestra economía estaba inmersa en una profunda contracción. Se las ingeniaban para encontrar indicios, por tenues e inconsistentes que fueran, que apuntaban en la dirección de la buena nueva. No importaba que el desempleo y la pobreza aumentaran o que la producción manufacturera y la inversión se desplomaran. Siempre se podía comparar algún dato aislado, seleccionado con pinzas, con el de algún mes, trimestre, año o quinquenio que justificara su posición.

Pero volviendo a la cuestión que nos ocupa, ¿Hay alguna razón para suponer que la (incipiente y frágil) recuperación actual llegará a la gente? Esta pregunta es, para los economistas cómodamente instalados en el discurso convencional, retórica. Carece de sentido y sólo puede formularse por gente recalcitrante e ignorante que desconoce un principio básico del engranaje económico: el crecimiento, si se mantiene en el tiempo y si es suficientemente intenso, es un juego de suma positiva donde todos ganan, en mayor o menor medida.

¡Qué mal encaja este supuesto (verdadero dogma de fe de la corriente académica dominante) con lo acontecido en las economías europeas durante las últimas décadas! Desde que la doctrina neoliberal, y la constelación de intereses que la encumbró, se apoderó de la agenda política y económica de la UE imponiendo su ley y su lógica a diestro y siniestro (léase esto literalmente) los salarios de la mayor parte de los trabajadores han tendido hacia el estancamiento y cuando han progresado lo han hecho por debajo de la productividad del trabajo. También cobró cuerpo en ese periodo la categoría de trabajadores pobres, cuestionando el mantra mil veces repetido por las patronales y los gobiernos de turno (¡ay, también por los dirigidos por partidos socialistas!) de que disponer de un empleo era un camino seguro para salir de la pobreza.

¿Por qué razón pensar que las cosas serán distintas ahora? Todo lo contrario. Las condiciones económicas, políticas e institucionales benefician, mucho más que antes, al poder. La crisis y, por ser más preciso, la gestión que han hecho de la misma las elites políticas y las oligarquías industriales, comerciales y financieras (las diferencias entre unas y otras son cada vez más tenues, al tiempo que las redes que articulan sus intereses ganan en densidad y opacidad) se han llevado por delante los consensos y las instituciones que justificaban y hacían posible las políticas redistributivas.

Aquel proyecto europeo que operaba sobre la base de un inestable y crecientemente debilitado equilibrio entre las instituciones y los mercados, entre el capital y el trabajo forma parte del pasado. Los años de crisis han sido el escenario de una ofensiva en toda regla llevada a cabo desde el poder económico y político destinada a trasladar a la población los costes de la misma (objetivo inmediato) y a refundar el capitalismo y el propio proyecto europeo, reorganizando y recomponiendo las relaciones de poder en su exclusivo beneficio (objetivo estratégico).

Ofensiva en todos los frentes, incluido el del lenguaje. Con la habilidad de los trileros más expertos, y con el inestimable concurso de los grandes medios de comunicación, se ha colado un diagnóstico tan erróneo como interesado. Una crisis provocada por la financiarización de los procesos económicos, los desequilibrios productivos y comerciales, la desigualdad y una unión monetaria lastrada desde el comienzo por los intereses de las grandes potencias, la industria financiera y las grandes corporaciones ha quedado convertida en una crisis atribuida al desgobierno de las cuentas públicas y al excesivo aumento de los costes laborales. Nos han dado y nos continúan dando gato por liebre.

A partir de este diagnóstico que reparte la responsabilidad de la Gran Recesión entre el Estado y los salarios se ha construido un relato con un lenguaje plagado de lugares comunes, sustentado en el conocido “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” para concluir en que, como consecuencia de esta desmesura, tocaba “apretarse el cinturón”. La política económica seguida ha sido la derivada lógica de ese diagnóstico y de ese relato pervertido e interesado. Ahora bien, la minoría que ocupaba una posición privilegiada en la estructura social ha continuado disfrutando, sin ningún sobresalto, de ese estatus. Los ricos se han hecho más ricos, para ellos no ha habido austeridad.

Desde las filas de la economía crítica a menudo se pone el acento en el fracaso del denominado “austericidio”. Es verdad, no se han alcanzado buena parte de los objetivos que justificaban las políticas de rigor presupuestario y de devaluación salarial. Pero desde otra perspectiva, decisiva en mi opinión, esas políticas han sido un éxito rotundo.

