Luxemburgo se convierte en el primer país con el transporte público gratis

Luxemburgo se ha convertido este sábado en el primer país del mundo que instaura la gratuidad del transporte público, una de las principales apuestas del actual Gobierno luxemburgués que estima el coste de esta medida en unos 41 millones de euros. Las expendedoras de billetes han sido ya retiradas, aunque sigue siendo importante llevar una documentación que identifique a los usuarios, han advertido las autoridades.

La única excepción contemplada a esta gratuidad es el tren de primera clase y también los viajes al extranjero, aunque los luxemburgueses que trabajen fuera del país se beneficiarán de tarifas reducidas en los trayectos más frecuentes como las líneas de tren Nancy-Metz-Luxemburgo, Arlon-Luxemburgo o Tréveris-Luxemburgo.

Las autoridades han subrayado que esta medida permitirá además al personal concentrarse en tareas como la seguridad o prestar información adecuada a los usuarios.

Fomentar el transporte público

En 2017 seis de cada diez personas iban al trabajo en vehículos privados y el objetivo es que se reduzca al 46% fomentando el transporte público, la bicicleta o los coches compartidos. En ese sentido, el Gobierno está trabajando en mejoras de la red de transporte público.

Mientras, una encuesta de la televisión luxemburgesa RTL ha apuntado a que un 30% de los ciudadanos no renunciarán a sus coches de forma habitual pese a la gratuidad del transporte público.

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¿Qué debe hacer la tripulación de un avión si un pasajero parece infectado por coronavirus?

Si un pasajero parece enfermo, la tripulación deberá evitar el contacto directo con él. Y en caso de que sea evidente la enfermedad, avisará a las autoridades de destino

Las aerolíneas de todo el mundo ya operan siguiendo los protocolos de actuación de las autoridades de la aviación para casos de posibles enfermedades transmisibles a bordo.

A la normativa marcada por la máxima autoridad internacional, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), dependiente de la ONU, que establece un protocolo general para casos de enfermedades transimisibles, se suma el que la Agencia Europea de Seguridad Aérea (Easa) ha desarrollado en concreto para la crisis del coronavirus.

¿Qué debe hacer la tripulación en caso de sospecha?

La autoridad europea contempla dos situaciones:

Si la tripulación observa que un pasajero muestra síntomas de estar enfermo (tos recurrente, estornudos, secreción nasal…), debe evitar inmediatamente el contacto directo con él y utilizar el equipo de protección (guantes y mascarilla desechables). Incluso a la hora de manipular vasos, bandejas o servilletas.

Si ya resulta evidente que un pasajero está enfermo, aunque no se pueda confirmar que se trate de coronavirus, la tripulación debe informar inmediatamente a las autoridades de destino antes del aterrizaje. Así lo establece la recomendación de la agencia europea, en línea con el reglamento internacional de la OMS.

«Los pilotos pondrán en conocimiento de las autoridades de aeropuertos de destino con la mayor antelación posible a la llegada todo caso de enfermedad con signos de naturaleza infecciosa o prueba de riesgo para la salud publica», dice el Reglamento Sanitario Internacional de la OMS.

Una vez comunicado en el destino, la tripulación repartirá las tarjetas de localización entre los pasajeros. Un formulario en el que además de figurar todos los datos personales del pasajero: documento de identidad, fecha de nacimiento, residencia…Deberá incluir un teléfono de contacto de emergencia en el que poder localizare en los próximos 30 días, así como la dirección donde se alojará si es turista.

También deberá indicar si le acompañan otras personas, familiares, o no, durante el viaje.

Esta tarjeta «permite recopilar rápidamente la información de contacto de los pasajeros y se recomienda cuando las autoridades de salud pública sospechen la posibilidad de transmisión de enfermedades a bordo de un avión y la posterior necesidad de localizar contactos», indica la OMS en su normativa.

Para el caso del coronavirus, en Easa indica específicamente que «se deberá identificar en qué parte del avión está sentado el pasajero junto con información sobre sus planes de viaje inmediatos y detalles de contacto».

El contacto estrecho

El Ministerio de Sanidad, en el Procedimiento en caso de infección por coronavirus enviado a los profesionales sanitarios, define como contacto estrecho a las personas que haya proporcionado cuidados o estado en el mismo lugar que un caso probable o confirmado. Y, específicamente, en el caso de un avión, el contacto estrecho se refiera «a los pasajeros situados en un radio de dos asientos alrededor de un caso probable o confirmado», tal y como se aprecia en la imagen.

