Steven Levitsky: «En América Latina son gobiernos elegidos con los mecanismos de la democracia los que a veces tumban la democracia»

El profesor de la Universidad de Harvard Steven Levitsky, quien ha pasado su carrera académica enseñando Ciencias Políticas con foco en América Latina, es categórico sobre el panorama en la región.

«Nunca antes América Latina había sido más democrática que en las últimas décadas», dice en una conversación con BBC Mundo vía zoom desde Boston.

Para Levitsky, que ha pasado las últimas décadas investigando partidos, autoritarismo, democracia e instituciones en América Latina, quienes hablan de ola autoritaria en la región exageran.

Pero el académico, sin embargo, reconoce riesgos en algunos países por la fragmentación política y la crisis de partidos.

Antes de que el domingo Ecuador y Perú celebren elecciones presidenciales y a poco más de un mes de que Chile elija a los miembros de la Asamblea Constituyente que redactarán la nueva Constitución, Levitsky habla de las cuatro señales para reconocer a un autoritario antes de que triunfe en las urnas,contenidas en su libro Cómo mueren las democracias (Nueva York, Crown, 2018), un best seller que escribió junto a Daniel Ziblatt.

Levitsky
Pie de foto,Steven Levitsky, profesor de la universidad de Harvard, dice que la crisis de partidos favorece a los outsiders que no respetan las instituciones y la democracia.
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¿Cómo está el panorama de la democracia en América Latina?

Creo que los años que vienen van a ser años difíciles, las democracias siempre corren peligro en épocas de crisis económicas.

Me parece que se viene una época de mucha dificultad fiscal, mucha dificultad económica, en lo cual algunos de los avances sociales de las últimas décadas pueden correr riesgos.

Los gobiernos simplemente no van a tener dinero, y en sociedades tan desiguales como las de América Latina se va a debilitar aún más la confianza pública en la democracia, que es muy baja.

Chile está haciendo un experimento muy interesante en términos de innovación constitucional. La esperanza es salir de su crisis de legitimidad con unas nuevas reglas del juego democrático.

En otros países como Ecuador y Perú me parece que es más de lo mismo: colapso de partidos, alta fragmentación política y baja confianza en las instituciones.

¿Dónde cree que estructuralmente están debilitadas esas democracias que menciona en América Latina?

Los que están debilitados son los Estados.

Para mí el problema principal en casi todas las democracias de la región (Chile, Uruguay y Costa Rica son excepciones) es que son Estados débiles que no funcionan bien.

Es súper difícil gobernar con un Estado débil como en Perú, Guatemala, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Honduras.

Es muy difícil cobrar impuestos, implementar políticas sociales, controlar la corrupción, mantener la seguridad pública, y la gente se harta. Aunque el gobierno esté bien intencionado, con un Estado débil es súper difícil gobernar.

Y ¿qué rol juegan en todo esto los procesos electorales? Usted ha dicho que actualmente las democracias no están muriendo con golpes de Estado, sino que su debilitamiento comienza en las urnas.

Sí, América Latina es la región del mundo donde más se ha visto este cambio.

Augusto Pinochet votando en 1980
Pie de foto,El general chileno Augusto Pinochet votando en las elecciones de 1980 tras haber derrocado al presidente socialista Salvador Allende con un golpe de estado en 1973

Durante muchas décadas del siglo XX, principalmente los 60 y 70, el colapso democrático casi siempre ocurrió a través de los golpes, como los de (Augusto) Pinochet, (Jorge Rafael) Videla, (Juan) Velasco.

Hoy en día lo vimos con (Alberto) Fujimori, lo vimos con (Hugo) Chávez, lo vimos con (Rafael) Correa, lo vimos con Evo Morales y ahora temo que lo estamos viendo con (Nayib) Bukele en El Salvador… Son gobiernos elegidos utilizando instituciones democráticas, utilizando los mismos mecanismos de la democracia, quienes debilitan y a veces tumban la democracia.

Chávez fue el maestro en eso.Hugo Chavez. GettyAhora que la democracia se muere a través de gobiernos electos es muy importante poder identificar a los autoritarios potenciales antes de que sean elegidos».Steven Levitsky
Profesor de Harvard

Es un proceso lento, a veces los ciudadanos no se dan cuenta de los cambios, no se dan cuenta de que están perdiendo su democracia porque el gobierno es un gobierno elegido, no hay tanques, no hay juntas (militares).

En su libro Cómo mueren las democracias, usted menciona cuatro elementos que pueden ser señales de que estamos ante un líder o un candidato potencialmente autoritario. ¿Cuáles son?

Esos indicadores los tomamos de Juan Linz (1926-2013), el gran politólogo español que dedicó su vida al estudio del colapso democrático en Europa en los 20 y 30 y en América Latina en los 60 y 70.

Ahora que la democracia se muere a través de gobiernos electos es muy importante poder identificar a los autoritarios potenciales antes de que sean elegidos.

Donald Trump
Pie de foto,Donald Trump fue elegido mostrando características autoritarias dice Levitsky.

Un candidato que sugiere que no va a seguir las reglas del juego democrático y que rechaza desde el principio ciertas reglas del juego democrático es un indicador.

Otro (indicador) es cuando un candidato niega a legitimidad de su rival, que dice que su rival no es alguien con el que está en desacuerdo políticamente, sino que lo trata de enemigo, subversivo, un terrorista, es decir, niega la legitimidad de su rival.

Tercer (indicador), promover la violencia aunque fuera de una manera sutil. Un político que no denuncia siempre la violencia política es un peligro.

Y finalmente un gobierno que amenaza con quitar ciertos derechos civiles, por ejemplo a los medios o que va a demandar a los medios, también es una amenaza.

Cualquier candidato que cruza uno de esos cuatro indicadores es, en mi opinión, un peligro para la democracia.

Donald Trump lo fue y sí atentó contra la democracia, Bolsonaro en Brasil es otro caso que obviamente tenía características autoritarias y fue elegido y creo que está siendo una amenaza seria para la democracia.

(Alberto) Fujimori, (Hugo) Chávez, (Rafael) Correa también mostraron evidencia de autoritarismo antes de llegar al poder.

No es siempre posible identificar a un autoritario antes de la elección pero muchas veces sí y los políticos y los ciudadanos tienen que prestar atención.

¿Usted nos puede dar un ejemplo concreto de esas señales que según usted se dieron?

Correa y Chávez sobre todo negaron la legitimidad de sus rivales.

Los denunciaron como oligarcas, corruptos, gente que no merecía un espacio legítimo dentro del sistema democrático. Y ese tipo de discurso que niega la legitimidad de los rivales siempre es peligroso.

Fujimori también lo hizo, aunque un poco menos, y Bukele también durante la campaña.Toma del CapitolioGettyEl problema es que cuando ganas la presidencia con un mandato de tumbar a toda la clase política terminas casi siempre atentando contra las instituciones de la democracia».Steven Levitsky
Profesor de Harvard

Pero, ¿a la vez este discurso no termina calando en la gente porque, por ejemplo, la corrupción es una de las mayores preocupaciones en América Latina y muchos están cansados de esa élite que ha dominado la política en varios de estos países?

Si, sin lugar a duda, es un círculo vicioso.

En un Estado débil, que genera medianos o altos niveles de corrupción, la gente se harta, se frustra, eso crea un espacio, un mercado, un electorado abierto a llamados populistas.

Un populista que dice no sólo que vamos a proponer medidas a, b, c contra la corrupción, sino que dice: «Vamos a tumbar a toda la clase política».

Eso cae bien en un electorado que está frustrado por una corrupción que no se soluciona, porque ningún gobierno parece capaz de solucionar sus problemas.

De hecho, es casi racional hacer lo que hizo Correa y lo que hizo Chávez: decir que vas a tumbar toda la élite política. El problema es que cuando ganas la presidencia con un mandato de tumbar a toda la clase política terminas casi siempre atentando contra las instituciones de la democracia. Es un círculo muy feo.

Ecuador elige a su próximo presidente en una reñida segunda vuelta este domingo 11 de abril.
Pie de foto,Ecuador elige a su próximo presidente en una reñida segunda vuelta este domingo 11 de abril.

Hay una tendencia al liderazgo basado en personajes políticos y este es a lo mejor un factor común en la política de Ecuador y de Perú, dos países que van a las urnas este domingo 11 de abril. Hay una crisis de partidos políticos y la gente se ha refugiado en personajes. ¿Por qué ha ocurrido esto?

Es un problema más de oferta que de demanda.

La gente no tiene opción partidaria porque los partidos hace 30 años colapsaron en el Perú. Con pequeñas excepciones, ningún político durante 30 años ha construido un partido político.

Es decir, un proyecto que incluya a más de una sola persona.

La izquierda lo ha hecho un poco con Verónika Mendoza y Julio Guzmán, pero son partidos pequeños. Fuera de estos, son todos proyectos personalistas donde el partido es simplemente una fachada y el proyecto es hecho por y para un candidato a título personal en la lista.

Y ¿cuáles son los peligros de esto para la democracia o para la fortaleza de un gobierno?