El triunfo de un relato. El Estado ha quedado estigmatizado como ineficiente frente a la racionalidad del mercado, la contención salarial se ha legitimado en nombre de la creación de empleo y del fortalecimiento de las capacidades competitivas, y la estabilidad presupuestaria se ha convertido en un principio sacrosanto de la política económica.

Pero también el triunfo de una estrategia que ha consistido en el desmantelamiento de los cimientos de los estados de bienestar y en la mercantilización de espacios públicos que antes operaban bajo la lógica del interés social; y el aumento de los márgenes empresariales, por medio de la erosión de la negociación colectiva, la reducción de los salarios nominales, la prolongación de las jornadas laborales y la intensificación de los ritmos de trabajo.

La equidad social ha desaparecido de la agenda política, las instituciones con un perfil más distributivo han sufrido severos recortes o han quedado vaciadas de contenidos, las líneas rojas que protegían derechos sociales y ciudadanos han dejado de existir y las capacidades de negociación y presión de los trabajadores han sido debilitadas.

En este escenario, en este campo de juego profundamente desnivelado en beneficio de los poderosos, afirmar que la reactivación de la economía alcanzará a la mayoría social es todo un brindis al sol.

—–

Fernando Luengo
Profesor de economía aplicada de la Universidad Complutense de Madrid, miembro de econoNuestra, del círculo Energía, Ecología y Economía y del Consejo Ciudadano de Podemos en la Comunidad de Madrid. (https://fernandoluengo.wordpress.com/)

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Condenado a dos años de cárcel por leer el correo privado de un empleado

Sospechaba que estaba contactando con sus clientes para llevárselos a una nueva empresa que estaba fundando en compañía de un exempleado, así que espió, durante diez días, su correo. El Juzgado de lo Penal número 1 de Gijón condenó a J. M. M. A., director regional de una empresa naviera que opera en El Musel, a dos años de cárcel y una multa de 6.480 euros por un delito de descubrimiento de secretos. El acusado deberá además indemnizar al denunciante con mil euros en concepto de daños morales.

Los hechos se remontan a otoño de 2009, concretamente al 30 de septiembre, cuando el consejero delegado de la empresa ordenó que se redireccionase el correo del denunciante a la dirección del acusado sin que el primero tuviese conocimiento de dicha decisión. Seis días después, el denunciante pidió la baja laboral alegando que se sentía «presionado» por parte de J. M. M. A. para trasladarse a trabajar fuera de Asturias, a lo que él se negaba. Fue en ese momento cuando, advertido por unos amigos que le habían mandado varios correos electrónicos y habían recibido la confirmación de que habían sido leídos desde la dirección del acusado, descubrió que alguien más estaba leyendo su correspondencia privada.

Sus sospechas se confirmaron cuando su jefe, como medida de presión para que aceptase el trabajo fuera de la comunidad, le recordó que «tenía que pagar un piso que acababa de comprar», cosa que solo podía saber, señaló el afectado, tras haber leído un correo que el banco le envió días antes. Es entonces cuando la víctima, despedida el 13 de octubre de ese mismo año -el despido sería declarado nulo con posterioridad-, decidió denunciar una situación que calificó como «una campaña de acoso» para descubrir sus secretos y vulnerar su intimidad sin consentimiento.

El acusado, por su parte, negó haber leído la correspondencia privada de su empleado y alegó que «al pasar por encima del correo con el puntero éste aparece como abierto». El correo se redireccionó, apuntó, porque «era política de empresa que cuando se estaba de baja, de vacaciones o en situaciones especiales se redireccionase el correo, pues no se pueden dejar barcos sin atracar o documentación sin presentar a la administración».

«Acto de represalia»

Sin embargo, la realidad resultó ser distinta pues, como reconoció el propio acusado, «existían fundadas sospechas en la empresa de que el denunciante estaba creando una empresa paralela, junto a otro exempleado, y a tal efecto estaban contactando deslealmente con clientes para captarlos para su nuevo proyecto».