De esta manera sólo a esos pasajeros ubicados alrededor del posible contagiado se les aplicaría el protocolo, no a todos el pasaje. Sólo esos viajeros deberán estar localizables a lo largo del periodo de seguimiento y, si durante los 14 días posteriores a la exposición desarrollaran síntomas, deberán hacer autoaislamiento.

Por tanto, no todos los que viajen en un avión con un posible infectado están en riego. En la misma línea, el Medical Manual de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, IATA de la que forman parte 300 aerolíneas, establece para casos de este tipo que «las autoridades de salud pública no necesariamente tienen que contactar con todos los pasajeros, ya que sólo aquellos en las inmediaciones pueden estar en riesgo».

Kit de viaje

En cuanto a los recurso físicos, la Agencia Europea no marca un kit especial que llevar a bordo para protegerse frente al Covid-19, pero sí recomienda a las aerolíneas y los operadores que antes de volar se aseguren de: tener una cantidad suficiente de agua potable disponible en el tanque de agua de la aeronave antes de la salida. Deben comprobar, asimismo, que cuentan con un número de guantes suficiente y de gel desinfectante disponible para toda la tripulación.

Y deberán respetar un tiempo máximo sin aire acondicionado o ventilación en tierra para los pasajeros no superior a los 30 minuto

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Estados Unidos y los talibán firman un histórico acuerdo de paz este sábado en Doha (Qatar)

El secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, se encuentra ya en Doha (Qatar) para asistir a la histórica firma del acuerdo de paz entre Washington y los talibán, a la que le seguirá una conferencia en la capital afgana, Kabul, donde el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, y el secretario de Defensa norteamericano, Mark Esper, concederán en persona al presidente del país, Ashraf Ghani, el respaldo de la Alianza Atlántica de cara al futuro.

El acuerdo de paz con los talibán contempla una reducción inicial de tropas estadounidenses en un plazo de cuatro meses con vistas a una retirada total de las fuerzas internacionales en 14 meses, según un borrador del acuerdo recogido por la cadena afgana Tolo News.

Al mismo tiempo, el primer ministro afgano, Abdulá Abdulá, ha mantenido un encuentro con el secretario de Estado para Asuntos Exteriores de Noruega, Audun Halvorsen, quien ha ofrecido su país como sede para el paso siguiente en el camino a la paz en Afganistán, las difíciles conversaciones de paz que esperan mantener los talibán y el Gobierno de Kabul, a quien las milicias nunca han considerado un interlocutor legítimo.

El acuerdo se firmará este sábado en el Hotel Sheraton de la capital de Qatar, que durante meses ha auspiciado las negociaciones entre Estados Unidos y los talibán. La delegación talibán está ya presente en el lugar, junto al enviado de paz norteamericano, Zalmay Khalilzad, y otras delegaciones internacionales. La firma del acuerdo estaba inicialmente prevista para las 12.00, pero se ha retrasado por motivos logísticos conforme siguen llegando los representantes internacionales.

Hacia una retirada total

El acuerdo de paz con los talibán contempla una reducción inicial de tropas estadounidenses en un plazo de cuatro meses con vistas a una retirada total de las fuerzas internacionales en 14 meses, según un borrador del acuerdo recogido por la cadena afgana Tolo News.

«La República Islámica de Afganistán, Estados Unidos y la coalición internacional han concluido que los actuales niveles de fuerzas militares ya no son necesarios para lograr los objetivos de seguridad. Por ello, Estados Unidos reducirá su contingente de fuerzas a 8.600 efectivos en un plazo de 135 días a partir del anuncio de esta declaración conjunta», según el acuerdo.

«Estados Unidos y la coalición internacional completarán la retirada de las fuerzas restantes de Afganistán en un plazo de 14 meses, y retirarán a todas sus fuerzas de las bases restantes, bajo condición de que los talibán cumplan con los compromisos adquiridos en el acuerdo».

Caída del número de ataques

La firma del acuerdo ocurriría al final de una semana en la que, según fuentes de seguridad al mismo medio, los talibán han reducido significativamente sus ataques tras un acuerdo para la «reducción de la violencia» en todo el país, en un gesto de buena voluntad que el Gobierno de Estados Unidos consideraba como una condición imprescindible para concretar el acuerdo.