Primero, la política se fragmenta. Sin partidos, generalmente tienes 15, 20 candidatos a la presidencia, siete, ocho, diez partidos llegan al Congreso, pero ninguno es dominante, todos son débiles.

Los partidos no tienen un pasado que los votantes pueden evaluar, no tienen plataforma clara.

Yo tengo un doctorado en Ciencias Políticas y no puedo distinguir entre los partidos peruanos. Es imposible porque no tienen programas claros, y esto también es un problema para el electorado.

18 candidatos se disputan la presidencia en Perú
Pie de foto,18 candidatos se disputan la presidencia en Perú en una de las elecciones más atomizadas de su historia reciente

Cuando no hay partidos esto propicia el surgimiento de outsiders políticos, se hace muy fácil para un novato político, un payaso, un general, un cura, un atleta, un periodista, un empresario decir «¿por qué yo no?».

Si Fujimori puede o si Correa puede o si Jimmy Morales puede, por qué yo no. Si un cura en Paraguay puede, ¿por qué yo no?

Entonces tienes políticos novatos que no tienen experiencia en la política, que no saben lidiar con el Congreso, con el poder judicial, con la prensa. Muchas veces no tienen la paciencia o la tolerancia para hacer el trabajo necesario para que funcione la democracia.

Los outsiders a veces son demócratas, pero muchas veces terminan siendo autoritarios.

Y ¿qué ocurre luego con la gobernabilidad de estos candidatosoutsiders una vez en el poder?

También es difícil porque tienes a un presidente con un partido débil que muchas veces tiene poquísima presencia en el Congreso. Correa no tuvo ningún representante en el Congreso cuando salió electo. En todos los gobiernos peruanos post Fujimori ninguno ha tenido mayoría en el Congreso y en los últimos casos ha tenido poquísima presencia.

Entonces tienes a un presidente personalista con el 80% o el 90 % del Congreso en contra.

Muchas veces es un Congreso fragmentado, desorganizado, lleno de novatos sin experiencia en negociar, construir coaliciones, negociar con el Ejecutivo.

Entonces casi siempre el resultado es un sistema disfuncional: una relación entre el presidente y el Congreso llena de conflicto, de obstrucción. Y a veces termina en la caída del presidente como vimos tres veces en Perú en los últimos años. Como hemos visto en Ecuador un par de veces, como hemos visto en Bolivia.

El otro escenario electoral que tenemos próximamente en América Latina es la elección de candidatos a la Asamblea Constituyente en Chile. En su opinión ¿se trata de un triunfo institucional esta convocatoria?

Creo que no está todo dicho.

Ofrece una posible salida institucional. El sistema político chileno, para la sorpresa de muchos observadores internacionales, cayó en una crisis tremenda en 2019.

Aunque desde fuera el sistema parecía funcionar con crecimiento económico, instituciones sólidas, niveles de corrupción no tan altos, la gente se hartó por razones que aún estamos investigando.

El nivel de legitimidad del sistema de la constitución de (Augusto) Pinochet cayó al piso.

Y se tuvo que hacer algo, se tuvo que hacer una reforma de una Asamblea Constituyente parecida a la de los colombianos en 1991.

Podría ofrecer una salida parcial. No va a ser una panacea para nada y el peligro es que la gente espere que con la nueva Constitución cambie todo.

La imagen de un manifestante flameando la bandera mapuche en la cima de una estatua militar, en Santiago
Pie de foto,Chile se prepara para elegir a los miembros de la Asamblea Constituyente luego de meses de protestas tras el estallido social que inició en octubre de 2019

Una Constitución nueva jamás cambia todo, pero ofrece una nueva legitimidad, la posibilidad de innovar y crear algunas instituciones nuevas que de repente pueden mejorar el nivel de responsabilidad política.

No sabemos qué va a salir, no sabemos cuál va a ser el equilibrio de poder en la Constituyente.

Pero por lo menos ofrece la posibilidad de una reforma que mejore la situación y si eso ocurre sería un triunfo institucional.

Mucho mejor que un golpe, mucho mejor que un colapso del sistema.

¿Qué elementos pueden poner en riesgo el éxito de ese proceso?

La fragmentación y la polarización.

Una característica de esta elección es que la derecha, que no quiso la reforma constitucional, se ha mantenido bastante unida.

Las fuerzas progresistas de centro izquierda e izquierda se han fragmentado mucho y podrían terminar debilitadas frente a una derecha unificada.

La derecha podría terminar con un resultado electoral muy bueno y si no dominando, sí teniendo poder de veto en la nueva constitución. Esto para bien o para mal.

Pero podría terminar frustrando a aquellos que quieren alguna reforma más progresista.

Y segundo, la fragmentación.

Chile ya no tiene un sistema donde hay cuatro o cinco partidos sólidos, sino un sistema súper fragmentado.

Y cuando tienes ocho, diez o 12 fuerzas políticas en la Constituyente, es mucho más difícil llegar a acuerdos y construir algo positivo. Entonces se corre el riesgo de disfunción y fracaso.

Entonces vemos que en todos los países de los que hemos hablado, Ecuador, Perú y Chile, que son los países que van pronto a las urnas, un factor común es esta fragmentación. ¿Es este uno de los mayores problemas de las democracias en América Latina?

No sé si es el mayor problema, pero es un problema.

Construir partidos hoy en día es mucho más difícil que hace 50, 60 o 100 años.

Hoy en día los políticos ya no necesitan partidos porque tienen los medios, ahora tienen las redes sociales. Pueden llegar al electorado sin organización, sin equipo, sin alianzas.

Bolsonaro siendo Bolsonaro puede llegar a la gente a través de Whatsapp. Y lo mismo con Correa y con casi todos los candidatos peruanos.

Entonces los políticos ya no tienen incentivo para crear partidos y terminamos con la fragmentación. Es un problema serio y se ha extendido, aunque no en toda la región.Mapa de América LatinaGettyA pesar de todo el pesimismo, a pesar de lo que pasa en Venezuela y en Nicaragua, este es, de lejos, el período más democrático de la historia de América Latina».Steven Levitsky
Profesor de Harvard

Yo creo que más importante y quizás una causa parcial de la fragmentación política son la debilidad de los Estados y el nivel de la desigualdad social. Esos son los problemas fundamentales y estructurales que minan la calidad de la democracia en casi todos los países de la región.

Al final usted nos está transmitiendo un escenario que es bastante pesimista. ¿Qué hay de bueno en todo lo que se ha hecho en América Latina?

Ha hecho varias cosas bien. Primero, a pesar de todo el pesimismo, a pesar de lo que pasa en Venezuela y en Nicaragua, este es, de lejos, el período más democrático de la historia de América Latina.

Los últimos 30 años han sido las décadas más democráticas de lejos de toda la región.

En la mayoría de los países de la región, la democracia nunca ha durado tanto como hoy en día.

La democracia, la estabilidad del sistema electoral, ha permitido un crecimiento de inclusión política. Grupos y sectores de la sociedad que habían sido siempre excluidos de la política están siendo poco a poco incluidos con más derechos políticos y sociales y con derechos para comunidades indígenas, para mujeres.

Hay más derechos, no siempre cumplidos, pero hay más derechos en América Latina hoy que en cualquier otro momento.

Antes de la crisis de la pandemia, el nivel de desigualdad, de pobreza, de desigualdad habían bajado.

Sigue siendo altísimo, pero en el período democrático empezaron a expandirse los estados de bienestar, las políticas sociales y tuvo resultado. No los mejores resultados del mundo, ningún país latinoamericano llegó a ser Suecia, pero el nivel de desigualdad comenzó a bajar en décadas.

Otra cosa que me da algo de optimismo es que a pesar de toda la crisis, a pesar de que la gente está harta de los políticos, de que el nivel de confianza en la democracia es bajísimo, de la fragmentación, todavía no existe una alternativa, un modelo alternativo a la democracia en América Latina.

En otras épocas existían modelos fascistas, el modelo cubano, regímenes militares que eran ilegítimos, modelos anticomunistas… Ninguno de esos modelos existe hoy.

A pesar de su frustración con la democracia, casi todos los ciudadanos latinoamericanos quieren seguir votando, quieren su derecho a seguir votando contra los gobiernos que no les gustan. Quieren el derecho de botar a los gobiernos malos y eso sigue siendo fuerte en América Latina y creo que ayuda a proteger la democracia.

bbc.mundo

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El pensamiento económico europeo amenaza la recuperación poscovid

Septiembre de 2008. En pleno desplome de Wall Street, el socialdemócrata Peer Steinbrück, ministro de Finanzas alemán, lanza una dura crítica contra el “capitalismo anglo-americano”. Gestionar la economía como un casino es un callejón sin salida y Estados Unidos “perderá su estatus de superpotencia en el sistema financiero global”. El diagnóstico y frustración de Steinbrück lo comparten gran parte de los dirigentes europeos en los últimos días de George W. Bush.