En la sentencia, el magistrado señala que «el despido del denunciante fue un acto de represalia» y considera que «el acusado sabía que actuando de esa forma invadía la intimidad del trabajador». Asimismo, el magistrado recalca que el empresario no tiene potestad para llevar a cabo, bajo el pretexto de vigilar y controlar que el trabajador está cumpliendo con sus obligaciones, intromisiones ilegítimas en la intimidad de sus empleados en los centros de trabajo.

http://www.elcomercio.es/

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Cómo construir una casa de paja vídeo

En este documental Alemán nos muestran la técnica con la cual se pueden transformar simples fardos de paja, en una casa cómoda, solida y con grandes ventajas desde el poco impacto medio ambiental de sus materiales, su bajo precio, a su gran coeficiente de aislación térmica lo que se ve reflejado en una casa en la que se minimiza el gasto de calefacción y refrigeración.

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La Razón se supera: inventa que el yihadista neonazi español detenido es del PCE y presenta a este partido a las elecciones en 2011

Estamos ya acostumbrados a unas portadas de La Razón espectaculares y a lo habitual de su confusión entre opinión e información, así como ciertos modos en que este panfleto inventa la realidad. Pero la mentira de hoy ha superado muchos límites en su atrevimiento.

En este artículo, afirma La Razón que Diego F.A., detenido junto a la célula islamista en Catalunya y que proporcionaba a este grupos armas y explosivos así como información de objetivos, según “fuentes consultadas por La Razón” formó parte de “las listas del PCE en 2011”.

Una cosa es que las noticias las invente alguien con mala baba, pero la ignorancia de pretender que el PCE se ha presentado a unas elecciones cuando no lo hace desde las municipales de 1983, debería ser una losa sobre la carrera de cualquiera que pretenda tener apariencia alguna de periodista en nuestro país.

Podríamos pensar entonces, ¿sería que era de Izquierda Unida, donde se encuentra integrado el PCE? Pero tampoco. Y sin embargo, encontramos en Público otro dato, que le sitúa en el extremo opuesto: candidado por Lleida con el partido neonazi MSR y anteriormente militante del partido España 2000.

La noticia de Público nos da más datos. Nos dice que el nombre completo de este elemento es Diego José Frías Álvarez, e indica que encabezó la candidatura al Parlament por el MSR en Lleida Barcelona en 2006.

¿Quién tiene razón? Una búsqueda por Internet nos aclara rápidamente esta cuestión. Así, las referencias que encontramos apuntan a Barcelona en 2004 a Frías como número 2 del MSR por Barcelona en este enlace de la web oficial de la Generalitat, lo cual nos confirma su militancia y hace más obvio lo absurdo del mundo de fantasía de La Razón en que el PCE todavía se presenta a las elecciones y tiene en sus filas a este tipo que se ha dedicado a proporcionar armas y explosivos a la célula islamista detenidos así como información de una librería judía contra la que tenían intención de atentar.

Diego F.A. es un ultraderechista que militaba en partidos de ultraderecha, por mucho que invente La Razón.

http://pensando15m.blogspot.com.es/2015/04/la-razon-se-supera-inventa-que-el.html

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Cómo confirmar el borrador de la renta en un minuto… y pico

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Crecen las ‘colas del pan’, la cara menos amable de la próspera Finlandia

La mayor parte de la población finlandesa vive mejor que nunca, según los expertos, pero a la vez existe una creciente minoría que se ve obligada a recurrir a la beneficencia para sobrevivir porque el envidiado modelo nórdico de bienestar ya no es capaz de cubrir sus necesidades más básicas.

El reparto gratuito de alimentos, conocido popularmente como “leipäjono” (la cola del pan), surgió en Finlandia a principios de la década de los años noventa del siglo pasado, durante la peor crisis económica que ha sufrido el país en tiempos de paz en sus casi cien años de historia.

Finlandia superó esa crisis con mucho esfuerzo y volvió a la senda del crecimiento gracias al impulso de la industria tecnológica, con Nokia a la cabeza, pero las colas del pan, un fenómeno que se creía temporal, nunca llegaron a desaparecer y hoy en día acude a ellas más gente que nunca.

Los bancos de alimentos, la Iglesia luterana, el Ejército de Salvación y otras organizaciones benéficas atienden semanalmente, en un país de 5,4 millones de habitantes, a más de 22.000 personas, una cifra que no deja de crecer como consecuencia de la persistente crisis económica.

“La situación ha empeorado mucho en los últimos diez años. Cuando yo empecé a repartir comida gratis en 2005 venían entre 200 y 300 personas semanalmente; hoy en día acuden unas 2.600”, explica a Efe Heikki Hursti, director de un banco de alimentos situado en Kallio, un barrio obrero de Helsinki.

A diferencia de otros países ricos, quienes acuden a la cola del pan no son mayoritariamente indigentes, sino jubilados, parados, familias e incluso estudiantes a los que la pensión o las ayudas estatales apenas alcanzan para llegar a fin de mes en uno de los países más caros de Europa.

“Muchas fábricas han cerrado, cada vez hay más gente sin trabajo y los subsidios que reciben de la seguridad social apenas les llegan para pagar el alquiler. Por eso vienen a pedir ayuda”, afirma Hursti para describir una realidad generalmente desconocida en el resto del mundo.

Su banco de alimentos, uno de los más antiguos de Finlandia, no recibe ninguna subvención estatal y funciona gracias a donativos privados y a las donaciones de comida de empresas de alimentación locales.

Hursti, ayudado por un nutrido grupo de voluntarios, atiende varios días a la semana a todas las personas que acuden a él sin hacer preguntas, ya que, en su opinión, “si alguien es capaz de hacer cola en la calle durante más de dos horas, es porque lo necesita”.

Finlandia arrastra tres años consecutivos de recesión, lo que ha obligado al Gobierno de Helsinki a adoptar medidas de austeridad para frenar el creciente endeudamiento público, entre ellas el recorte de las numerosas prestaciones sociales.

Esto ha contribuido a que la brecha social entre los ricos y quienes tienen menos recursos no haya dejado de crecer en los últimos tiempos.

Según las últimas estadísticas disponibles, alrededor de 700.000 finlandeses (casi el 13 % de la población) viven por debajo del umbral de pobreza, es decir, que sus ingresos se sitúan por debajo del 60 % de la renta media nacional.

De acuerdo a un estudio de la Universidad de Finlandia Oriental, el 44 % de los usuarios de los bancos de alimentos dispone de menos de cien euros al mes para vivir, una vez descontados gastos básicos como la vivienda o la comida, y casi un tercio vive con entre 100 y 300 euros al mes.

“Los cimientos de nuestro estado de bienestar tienen deficiencias que se hacen visibles en los miles de personas que llenan las calles formando las colas del pan”, afirman los autores del estudio.

Y ello a pesar de que en 2013 Finlandia destinó 50.337 millones de euros a prestaciones sociales, el 43 % del gasto público total, según la oficina nacional de estadística Tilastokeskus.

El panorama es preocupante, ya que, a falta de una semana para las elecciones generales, casi todos los partidos políticos coinciden en la necesidad de recortar aún más el gasto público -incluidas las prestaciones sociales- para frenar el creciente endeudamiento.

“Si finalmente recortan los gastos sociales para ahorrar, como están diciendo durante la campaña, las colas del pan serán aún más largas”, advierte Hursti.

http://www.lavanguardia.com/

L

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Los últimos mineros españoles, portada en ‘The New York Times’

El diario ‘The New York Times’ con el título ‘Los últimos mineros en España‘ publica un reportaje con retratos de los trabajadores en la mina.

El medio se hace eco de la grave crisis que afecta el sector desde hace tiempo. Señala que había 167 minas de carbón con cerca de 40.000 trabajores en 1990 y hoy en día hay unas 40 minas activas con menos de 4.000 mineros.

Los retratos son obra del fotógrafo francés Pierre Gonnord, que ha fotografiado a los mineros del norte de España desde 2009.

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Los yogures de Mercadona cambian de dueño

La filial española de la multinacional francesa Senoble, que fabrica los yogures y postres lácteos comercializados bajo la marca Hacendado, cambia de dueño. La estadounidense Schreiber Foods ha adquirido la empresa, incluyendo las plantas de Noblejas, Talavera de la Reina (ambas en Toledo) y una en Zvolen (Eslovaquia).

En concreto, las plantas toledanas fabrican yogures y postres lácteos para Mercadona bajo la marca Hacendado, con lo que Schreiber Foods fortalece la relación con la firma de Juan Roig, a la que suministra productos en las Islas Canarias desde mediados de 2014.

Schreiber Foods, que inició en enero las negociaciones formales con Senoble para esta compra, ha indicado que la visión de la compañía para los 500 trabajadores en España que trabajan en Noblejas y Talavera de la Reina es seguir operando como hasta ahora.

En concreto, Schreiber cuenta con más de 7.000 empleados y posee fábricas y centros de distribución en Austria, Brasil, Bulgaria, Republica Checa, Alemania, India, México, Portugal, España, Uruguay y los Estados Unidos.