Hoy sabemos que aquella eurocondescendencia no estaba justificada. Como ha mostrado el historiador económico Adam Tooze, el establishment alemán ignoraba hasta qué punto su propio sistema financiero estaba involucrado en el mercado hipotecario estadounidense (y en el español, y en la financiación pública griega). Al caer en la cuenta del problema, se optó por tergiversarlo como una crisis de deuda soberana en la periferia de la zona euro, y atajarlo mediante políticas de austeridad. Mientras EEUU desenfundaba una política monetaria extraordinaria, proveyendo liquidez al sistema financiero global, el Banco Central Europeo subía los tipos de interés para ahuyentar al fantasma de la inflación. Si Barack Obama desplegó un programa de estímulos exiguo pero vital para combatir la crisis, en la zona euro se optó, de 2010 en adelante, por los recortes y la consolidación fiscal.

El resultado fue un fracaso sonoro. Europa tardó más en recuperarse de 2008 que el capitalismo anglo-americano, en gran parte debido a las ideas económicas de dirigentes como Steinbrück.

A principios de 2021 asistimos a una nueva ronda de eurocondescendencia en tiempos de crisis. Académicos, periodistas y dirigentes europeos se congratulaban mutuamente por la respuesta de la Unión a la crisis del Covid-19. Activismo monetario y fiscal, emisión pionera de deuda europea, programa de adquisición de vacunas dirigido y negociado por la Comisión Europea. Todo esto sonaba muy bien, y además dejaba en mal lugar a EEUU, por entonces sumido en el cenagal del relevo presidencial y aproximándose al medio millón de fallecidos por la pandemia. Confieso haber caído en la eurocondescendencia: mi valoración respecto a la actuación comunitaria era algo menos optimista, pero tenía entre poca y ninguna fe en la capacidad de Joe Biden para supervisar un programa de recuperación eficaz en un país dividido y con una mayoría legislativa ajustada.

Tres meses después, las tornas han cambiado. El plan de vacunación en EEUU avanza a pleno rendimiento, y Biden cumplirá sobradamente su promesa de vacunar a 100 millones de estadounidenses en sus 100 primeros días. La trayectoria de recuperación económica estadounidense es más prometedora que la europea. La campaña de vacunación de la Comisión, por otra parte, hace frente a todo tipo de dificultades, derivadas de la escasez de producción en territorio europeo, los cuellos de botella en producción, la torpeza negociando con farmacéuticas y países como Reino Unido, y el intento de adquirir vacunas a un precio tal vez demasiado barato. Este último apartado es significativo, porque ilustra que la brecha sanitaria y económica transatlántica tienen como mínimo un denominador común: la aversión al gasto e inversión públicas en lo que podríamos llamar el “capitalismo euro-germano”.

German finance ministry staff forms a black zero («Schwarze Null»=balanced budget) as farewell gift for #Schaeublehttps://t.co/BRWS3OnFY0 pic.twitter.com/w0jeDN1SfS

— Maxime Sbaihi (@MxSba) October 24, 2017

Octubre de 2017. Los empleados del ministerio de Finanzas alemán se disfrazan de un gigantesco «cero negro» (schwarze null) que representa el compromiso del ministro saliente, Wolfgang Schäuble, con cuadrar las cuenta públicas.

Capitalismo euro-germano

Dicha aversión goza de un arraigo especial en Alemania, motor económico de la Unión. Un país donde el keynesianismo nunca logró desplazar a la doctrina ordoliberal, que prima la apertura comercial y la estabilidad monetaria. Pero hoy este pensamiento permea al conjunto de la UE. Como señala la economista política Oddny Helgadottir, tal vez la escuela económica pro-austeridad más influyente durante la anterior crisis fuese la de la Universidad de Bocconi, en Milán. Varios de sus principales investigadores hoy forman parte del flamante gobierno tecnócrata de Mario Draghi.

Para entender el problema que plantea la timidez fiscal en tiempos de crisis, partamos de tres frases lapidarias. La primera, del economista Ángel Ubide: “La zona euro, a diferencia de Estados Unidos, parece conformarse con una recuperación incompleta”. Las otras dos, de Martin Sandbu, columnista económico del Financial Times a quien difícilmente se puede acusar de eurófobo. “Joe Biden acaba de retrasar el declive relativo de su país. Los líderes europeos, sin embargo, parecen dispuestos a acelerar el suyo”.

Sandbu realiza esta observación en base a la magnitud de los estímulos fiscales que la administración Biden ha aprobado para combatir la crisis. El programa inicial, de 1,9 billones de dólares (2,4 veces el estímulo de Obama en 2009), proporcionará cheques mensuales de 1,400 dólares y programas extensos contra la pobreza infantil. Según la OCDE, el volumen del estímulo alzará el crecimiento global en un punto, y modifica la trayectoria de crecimiento estadounidense en tres (del 3,3 al 6,5% del PIB). Empujada por el ala progresista del Partido Demócrata, la Casa Blanca planea anunciar el 31 de marzo un segundo programa, de tres billones, centrado en inversiones plurianuales en infraestructura, energías renovables y educación (concretamente, guarderías públicas). Parte del esfuerzo se financiaría revirtiendo las bajadas impositivas de Trump y subiendo los tramos más altos del IRPF y el impuesto de sociedades, con lo que se podría recaudar hasta 2,5 billones de dólares: el mayor incremento desde los años 40.

En papel, la UE no se ha quedado de brazos cruzados. El BCE de Christine Lagarde no repetirá los errores de 2011. La última cumbre del Eurogrupo, a mediados de marzo, se comprometió a mantener políticas fiscales proactivas durante 2022. “Los ministros de finanzas europeos parecen más keynesianos que nunca”, concede Sandbu. Aunque el plan anticrisis europeo –750.000 millones de euros a través de los fondos Next Generation– resulte modesto comparado con los billones que movilizará Biden (la economía estadounidense y la europea son de tamaños similares), hay que sumarle los esfuerzos fiscales que realiza cada Estado miembro.

Aquí, sin embargo, es donde empiezan los problemas. Diseñar la recuperación en estos términos la volverá asimétrica. Hay dos motivos por los que, sin una mayor implicación federal, el norte de la Unión progresará mientras el sur se queda rezagado. El primero es que ofrece una ventaja comparada a Estados menos endeudados –como Alemania–, a los que aún les queda margen de maniobra fiscal (atendiendo unos tratados europeos rígidos, toscos y temporalmente inactivos, pero que en algún momento volverán a entrar en vigor). En segundo lugar, las economías del norte de la UE, con mejores mecanismos de coordinación que las del sur, tienen más opciones para diseñar confinamientos que no dañen a su economía. No es lo mismo afrontar el cierre de una economía como la danesa que intentar salvar el sector hostelero español: repleto de micropymes de bajo valor añadido, con tasas de informalidad que impiden cerrarlo a cambio de ayudas directas en base a la facturación oficial, y extremadamente dependiente del turismo.

EEUU adelanta a la UE en estímulos fiscales inmediatos. Pero dentro de la Unión, economías como la alemana o la danesa invierten más en respuesta al Covid-19 que España, Portugal o Grecia. Fuente: Bruegel.

A ello se unen indicios de que el estado de ánimo keynesiano que describe Sandbu tal vez sea –­como ocurrió entre 2008 y 2010– un subidón pasajero. Las señales más inquietantes vienen de Alemania. A mediados de marzo, el ministro de Finanzas Olaf Scholtz –otros socialdemócrata– se negó a reformar las reglas fiscales europeas de cara a un futuro poscovid, valorando el “pragmatismo” que imponen los corsés al gasto público. El banco central alemán ha dejado caer la idea de que la deuda pública europea se debería “nacionalizar” posteriormente, pasando a las cuentas de los Estados miembros. Y su Tribunal Constitucional, que en 2020 ya obstaculizó la respuesta monetaria a la crisis europea, sentenció a finales de mes que el gobierno alemán no puede ratificar los fondos de recuperación europeos mientras sus magistrados continúen examinando su viabilidad legal. Así las cosas, no sorprende que gran parte de la Unión aún no se haya lanzado a implementar los fondos Next Generation.

Si algo nos ha enseñado el Covid-19 es que ponerse sentencioso respecto al futuro es una receta segura para pinchar en hueso. Aún es pronto para abandonar toda esperanza con el pensamiento económico europeo. Pero la posibilidad de una recuperación débil, truncada por los prejuicios del capitalismo euro-germano, es más tangible hoy que hace seis meses. No es momento para la eurocondescendencia.

politicaexterior

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El iluso plan Biden para combatir la corrupción en Centroamérica

Apenas comienza a asentarse la administración Biden, y los viejos problemas, como el enorme flujo migratorio “ilegal” de centroamericanos hacia Estados Unidos, vuelven a atormentar a la Casa Blanca.

Solo en el mes de febrero, según datos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) más de 100,000 personas incluidos menores de edad fueron detenidas en las fronteras con México, creando la primera gran crisis para la política migratoria “humanitaria” de Biden. El flujo migratorio no se detiene, más bien aumenta.

La administración Biden, que había prometido una amnistía migratoria para los 11 de millones de ilegales que trabajan y viven en Estados Unidos, está desarrollando, al mismo tiempo, una ofensiva para contener el flujo migratorio proveniente de Centroamérica, y que abarca también a decenas de miles de otras nacionalidades que utilizan el istmo como ruta de tránsito hacia México y Estados Unidos.