El vicepresidente internacional de Schreiber Foods, Francois Salamon, ha destacado que con esta operación se “refuerza y consolida su presencia en España”. “Además de fortalecer aún más los lazos con Mercadona, cadena de distribución número uno del país y socio estratégico para nosotros”, ha indicado.

www.huffingtonpost.es

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Monedero critica a Rivera por propugnar el mismo IVA “para pagar un pollo que para un Ferrari”

El secretario de Proceso Constituyente y Programa de Podemos, Juan Carlos Monedero, ha criticado abiertamente al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, del que ha asegurado que es partidario de un mismo IVA “para pagar un pollo que para un Ferrari”.

Monedero, quien ha participado hoy en un multitudinario acto público desarrollado en el Centro Cívico Delicias de Valladolid, con motivo de la Convención Programática de Podemos en Castilla y León, ha aprovechado para acusar a Ciudadanos de practicar el “neotacherismo” y como ejemplo de ello ha recordado que su líder tan pronto defiende un mismo IVA “para pagar un pollo que para un Ferrari” como propugna un contrato único para toda la clase trabajadora.

“¡No me fastidies, Rivera!”, ha espetado el número tres de Podemos, quien, entre los aplausos de los asistentes, ha añadido, irónicamente, que “por eso Esperanza Aguirre le ha dicho: ¡Abrázame Alberto!”.

Aznar, el de la foto de las Azores

Pero además, en su intervención ante un entregado público, Monedero, enfundado en una camisa gruesa de cuadros verdes y negros con capucha y con una braga roja al cuello, también ha tenido palabras para el expresidente ‘popular’ del Gobierno José María Aznar, del que ha apuntado que ahora se permite el lujo de mandar carta denunciando abusos en Venezuela, “y perdón por decir Venezuela”, ha apostillado con sarcasmo.

En este sentido, el dirigente de Podemos se pregunta “¿cómo es posible que el señor Aznar, uno de los tres de la foto de las Azores y responsable de genocidio de Irak, pueda ir ahora dando clases de democracia, es una vergüenza”.

En su ‘repaso’ de líderes y exlíderes, Monedero ha indicado que tras la marcha del “zombie” de Alfredo Pérez Rubalcaba el Partido Socialista ha pretendido buscar el recambio en otro líder más joven, Pedro Sánchez, que, como así ha añadido, ha querido parecerse a Pablo Iglesias utilizando su atuendo y ha terminado más próximo a “Julio Iglesias”.

También ha tenido palabras para el actual presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, por sus recientes declaraciones en las que éste expresaba su temor ante la aparición de nuevas caras en la política europea y a quien Monedero ha respondido que él tiene miedo a los “caraduras”.

“Superación del miedo”

A lo largo de casi una hora de discurso, Monedero ha sostenido que su formación simboliza la superación del “miedo” y la “resignación” que los grandes partidos han inoculado a la sociedad española y que la nueva línea de Podemos está “descolocando” a PP y PSOE, que hasta este momento han evitado auditar las cuentas de uno y otro gobierno bajo el lema de “entre bomberos no nos pisemos la manguera”.

Así, el político ha hecho una encendida defensa de la “desprofesionalización” de la vida política y de la limitación temporal de cargos a no más de dos legislaturas, así como del intento por evitar las “puertas giratorias” para evitar que los políticos salientes acaben ocupando un puesto en los consejos de administración de grandes empresas, fundamentalmente eléctricas.

“Tenemos a todos los expresidentes trabajando para las energéticas. ¿Cómo les van a reclamar luego los 3.000 millones que nos cobraron de más, cómo van a plantear que no pueden cortar a luz a alguien que no tiene dinero para pagarla. Yo no quiero vivir en un país donde haya políticos que no tienen coraje para hacer doblar el brazo a las compañías eléctricas”, ha manifestado Monedero.

Éste también ha mostrado su frontal discrepancia con aquellos políticos que aseguran que no están en política para hacer amigos. “¡Pues a esa gente las mandais un poco a la miertad!”, ha aconsejado el número tres de Podemos, quien, también a modo de consejo, se ha dirigido a los allí reunidos para advertirles de que las discrepancias en el seno de los partidos son buenas pero que es preciso aprender a hacerlo para evitar caer en “luchas cainitas”.