La ofensiva diplomática la inició Roberta Jacobson, ex embajadora norteamericana en México, coordinadora de la frontera sur en la Casa Blanca, al reconocer que una de las principales causas de la pobreza y la inmigración ilegal es la corrupción imperante en Centroamérica.

Jacobson advirtió que, de los 4,000 millones de dólares para invertir en los programas anti inmigración, “(…) Nada del dinero que queremos obtener del Congreso y de los contribuyentes de EE.UU. irá a los líderes de esos Gobiernos (…) No es que los presidentes no sean importantes en estos países, pero es importante entender que vamos a trabajar con la sociedad civil, con organizaciones internacionales y con varias ONG internacionales sobre el terreno (…). Trabajaremos con los funcionarios con los que podamos trabajar, pero creo que es muy importante que estos países hagan compromisos muy explícitos para avanzar en la lucha a la corrupción, sabemos que en algunos países eso será difícil”. (Diario de Hoy, 10/03/2021)

Es la primera vez que los Estados Unidos reconocen la crisis estructural de los diminutos Estados nacionales en Centroamérica, el fracaso de la raquítica democracia neoliberal impuesta a raíz de los Acuerdos de Paz de Esquipulas II en 1987, Acuerdos de Paz en El Salvador en 1992, y en Guatemala en 1996. Lejos de crear democracia y bienestar social en la región centroamericana, la enclenque democracia de los Acuerdos de Paz, sostenida por la ofensiva neoliberal, reprodujo los mismos esquemas de corrupción que existieron bajo las dictaduras militares, ahora con nuevos sujetos, muchos de ellos ligados al narcotráfico y al crimen organizado, siendo Honduras el caso más dramático, que involucra al expresidente Porfirio Lobo y al actual mandatario Juan Orlando Hernández.

El gobierno de Estados Unidos advierte que, para contener las causas de la inmigración ilegal, no podrá trabajar con los gobiernos que ayudó a crear. Y, lo más grave, es que anuncia que para combatir la corrupción se apoyará, léase financiará, a la “sociedad civil”, léase ongs.

Ya ha sido nombrado un equipo de alto nivel conformado por el colombiano Juan Gonzalez, asesor de seguridad nacional de la administración Biden, el hondureño Ricardo Zúñiga, nieto del dirigente Ricardo Zúñiga Augustinus y ex candidato del Partido Nacional de Honduras en 1981. Ricardo Zúñiga, el artífice del restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba en 2014, fue nombrado delegado de la Casa Blanca para el Triángulo Norte de Centroamérica.

Biden ha retomado la política de Obama para Centroamérica, pero en esta ocasión no solo usaran la diplomacia, sino que piensan apoyarse en los ongs financiados por Estados Unidos. Algunos ongs juegan un rol progresista de apoyo a movimientos sociales, pero estos son una minoría. La mayoría de ongs se han convertido en una pequeña elite que disponen de abundante financiamiento, pero no tienen una posición independiente, sino que responden a las agendas políticas de sus donantes. Estos recursos son fuente de otro tipo de corrupción, mucho más sutil, que carcome por dentro a los movimientos sociales, pervirtiendo su naturaleza.

La lucha contra la pobreza y la corrupción es, en primer lugar, una batalla contra el sistema capitalista semicolonial basado en los contratos amarrados, las coimas, y el enriquecimiento de las cupulas partidarias que detentan el poder. Esta tarea democrática solo la pueden librar los trabajadores organizados de manera independiente. La lucha contra la pobreza y la corrupción es una lucha democrática que conlleva una dinámica anticapitalista. Son dos caminos y dos métodos diferentes.Partido Socialista Centroamericano  Partido de la izquierda socialista que defiende la reunificación federal y republicana de Centroamérica.

Fuente:https://elsoca.org/index.php/publicaciones/el-socialista-centroamericano/5709-ya-salio-el-socialista-centroamericano-no-325Temática: América LatinaCorrupciónEEUUMigración

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Más del 60% de las fiestas de «interés turístico nacional» en España son de carácter católico

La Conferencia Episcopal sostiene que 92 festividades cuentan con ese reconocimiento oficial, lo que implica un «estímulo honorífico» por parte de la administración y otorga carácter «prioritario» en materia de concesión de ayudas públicas.

Desde la Semana Santa de Almería hasta la Pasión Viviente de Castro Urdiales en Cantabria, con escala en las Fiestas de la Reconquista de Moros y Cristianos de Orihuela o parada en el Bautizo del Niño de Jesús de Palencia. Más allá de la geografía y de la época del año, el mapa de España muestra un amplio número de fiestas populares de carácter religioso que van más allá de la Semana Santa y que cuentan con reconocimiento «honorífico» institucional.

Según datos de la Conferencia Episcopal, hay 92 fiestas católicas que gozan del reconocimiento de «interés turístico nacional» y otras 42 que disponen de la categoría de «interés turístico internacional». En su última memoria, los obispos destacan que «la presencia secular de la Iglesia en España ha dejado infinidad de lugares para la celebración en ermitas, santuarios, basílicas y monasterios».

Del mismo modo, «en torno a ellos han surgido también un gran número de tradiciones en forma de romerías, peregrinaciones y expresiones múltiples de la piedad popular«, de forma que se «articula» la celebración cristiana «adaptándola a cada lugar de una manera nueva». 

De acuerdo a los datos publicados por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, en España hay en total 148 fiestas catalogadas por la administración como «de interés turístico nacional», por lo que las 92 reivindicadas por la Conferencia Episcopal suponen el 62% de esos reconocimientos. Abundan las romerías, homenajes a vírgenes y varias festividades de «moros y cristianos». 

En este país existen además 73 actos de «interés turístico internacional», de las cuales 42 son reivindicadas como propias por la Iglesia. En esta última categoría aparecen incluidas hasta 25 festividades de Semana Santa de distintas ciudades españolas, así como la Fiesta de la Santísima y Vera Cruz de Caravaca de la Cruz (Murcia), el Corpus Christi de Ponteareas (Galicia) o la Procesión del Corpus de Béjar (Castilla y León).

«Siguen con sus privilegios», denuncia desde Valencia Raquel Ortiz, portavoz de Valencia Laica. José Antonio Naz, coordinador de Andalucía Laica, sostiene por su parte que «se confunde lo que sería cultura con fiesta y con tradición». «En algunos casos, además, se están perpetuando fiestas de origen nacionalcatólico«, remarca. En tal sentido, este veterano activista por el laicismo advierte sobre la «utilización» de la Semana Santa y la «invasión de todos los espacios» que se produce en Andalucía durante estos días. 

Para Karina Mouriño, portavoz de Galicia Laica, el alto número de fiestas religiosas que cuentan con ese reconocimiento demuestra que «se identifica al Estado español con la religión católica». A su juicio, «la Iglesia tiene muchas estrategias para hacer ver que la población pertenece a su grupo». «Una de las estrategias es, precisamente, confundir la cultura con los ritos religiosos«, afirma.

Mouriño sostiene que «no se comprende la separación Iglesia-Estado en la población en general precisamente gracias a esa estrategia de confusión entre la cultura y la religión». «Se confunden la cultura y el divertimento con las ceremonias religiosas. ¿Cómo no vamos a identificar fiesta con religión si todos los días de fiesta tienen el nombre de un santo?», se preguntó. 

«Denominación honorífica»

El Ministerio de de Industria, Comercio y Turismo señala en su página web que «la categoría de Fiesta de Interés Turístico Nacional o Internacional es una denominación honorífica otorgada a festejos o acontecimientos que se celebran en España y que ofrecen interés real desde el punto de vista turístico». «Para su concesión se tiene en cuenta, su antigüedad, continuidad en el tiempo, arraigo y participación ciudadana, así como la originalidad y diversidad de los actos y las acciones promocionales realizadas al efecto», explica.

En un artículo publicado en el número 1 de la Revista General de Derecho del Turismo que vio la luz en julio pasado, Mariano López Benítez, catedrático de Derecho Administrativo en la Universidad de Córdoba, destaca precisamente que «las fiestas de interés turístico son estímulos honoríficos con los que las Administraciones distinguen a determinadas celebraciones»,  mientras que su régimen jurídico resulta «muy parco y presenta muchas dudas y lagunas».

López señala que «la finalidad de estas distinciones es, obviamente, turística». «Se trata de destacar las singularidades que adornan una fiesta o celebración para que su declaración como fiesta de interés turístico actúe como un imán, como un polo de atracción de turistas hacia esa localidad o municipio», explica. 

El catedrático indica que la distinción de una fiesta o celebración como fiesta de interés turístico «no lleva aparejada la concesión de subvención o ayuda alguna, aunque sí que es frecuente que estas distinciones se valoren como criterios prioritarios o preferentes por parte de la Administración en la convocatoria de determinadas líneas de ayudas». «Por el contrario, la declaración como fiesta de interés turístico sí que da derecho a que tal circunstancia se exprese en cuantos actos publicitarios o propagandísticos se realicen en relación con la fiesta o celebración», agrega.

Danilo Albin  periodistaFuente:https://www.publico.es/sociedad/60-fiestas-interes-turistico-nacional-espana-son-caracter-catolico.htmlTemática: Reino de EspañaReligión

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Sudáfrica se enfrenta a la mayor crisis constitucional y política desde 1994

Es razonable pensar que Jacob Zuma ahora respalda la posibilidad de futuras acciones ilegales – y, casi con certeza, violentas – de sus partidarios, quienes argumentarán que están actuando, como él dice, a favor de la ‘verdadera libertad y democracia’ contra la ‘dictadura judicial’. 

Sudáfrica se encuentra en un momento crítico que decidirá su futuro durante décadas. Por primera vez en más de un cuarto de siglo, el país podría enfrentarse a la posibilidad de alguna forma de guerra civil.

El expresidente Jacob Zuma se declaró por encima de la Constitución y la ley – y el árbitro de ambas – en su declaración del jueves 25 de marzo de 2021, en relación con la audiencia del Tribunal Constitucional el mismo día y su “decisión de no comparecer ante la Comisión de Investigación sobre las acusaciones de captura del Estado, fraude y corrupción en el sector público, incluidos los órganos del Estado”.

Zuma acusó al Tribunal Constitucional, a la comisión de investigación encabezada por el vicepresidente del Tribunal Supremo Raymond Zondo y (implícitamente) al gobierno electo de Cyril Rampahosa de establecer una «dictadura judicial … en detrimento de los procesos democráticos legítimos», y que los «principios básicos sobre la separación de poderes entre el poder judicial, el legislativo y el ejecutivo “se estaban“ debilitando gradualmente”.

En efecto, afirma que el proceso judicial actual en Sudáfrica es del mismo orden que bajo el apartheid, y que el desafío a la ley es tan legítimo para él ahora como lo era hace 61 años para Nelson Mandela, Robert Sobukwe y otros incluyendo el mismo como ex militante y más tarde comandante de Umkhonto weSizwe (la guerrilla armada del ANC, conocida por sus siglas MK), tras la masacre de Sharpeville de 21 de marzo de 1960.

De hecho, esto crearía un “momento Sharpeville”, como cuando el principio anterior de oposición pacífica al apartheid fue superado por la masacre de manifestantes desarmados por el estado, lo que dio lugar a una lucha armada contra el Estado.

Es razonable concluir que Zuma ahora respalda la posibilidad de futuras acciones ilegales – y, casi con certeza, violentas – de sus propios partidarios, quienes argumentarán que están actuando, como él dice, a favor de la “verdadera libertad y democracia” en contra de la “dictadura judicial”.

Como ex presidente electo que se niega a colaborar en una investigación judicial sobre corrupción bajo su administración, Zuma se enfrenta a su sucesor, Ramaphosa, no dejándole otra alternativa que ceder ante sus actos o hacer cumplir por el estado la orden de la Corte Constitucional, en caso de que acepte la petición de la Comisión Zondo de una sentencia de prisión de dos años por desacato al tribunal (o una pena de prisión más corta).

El New York Times predijo el 25 de marzo que su arresto «desencadenará protestas masivas de los partidarios de Zuma y desestabilizará al país mientras se recupera del peor brote de coronavirus en el continente, de una economía golpeada por la pandemia y de un desempleo sin precedentes» .

El NYT informa que “al menos 40 testigos han implicado directamente al Sr. Zuma en planes para saquear decenas de millones de dólares de empresas estatales. En total, se estima que se desviaron  33 mil millones de dólares de las arcas del estado durante su mandato”.

El mismo periódico señala que también debe ser juzgado en mayo acusado de recibir sobornos de traficantes de armas en la década de 1990.

Como ha argumentado la Fundación Helen Suzman , «el desacato al tribunal por parte de un ex presidente representa una amenaza excepcional para los tribunales, la administración de justicia y el estado de derecho». En términos de igualdad ante la ley, continúa, ello requiere que el gobierno de Ramaphosa emita una “sanción punitiva” para “coaccionar al Sr. Zuma para que cumpla con la orden del Tribunal Constitucional y comparezca y testifique ante la comisión”.

Esta es, con mucho, la mayor crisis constitucional y política en Sudáfrica desde las primeras elecciones generales con sufragio universal en abril de 1994.

El liderazgo valiente del gobierno para defender la Constitución y la ley es ahora esencial. Es la única forma de defender lo mejor del legado de Sudáfrica y no capitular ante lo peor.Paul Trewhela  Veterano dirigente de la lucha contra el apartheid, fue editor del periódico clandestino del MK. Fue preso político de 1964 a 1967 como miembro del Partido Comunista, del que se separó tras su puesta en libertad, y fue co-editor posteriormente con Baruch Hirson del periódico clandestino Searchlight South Africa.

Fuente:https://www.dailymaverick.co.za/opinionista/2021-03-28-critical-course-of-history-south-africa-faces-biggest-constitutional-and-political-crisis-since-1994/Traducción:Enrique GarcíaTemática: CorrupciónPoder judicialSudáfrica

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Ayuso doblega al ‘sanchismo’ y supera la mayoría absoluta con Vox

Isabel Díaz Ayuso sigue muy fuerte, a poco más de tres semanas para las elecciones autonómicas de Madrid, con una tendencia al alza que sitúa al Partido Popular más cerca de la mayoría absoluta. Según el último barómetro de GAD3 realizado para ABC, el PP doblará el pulso a Pedro Sánchez y a toda la izquierda en su conjunto, y tendrá asegurado el Gobierno regional con los votos de Vox. Ciudadanos, lejos de recuperarse por el cambio de candidato, se hunde un poco más y ahora mismo se quedaría con el marcador a cero en número de escaños en la Asamblea regional.

La dinámica de estas elecciones se parece cada vez más a una batalla entre Isabel Díaz Ayuso y Pedro Sánchez, o lo que es lo mismo, dos formas totalmente opuestas de entender la política, la lucha contra la pandemia, la gestión de la crisis o la política económica. Y esa pelea la está ganando, por ahora, la candidata del PP.

El barómetro de GAD3 se realizó entre los días 5 y 7 de abril, con 1.003 entrevistas. El PP lograría en este momento un 43,3 por ciento de los votos, con 62 ó 63 escaños en un Parlamento regional de 136 miembros, cuatro más que en las elecciones anteriores, las de mayo de 2019, por el incremento de población en Madrid. La mayoría absoluta se sitúa ahora en los 69 escaños, frente a los 67 de los pasados comicios.

Con el resultado de la encuesta, el PP estaría a seis o siete diputados de obtener la mayoría absoluta. La tendencia de este partido indica que no puede descartarse en absoluto que consiga ese objetivo, algo que parecía inalcanzable hace solo unos meses. Los populares cuentan a su favor con una hipermovilización de su electorado, deseoso de expresar en las urnas lo que piensa de Sánchez e Iglesias, y del pacto de Gobierno que Rubalcaba bautizó en su día como ‘Frankenstein’. Es cierto que la izquierda también está movilizada, ante la posibilidad, agitada por Sánchez e Iglesias, de un avance de Vox que le convierta en decisivo para el Gobierno regional. El resultado puede ser una participación histórica en la Comunidad de Madrid, en torno al 71 por ciento, como informó ayer ABC.

Desde el anterior barómetro de GAD3, publicado el 13 de marzo, el PP ha subido 3,7 puntos en estimación de voto. La diferencia respecto al resultado real en urna, en las elecciones de mayo de 2019, es abismal: en aquel momento, el PP perdió las elecciones, con un 22,2 por ciento de voto, frente al 27,3 por ciento del PSOE. Los populares solo consiguieron 30 diputados, de un total de 132, y a punto estuvieron de ser sobrepasados por Ciudadanos, que registró un 19,4 por ciento y 26 escaños. Eran otros tiempos. Ayuso, una apuesta personal de Pablo Casado, llegó a la Presidencia de la Comunidad gracias al pacto con Ciudadanos y Vox, en un escenario que se repitió en el Ayuntamiento de la capital, con José Luis Martínez-Almeida como alcalde.

Aquellos pactos salvaron literalmente el liderazgo de Pablo Casado en el PP nacional y dieron oxígeno a su proyecto, en un momento extremadamente delicado, después de obtener tan solo 66 diputados en las generales de abril de ese año. En las elecciones nacionales siguientes, las de noviembre, el PP de Casado se recuperó en parte, hasta los 89 escaños.

El trampolín de Madrid

Ahora, las elecciones regionales de Madrid pueden marcar de nuevo el futuro político de Ayuso, pero también el de Casado y de todo el PP. En Génova lo saben: estos comicios superan con creces los límites autonómicos, porque también es un pulso entre Ayuso-Casado y Sánchez. De su resultado pueden depender las tendencias futuras de los partidos en el conjunto de España. De hecho, en el PP están convencidos de que una victoria rotunda en Madrid serviría como trampolín decisivo a Casado para llegar a La Moncloa.

De momento, el viento sopla a su favor. La foto fija ahora mismo indica que Vox obtendría un 8,4 por ciento de los votos, con 12 diputados. Es un resultado casi calcado al que firmó en las elecciones de mayo de 2019. Pero si se compara con el barómetro del mes pasado se ve cómo Vox ha retrocedido en pocas semanas en su estimación de voto 2,1 puntos y se deja hasta cuatro diputados por el camino, que irían directamente al PP.