Antes de concluir su alocución, Monedero ha insitido en que la que ha calificado como “mayoría silenciosa” se haya inmersa en una situación de miedo a la que le han llevado la cultura de la “rentabilidad” en todos los ámbitos de la vida, la “precarización laboral” y la “soledad”, de ahí su mensaje de que Podemos está cambiando la forma de hacer política en España y de que esta nueva formación está haciendo ahora que ese miedo cambie de bando y se instaure en los grandes partidos.

http://www.eleconomista.es/

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El enigma del precio del gas: la difícil creación de una verdadera referencia tarifaria

En un contexto de explosión de la demanda energética mundial y de diversificación de los proveedores, el modo en que se fija el precio del gas supone un gran desafío. Más que un reto político, el intercambio de gas es un asunto comercial y algunas partes interesadas  están en condiciones de echar un pulso. Todos los abastecedores de gas asiáticos, incluido Catar, comparten la tendencia hacia unos precios híbridos, unida a una fracción mayor de precio al contado.

El mercado del gas tiene la particularidad de que no existe como tal. Si hablamos de un “mercado del gas”, es para referirnos a la compraventa de recursos gasísticos en un sentido amplio. El precio del gas es fruto de una compleja ecuación, que comprende una parte de indexación al precio del barril de petróleo, una parte fija, una determinada por los términos de un contrato más o menos largo y, a veces, incluso una parte de precio “libre”.

Tradicionalmente, los contratos comerciales gasísticos están sometidos a restricciones e imperativos muy estrictos. A partir de los años noventa, las voluntades económicas y políticas hicieron surgir “bolsas de gas” o hubs regionales. Los responsables políticos no son los únicos que debaten sobre la posibilidad de favorecer la creación de un mercado gasístico libre, en el que el precio se basaría en los fundamentos del propio mercado del gas (no del petróleo). Las empresas petroleras (BP o Exxon Mobil) se muestran partidarias de la creación de un mercado del gas, mientras que los bastiones de la explotación gasística como Gazprom (Rusia) o Sonatrach (Argelia), se aferran con fuerza al sistema de compraventa tradicional.

Mientras los mercados al contado se convierten en nuevos pilares del suministro gasístico, el mapa regional de los intercambios energéticos se transforma: la población asiática, en constante aumento, necesita que se le garantice una accesibilidad cada vez mayor a los recursos energéticos, petroleros y gasísticos. En un contexto de lucha contra la contaminación, el gas sigue siendo el recurso menos contaminante y se convierte en un componente importante de la producción de electricidad.

Todos estos elementos constituyen un “nuevo escenario del mercado del gas”. En esta fase de transición, la decana Rusia se acartona mientras que Catar, un recién llegado, parece ser el competidor que llega de la mano de un mercado libre.

De los contratos de larga duración ‘take or pay’ a los mercados al contado
Los contratos de larga duración (LTC) son el modelo comercial preferido en la compraventa de gas. Por una simple razón: permiten repartir los riesgos económicos a lo largo del tiempo. Un intercambio de larga duración con una cláusula take or pay garantiza al productor que podrá vender una cantidad mínima de gas fijada de antemano y financiar las inversiones a largo plazo para extraer y transportarlo.

Es comprensible: la naturaleza inestable de este recurso hace que el mercado del gas sea muy vulnerable. El transporte requiere gasoductos muy costosos, lo que conlleva enormes inversiones en la construcción, mantenimiento y seguridad de las redes de distribución transcontinentales. Los riesgos económicos son importantes y esto ha propiciado, desde el comienzo de los intercambios, contratos que comportan obligaciones a largo plazo.

Según las reglas del mercado libre, la existencia de una conectividad eficaz de los gasoductos contribuye a reducir el precio a medida que las inversiones en infraestructura se amortizan. Sin embargo, a pesar de un desarrollo relativamente grande de las redes, no hay una tendencia a la baja. Por ello, los contratos de larga duración mantienen el precio del gas artificialmente alto y no lo hacen flexible a la demanda.

En los años noventa, surgió la voluntad política de convertir los mercados al contado en pilares del suministro gasístico y, así, eliminar los contratos de abastecimiento de larga duración con cláusulas take or pay. Este es un paso importante hacia la liberalización del mercado del gas. Pero antes que una apuesta política, la compraventa de gas es una apuesta comercial que sigue las reglas del derecho privado; y algunas de las partes que intervienen en los intercambios están plenamente en disposición de echar un pulso… para seguir leyendo debe comprar el artículo en pdf.

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