La suma del PP y de Vox refleja una mayoría absoluta holgada: entre 74 y 75 diputados, con un 51,7 por ciento del total de votos. Es un escenario que permitiría a los populares alcanzar su objetivo de conseguir un resultado amplio que deje a Vox sin fuerza suficiente para pretender negociar nada. En Génova dan por hecho que al partido de Abascal no le quedará más opción que apoyar a Ayuso si el PP consigue más de 60 diputados, sin pretender negociar una entrada en el Gobierno regional.

La coalición que sellaron el PP y Ciudadanos en la legislatura pasada en Madrid no se repetirá, a la luz de los resultados de GAD3. El partido de Inés Arrimadas está en vías de extinción en esta región y ni siquiera el relevo en la candidatura, con Edmundo Bal como número uno en lugar de Ignacio Aguado, ha conseguido servir como revulsivo. Ciudadanos cae al 2,9 por ciento, menos aún que la estimación de voto del mes pasado, cuando se desplomó hasta el 3,1 por ciento justo después de protagonizar la moción de censura en Murcia, que daría lugar a un terremoto político cuyas consecuencias sigue sufriendo ahora.

Unidad en el centro-derecha

Hace solo dos años, Ciudadanos era el tercer partido de la región, muy cerca del PP. En las urnas consiguió un 19,4 por ciento de votos y 26 escaños. Y ahora se aleja cada vez más de ese 5 por ciento que le permitiría sobrevivir en el Parlamento autonómico. Con un 2,9 por ciento no sumaría un solo diputado. Los votos de Ciudadanos van, en buena medida, al PP. Según GAD3, la mayoría de los votantes antiguos de aquel partido y también de Vox prefieren a Ayuso como presidenta. Es uno de los valores de la candidata del PP, capaz de aglutinar al centro-derecha.

La fragmentación del centro-derecha quedaría reducida a dos partidos ante el 4-M, lo que le da una ventaja respecto a la izquierda, dividida en tres. En el PSOE, el tirón electoral de Ángel Gabilondo está bajo mínimos. El candidato «soso y serio», como se ha definido él mismo, ganó las elecciones en 2019, con un 27,3 por ciento, pero ahora sumaría solo el 23,2. Son 20,1 puntos menos que el PP, con un total de 33-34 escaños. Ante esta situación, todo indica que Sánchez se va a involucrar más en la campaña para tratar de agitar al votante de la izquierda.

Pese a su caída, el PSOE sigue siendo el partido referente de la izquierda en Madrid. Le sigue Más Madrid, con un 12,8 y 17-19 diputados, por delante de Podemos, con un 7 por ciento y 10 escaños. La candidatura de Pablo Iglesias logró, al menos, sacar a su partido del riesgo inminente de ser excluido de la Asamblea. Hace solo un mes, Podemos tenía una estimación de voto del 5,1 por ciento. Según el presidente de GAD3, Narciso Michavila, «la izquierda madrileña es una izquierda ilustrada, y no una izquierda obrera o revolucionaria, por eso Iglesias como profesor universitario les atraía, pero el otro Iglesias echado a las barricadas no les atrae nada, de ahí el tirón que tiene Mónica García frente a él»

abc.es

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Casado propone el lema «sanchismo o libertad» y Ayuso alerta del «guerracivilismo de la izquierda»

El líder del PP, Pablo Casado, ha arremetido este sábado contra el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, por poner en duda los datos de coronavirus en la Comunidad de Madrid y ha propuesto el lema «sanchismo o libertad» para las elecciones autómicas del 4 de mayo.

«Desde Senegal y Angola, Sánchez ha decidido ser el candidato del PSOE a la Comunidad de Madrid. Tenemos a Iglesias y ahora a Sánchez, qué mal lo tienen que ver», ha proclamado Casado durante su intervención en el Congreso de Nuevas Generaciones que se está celebrando en Madrid para elegir a la diputada Bea Fanjul como su nueva presidenta.

«Han hecho de la mentira una forma de hacer política»

Aquí, Casado ha hecho suyas también las palabras de la presidenta de la Comunidad de Madrid y candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso, en las que aseguraba que «cree el ladrón que todos son de su condición», en referencia a las dudas de Sánchez sobre los datos de covid-19 en esta región.

«Han hecho de la mentira una forma de hacer política», ha censurado Casado, que ha cargado contra el Gobierno de Pedro Sánchez enumerando sus «mentiras» a lo largo de esta gestión de la pandemia del coronavirus.

MADRID, 10/04/2021.- El presidente del PP, Pablo Casado y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a su llegada a la inauguración del Congreso de Nuevas Generaciones del PP celebrada este sábado en Madrid. EFE/David Fernández
Casado y Ayuso esta mañana. David Fernández / EFE

Por su parte, Ayuso ha emplazado a «los 110.000 jóvenes que van a votar por primera vez» en los comicios autonómicos del 4 de mayo a no dejarse «engañar» por la izquierda que quiere «arrastrarnos al guerracivilismo», ha dicho.

Ayuso ha participado en el acto de apertura del XV Congreso Nacional de Nuevas Generaciones, donde ha animado a los asistentes a rechazar «proyectos de ingeniería social fuera de la realidad» que ponen en peligro la «libertad» y la «prosperidad».https://imasdk.googleapis.com/js/core/bridge3.450.0_es.html#goog_1562667350Volume 0% 

«Lo que no quiero es que nadie os diga es que sois una generación cualquiera o una generación perdida»

Isabel Díaz Ayuso

«Lo que no quiero es que nadie os diga es que sois una generación cualquiera o una generación perdida (…) La pandemia os ha puesto mil dificultades para llevar adelante vuestra vida social, amorosa y viajera, y justo cuando la estabais estrenando», ha declarado Díaz Ayuso, quien ha considerado que los jóvenes han sido «junto a los mayores» los «más perjudicados» por la pandemia del coronavirus.

Y ha agregado: «No tengáis miedo a contrastar las mentiras de los que pretendan acusaros de fanáticos o de falta de valores democráticos».

«Colectivismo victimista»

Díaz Ayuso ha cargado contra la izquierda que «divide», sea «por barrios», por «un tipo de ecologismo prefabricado» o por «un falso feminismo que representa a muy pocas mujeres» y se basa en un «colectivismo victimista».

En concreto, ha atacado al PSOE, al que ha dicho que «acompañan en su camino golpistas y batasunos, okupas y bolivarianos» y que desde «La Moncloa Press» ha lanzado «una campaña feroz» contra el turismo extranjero. «Si eso no es xenofobia, ¿cómo se llama?», ha preguntado.

Gabilondo promete una ley de igualdad

Mientras, el candidato del PSOE a la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo, ha asegurado que si es elegido presidente formará «el primer gobierno paritario de la historia» de la Comunidad de Madrid, además de sacar adelante «la primera ley propia» de Igualdad y un plan «urgente» para víctimas de violencia de género.

Así lo ha anunciado en un acto electoral celebrado en la sede de Ferraz, centrado en las políticas feministas, y donde ha estado acompañado de la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, la número 2 de su lista, Hana Jalloul, y la consejera de Igualdad y portavoz de la Junta de Extremadura, Isabel Gil Rosiña.

El candidato del PSOE a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo, interviene en una rueda de prensa durante su visita por Alcorcón, a 8 de abril de 2021, en Alcorcón, Madrid (España). Con el lema ‘Gobernar en serio’, Gabilondo ha recorrido las calles del municipio a menos de un mes de la celebración de los comicios de la región, en los que los que repite como candidato a la presidencia.#{emoji}13; 08 ABRIL 2021;GABILONDO;ALCORCON;PSOE;CAMPAÑA ELECTORAL#{emoji}13; Óscar Cañas / Europa Press#{emoji}13; 08/04/2021
El candidato del PSOE a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo. Óscar Cañas / EP

El candidato socialista ha criticado que la Comunidad de Madrid, tras 38 años de autonomía, carezca aún de una ley propia de Igualdad entre hombres y mujeres, cuando «casi la totalidad de comunidades autónomas tienen una ley semejante, algunas desde el año 2003», por lo que ha se ha comprometido sacarla adelante.

Además, ha insistido en la necesidad de abordar un plan «urgente para víctimas de violencia de género y mujeres en situación de especial vulnerabilidad, que «garantice su incorporación sociolaboral y una solución habitacional y que blinden los fondos estatales y estos sean destinados de forma efectiva a esta política».

Colau entra en campaña

Calvo también ha reivindicado, frente al eslogan de Comunismo o libertad de Ayuso, que «el socialismo es la igualdad, entendida para llegar a la libertad de todos, no de unos pocos», ya que «es muy fácil hablar de la libertad de una élite», pero «la libertad es lo que hay cuando se atraviesa la igualdad». 

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, también ha entrado en la campaña de Madrid y ha afirmado esta mañana que la candidatura del líder de Podemos, Pablo Iglesias, a la Presidencia de la Comunidad demuestra que «hay alternativa progresista», y que las encuestas lo avalan.

Lo ha dicho este sábado durante la reunión del Consejo Confederal de Unidas Podemos (que agrupa a Podemos, IU y los comuns) para arropar al candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Pablo Iglesias, y que ha contado con la intervención del líder de IU y ministro de Consumo, Alberto Garzón, y la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en su intervención durante la reunión del Consejo Confederal de Unidas Podemos.#{emoji}13; PODEMOS#{emoji}13; 10/04/2021
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en su intervención durante la reunión del Consejo Confederal de Unidas Podemos. PODEMOS / EP

Ha condenado «la terrible desfachatez, arrogancia e indiferencia» de Díaz Ayuso ante el sufrimiento de la gente trabajadora por el impacto de la pandemia de la covid-19, y ha augurado que frente a esa desesperanza, hay esperanza.

Y ha opinado que esta alternativa está sustentada con ejemplos como el de Barcelona y el Gobierno: «Demuestra que se pueden hacer políticas diferentes, que refuercen los servicios públicos, que pongan a las personas y a los servicios públicos en el centro».

«Esa también es la mejor manera de hacer frente a la extrema derecha»

«Esa también es la mejor manera de hacer frente a la extrema derecha», y ha considerado que las políticas que ponen a las personas en el centro son la mejor forma de movilizar al votante, por lo que ha pronosticado que pueden dar la sorpresa en las elecciones.

«Sabemos que hay otro Madrid, el de la mayoría social, y ese Madrid tiene que dar esperanza a toda España, a esa España plurinacional que queremos una nueva etapa» de diálogo y fraternidad.

Abascal llama a evitar el «asalto comunista a Madrid»

«A nosotros no nos van a encontrar en el enfrentamiento civil, sino en la valentía» a pesar «de las piedras, de las amenazas y de las zancadillas», ha asegurado este sábado el líder de Vox, Santiago Abascal, dirigiéndose a sus afiliados y a los electores del partido, a los que ha pedido evitar el «asalto comunista de Madrid» y evitar que gobierne «el sátrapa de Galapagar».

Ese ha sido el principal mensaje que ha trasladado Abascal en la Asamblea General Ordinaria de la formación, que se ha celebrado de forma telemática y en la que también han intervenido el secretario general del partido, Javier Ortega Smith, y su candidata a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Rocío Monasterio, que ha pedido serenidad frente a los episodios violentos como el sucedido esta semana en el distrito madrileño de Vallecas.

«Hoy más que nunca tenemos que conservar esa templanza», ha dicho Monasterio, al señalar que no les conseguirán arrinconar y que tratarán de ganar con las ideas y «nuestro amor a España».

«Vox ha encontrado y padecido la violencia como no la padece otra organización política en Europa»

«Vox ha encontrado y padecido la violencia como no la padece otra organización política en Europa» ha lamentado Abascal, al preguntarse de forma retórica, cuántos mítines del PSOE o de Unidas Podemos, de las fuerzas separatistas o de otros partidos «son interrumpidos con la violencia y con la saña con la que le sucede a Vox».

«No seremos nosotros los que contribuyamos a que eso también les ocurra a ellos. No estamos hechos de la misma pasta», ha destacado y ha planteado qué ocurriría si «los socialistas o los comunistas» acuden a plazas con menos votos que ellos y deciden impedirles hablar porque esos «no son sus barrios».

El líder de Vox y director de campaña en las elecciones de Madrid, Santiago Abascal, interviene en la Plaza de España, a 9 de abril de 2021, en San Fernando de Henares, Madrid, (España). La visita a San Fernando de Henares es uno de los actos preelectorales que está llevando a cabo la formación previos a los comicios a la Asamblea de Madrid del próximo 4 de mayo.#{emoji}13; 09 ABRIL 2021#{emoji}13; A.Martínez Vélez. Pool / Europa Press#{emoji}13; 09/04/2021
El líder de Vox y director de campaña en las elecciones de Madrid, Santiago Abascal. A.Martínez Vélez. Pool / EP

Pues que España, ha expuesto, «caminaría hacia el enfrentamiento civil, y a nosotros no nos van a encontrar en el enfrentamiento civil sino en la valentía», ha sentenciado.

Abascal ha considerado también que en Madrid «se está jugando el futuro de España» y por eso cree que el exvicepredidente Pablo Iglesias, que, según él, sigue en La Moncloa «con dos ministras que desde su cargo azuzan la violencia», ha acudido a las elecciones «para perpetrar el asalto comunista definitivo a un espacio de libertad como es esta región».

lavanguardia

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Reino Unido sigue fiel a la vacuna de Oxford

El ‘brexit’ perturba relaciones y sentimientos entre gobiernos y ciudadanos de la Unión Europea y de Reino Unido, pero no se han perdido las elementales cortesías. Se ilustró con el anuncio por las dos agencias de supervisión de medicamentos, la comunitaria y la británica, cuando informaron el pasado miércoles de la posible conexión de la vacuna de AstraZeneca con raras trombosis cerebrales.

Las dos agencias programaron su anuncio a la misma hora, pero la británica decidió posponer el suyo hasta que culminase en Amsterdam la presentación a la prensa de la evaluación y el análisis de sus colegas europeos. Las conclusiones de los comités de análisis y de las direcciones de las agencias eran casi idénticas. La principal, que los beneficios de la vacuna son superiores a los riesgos.

Hasta el 4 de abril, países del Espacio Económico y Europeo y Reino Unido habían remitido a la agencia europea 169 casos de trombosis cerebrales y 53 en otros órganos. Se había vacunado con AstraZeneca en la suma de esos países a unos 34 millones de personas. La agencia británica se basó en datos recibidos hasta el 31 de marzo. Eran 79 casos(44 de trombosis venosa cerebral y 35 de otros tipos) de un total de 20.2 millones de vacunados.

Las palabras empleadas por las directoras de ambas agencias sobre la conexión entre la vacuna y las trombosis fueron ligeramente diferentes. Para la irlandesa Emer Cooke, el vínculo es «plausible». Para la británica, June Raine, «la evidencia de un nexo es ahora más fuerte». Hay también diferencias en las cifras. La proporción de casos contabilizados por la agencia europea daría 6.5 trombosis por millón. En el caso británico es de 3.9 por millón. Según ‘Der Spiegel’, la agencia reguladora alemana había identificado el 29 de marzo 31 casos en 2.7 millones de inoculaciones.

Si se comparan cifras equivalentes hasta las fechas en las que se cerró la cuenta para iniciar los análisis, las de agencia europea dan 0.72 fallecimientos por cada millón de personas y en el caso británico, 0.94. Si se inyectase a toda la población española la vacuna, el cálculo más pesimista de casos de trombosis, el de la agencia europea, sería de unas trescientos y, aplicando también el más pesimista coeficiente sobre defunciones, el británico, fallecerían 46 o 47 personas, en una población total española inyectada con la vacuna de Oxford.

Las diferentes cifras de agencias nacionales crean confusión y la abstracción de los números no sirve a las víctimas o a sus allegados. Pero el número de muertes evitadas por el programa de vacunación en Reino Unido ya se cuenta en miles. Quizás eso explique la diferente reacción a los anuncios de los reguladores. El Gobierno británico se limitó a desaconsejar la vacuna para menores de 30 años, porque el número de fallecimientos por covid en esa franja de edad es tan bajo que no justifica el riesgo de vacunación.

Osadia

Mientras Dinamarca y Noruega han renunciado a utilizar la vacunar y otros países europeos han limitado su uso a diferentes franjas de edad, las autoridades británicas acudieron inmediatamente a los medios para tranquilizar a la población. El riesgo de trombosis con la vacuna es menor que el de sufrir trombosis venosa profunda en los vuelos de larga duración, según el ministro de Sanidad, Matthew Hancock.

Un sondeo encargado por ‘The Times’, con una muestra de más de tres mil británicos, detectó un 75% que considera que la vacuna de Oxford es segura, a pesar de su asociación con los coágulos. En Francia es el 23% y en Alemania, el 32%. Sudáfrica ha renunciado a su uso porque no ofrecería protección a la variante local. La Organización de Unidad Africana ha anunciado que no comprará vacunas a AstraZeneca para «no duplicar» las que le entrega Covax, que las adquiere para distribuirlas en países más pobres.

La confusión internacional amarga una bella historia de investigación científica. La vacuna conocida con diferentes nombres- Oxford, AstraZeneca, AZD1222, Vaxcevria o Covishield- fue creada por Sarah Gilbert, que desarrolló en colaboración con el director del Jennner Institute de la Universidad de Oxford, Andrew Hill, la técnica de modificación genética de adenovirus en la que se basa su capacidad de provocar una reacción del sistema inmune ante la infección del covid.

El Gobierno británico favoreció la alianza del instituto con AstraZeneca, una de las mayores empresas del país. Producto de una fusión al final del siglo XX entre dos farmacéuticas, una sueca, Astra, y una británica, Zeneca, estaba sufriendo una decadencia rápida diez años después por la expiración de sus patentes. Se encomendó a un directivo francés, Pascal Soriot, que, mediante la inversión en investigación y adquisiciones, ha reavivado al moribundo.

Con reputación de osado, se comprometió a producir cientos de millones de dosis con la técnica de Oxford, a precio de coste hasta que dure la pandemia, cuando su empresa no tenía ninguna experiencia en vacunas. Errores y ocultaciones en los datos publicados de sus ensayos clínicos crearon inicialmente reservas, particularmente en Estados Unidos, sobre su eficacia entre mayores de 65 años. La producción de dosis ha sufrido constantes contratiempos, que han enojado a sus clientes, especialmente a la Unión Europa.

Vacitech, la empresa formada, entre otros, por Gilbert y Hill para explotar económicamente la técnica que han inventado saldrá pronto a la bolsa de Nueva York. Aspiran, por ejemplo, a ultimar una vacuna contra la malaria, que causa anualmente un nivel de mortalidad infantil que convierte en menor la tragedia de la covid.

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Rachael Blackmore, primera mujer en ganar el Grand National

Rachael Blackmore se ha convertido en la primera mujer en ganar el Grand National en casi dos siglos de historia de la carrera después de su victoria a lomos de Minella Times en la edición de 2021, disputada en el hipódromo de Aintree.

Blackmore llegaba a la cita como una de las grandes favoritas al triunfo y no defraudó. Se impuso por delante de Balko des Flos y Any Second Now.

«No me siento un hombre o una mujer ahora mismo. Ni siquiera un humano. Esto es simplemente increíble», dijo Blackmore nada más cruzar la meta.

La jinete que más cercana había estado de ganar la carrera de obstáculos más famosa del mundo fue Katiee Walsh, en 2012, cuando terminó tercera.

«No puedo creerlo», dijo Blackmore, de 31 años y que el mes pasado ya había causado admiración tras imponerse en el Cheltenham Festival. «El caballo ha estado una sensacional. Tengo mucha suerte de montarlo. Saltó maravillosamente y cuando tras el último obstáculo le exigí, ahí estaba».

Cloth Cap, el otro caballo favorito, montado por Tom Scudamore, se fue al suelo en la tercera valla de la segunda vuelta al circuito.

La carrera de este año se llevó a cabo con las gradas vacías debido a las restricciones por el coronavirus, y antes de la carrera se guardaron dos minutos de silencio en honor del Duque de Edimburgo, fallecido en la jornada previa.

abc.es

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Ecuador, Perú y Bolivia celebran hoy elecciones

Con una sensación de máxima incertidumbre al situarse ya a las puertas de la tercera ola pandémica, Latinoamérica celebra hoy un ‘superdomingo’ electoral. La segunda vuelta de las presidenciales en Ecuador, la primera ronda de los comicios peruanos para designar un nuevo jefe de Estado y la convocatoria para nombrar a los gobernadores de cuatro departamentos de Bolivia serán, sin duda, la gran cita con las urnas en la región.

Pero también supondrá un enorme y doble desafío: evitar que la megajornada se convierta en el caldo de cultivo para una avalancha de infecciones mientras se abre cauce a la democracia en un territorio devastado social y económicamente por el coronavirus y necesitado de una acción política urgente para iniciar la recuperación económica.

A las fuertes medidas sanitarias que estarán presentes para poner coto a los contagios, se le suma un ambiente enrarecido y crispado que tiene en Ecuador su mayor exponente. Las acusaciones de fraude siguen enturbiando la candidatura del conservador Guillermo Lasso tras recabar en primera vuelta un 19,74% de los votos, solo un 0,35% más que el ambientalista Yaku Pérez.

El ajustado resultado y la negativa del Consejo Nacional Electoral a realizar otro recuento ha fragmentado y desmotivado al voto indígena, clave para inclinar la balanza. Se perfila como favorito Andrés Arauz, el delfín del expresidente Rafael Correa que en la cita del 7 de febrero logró un 32,72% de apoyos.

El duelo de Lasso y Arauz será el choque de dos visiones antagónicas. El primero, un exbanquero de 65 años que intenta por tercera vez llegar a la jefatura del Estado y lidera el centroderechista Creando Oportunidades (CREO), es un incondicional del neoliberalismo que busca «promover una economía de libre mercado y abierta al mundo» para lograr un «crecimiento sostenible y generar empleo». También ha prometido reforzar la Justicia para investigar mejor la corrupción en el sector público.

Su rival, de la izquierdista Unión por la Esperanza, es el candidato más joven de Ecuador al tener 36 años. Fiel defensor del socialismo del siglo XXI de Correa, promete a sus simpatizantes «el buen vivir: trabajo digno para todos, salud y educación gratuitas, universales y de calidad».

La grandilocuencia de los mensajes no parece, sin embargo, calar en el sentir de una población que acudirá a votar entre la apatía, el desánimo y la indiferencia tras ver cómo sus condiciones de vida se han desplomado a raíz de la pandemia. El coronavirus ha sido la puntilla en un país que desde hace más de una década arrastra una desconfianza crónica hacia la política por la galopante corrupción. Buena parte de los 13 millones de ciudadanos convocados a las urnas confiesa que si no fuera por la multa que arrastra el absentismo ni siquiera acudirían.

Escenario de tensión

En la vecina Bolivia, el Gobierno confía en que sea Arauz el ganador de las urnas en Ecuador mientras él centra la atención en los comicios que hoy celebrarán los departamentos de Chuquisaca, La Paz, Tarija y Pando. Ahí, el partido de Morales, Movimiento Al Socialismo (MAS), buscará el control de las principales ciudades tras hacerse el pasado 7 de marzo con 240 alcaldías. La segunda vuelta electoral en estas regiones se celebra debido a que los candidatos no alcanzaron el 51% de los votos, o el 40% y una ventaja de 10 puntos porcentuales respecto al segundo aspirante para ser proclamados.

El voto se desarrollará en un escenario de tensión tras el arresto hace un mes de la expresidenta interina, Jeanine Áñez, acusada de delitos de «terrorismo, sedición y conspiración» en el denominado ‘caso golpe de Estado’, que precipitó la huida al exilio de Morales en noviembre de 2019 entre fuertes protestas populares y acusaciones de fraude electoral. Aunque entre rejas, la influencia de la exgobernante estará muy presente ya que el que fuera su ministro de Obras Públicas, Iván Arias, lleva la delantera al MAS en La Paz, uno de los principales fortines en la política boliviana al igual que El Alto, del mismo departamento, donde el partido gobernante perdió las elecciones en la primera vuelta ante la expresidenta del Senado, Eva Copa, una antigua militante a la que echaron del movimiento.

«Hay algo muy curioso porque en tres de los cuatro departamentos, la disputa será entre candidatos del MAS contra disidentes del partido. En el caso de Tarija es distinto, porque sí están compitiendo contra la oposición», señaló Marcelo Arequipa, doctor en Ciencias Políticas y profesor universitario en La Paz. Mientras tanto, la politóloga e internacionalista colombo-uruguaya Laura Gil señala que lo verdaderamente curioso de estos comicios es ver «si se logra consolidar una oposición al MAS que venga desde lo comunitario, que no sea una oposición desde la derecha».

La ventaja del izquierdismo en las elecciones de Ecuador y Bolivia contrasta con la sobreoferta de opciones a la derecha en Perú, que busca presidente en el bicentenario de su independencia. De los 18 candidatos, siete son claramente conservadores o muy conservadores. Otros tres podrían considerarse de centroderecha, y dos serían postulantes «antisistema» ultranacionalistas, militaristas, antifeministas, xenófobos y poco amigos de la comunidad LGTB.

La hija de Fujimori

En esa reñida batalla en la que compiten por los mismos caladeros de votos, Yonhy Lescano, del centroderechista Acción Popular, suma los mayores respaldos. Eso sí, su intención de voto no supera el 15%. De ahí la certeza de que el 6 de junio deberá disputarse una segunda vuelta electoral entre los dos aspirantes más apoyados.

Suena también con fuerza el nombre de Keiko Fujimori, la hija del expresidente Alberto Fujimori, que en 2009 fue condenado a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad. Será su nuevo intento de llegar a la presidencia después de que en 2016 quedara a un puñado de votos de la jefatura del Estado. La irrupción del empresario millonario Rafael López Aliaga ha avivado la pelea, con su mensaje ultraderechista sin complejos que conecta con el ala más dura del fujimorismo.

Los ciudadanos, entretanto, miran con hartazgo la cita electoral, resignados a elegir al «menos peor», como subraya el politólogo Sandro Venturo. Perú, cuyo PIB ha caído un 11% y perdió dos millones de empleos en 2020 por la pandemia, tiene muy presente que sus últimos cinco expresidentes (Fujimori, Toledo, Humala, Kuczynski y Vizcarra) han sido condenados o son investigados por presunta corrupción.

Así, con la creciente percepción de que el país es un «Estado fallido» se ha convocado a más de 25,2 millones de votantes para elegir a un presidente, dos vicepresidentes, 130 congresistas y 5 representantes en el Parlamento Andino. Pero todo apunta a que no habrá una presidencia sólida, ni un Parlamento estable. «El Congreso estará altamente fragmentado, como el actual o más aún», resume Venturo.

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