Una vez firmado el acuerdo, se espera que los talibán comiencen unas históricas conversaciones directas con el Gobierno afgano, a quien los insurgentes se han negado a reconocer durante dos décadas al considerar a las autoridades de Kabul como un títere de las potencias occidentales.

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Mahou retira las anillas de plástico de sus latas: así serán los nuevos packs

La cervecera retira anillas y envoltorios plásticos de los envases de varias referencias de marcas tan relevantes como Mahou, Alhambra o San Miguel, y los sustituye por cartón biodegradable

La compañía de cervezas Mahou San Miguel eliminará este año el plástico de envases y embalajes. Es la primera vez que una compañía afronta un desafío de estas características desde una perspectiva multimarca e integral, una estrategia que permitirá ahorrar más de 90 toneladas de plástico al año.

Entre los materiales que se van a dejar de utilizar se encuentran los retráctiles plásticos, que serán sustituidos por cajas de cartón biodegradable, y las famosas anillas que mantienen juntas las latas, que suponen todo un reto por las escasas alternativas que existen actualmente en el mercado y que contarán con su propia versión en cartón.

Así se verán los nuevos pack de cerveza que la compañía pondrá a la vente próximamente.

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Maquinaria propia

Mahou San Miguel instalará en los próximos meses en su centro de producción de Burgos una de las primeras máquinas industriales en España que gestiona de forma integral la sustitución del plástico por cartón en todo el proceso de embalaje.

«Como líderes del sector cervecero, tenemos una responsabilidad con nuestros clientes, consumidores y con la sociedad en general», afirma Patricia Leiva, directora de Comunicación Corporativa, Relaciones Institucionales y Sostenibilidad de Mahou San Miguel. Para ella «impulsar proyectos de estas características nos permite marcar el camino para el resto del sector bebidas, especialmente en materia de Sostenibilidad. El uso de materiales, como el cartón, nos permitirá reducir nuestro impacto medioambiental de forma relevante».

La iniciativa es un nuevo paso en el Plan Estratégico de Sostenibilidad «Somos 2020» de la compañía, que se puso en marcha en el año 2018 en base a 20 compromisos concretos en distintas materias.

Estos avances han permitido, en los últimos 10 años, que Mahou San Miguel haya reducido su uso de plástico en más de 960 toneladas; el de cartón, en más de 1.000 toneladas y que el aligeramiento de sus envases de vidrio haya permitido ahorrar más de 3.500 toneladas de vidrio. Todo ello se traduce en un ahorro de 7.200 toneladas de CO2 que no han sido emitidas a la atmósfera.

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Caramelos, un cubo de fregona, percheros y esqueletos: el arte dadaísta mueve millones de euros en ARCO

Los galeristas te reciben con una gran sonrisa. Les está yendo de perlas. Se encuentran vendiendo piezas artísticas y obras pictóricas desde el primer día en el que se inauguró ARCO (26 de febrero al 1 de marzo). «Madrid es uno de los mejores sitios para exponer, es donde más vendemos. Hay una gran devoción por el arte y muchísimos coleccionistas interesados que vienen entregados a este evento mundial. España es muy reconocida en el extranjero en este ámbito, no tiene nada que envidiar a las ferias de arte de Nueva York, París o Londres. Además, el ambiente es exquisito y extraordinario«, nos comenta un galerista venezolano que no deja de atender a clientes.

De repente, un señor casi destroza una obra valorada en 5.000 euros. Se trata de un puñado de caramelos con un envoltorio con la bandera de España. Se trata de una denuncia indigenista contra «el colonialismo español», nos explican. El hombre pisa el montón sin querer para espanto de los galeristas que allí se encontraban velando por «la obra». Preguntamos, ¿quién va a querer gastarse 5.000 euros en unos caramelos tirados en el suelo? Nos miran regular, «es una composición artística, no es un puñado de caramelos. Es del artista Esvin Alarcón. Y ya tenemos interesados en comprarla. Uno de ellos es alguien que va a exponerla en su salón como elemento decorativo, así nos lo ha dicho, les ha encantado. Aquí se vende todo», nos termina informando ya en un tono más afable y dicharachero un galerista con look de Jack Sparrow.

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Una de las galerías en ARCO 2020

Un total de 209 galerías de 30 países se concentran en Ifema. La inmensidad y el número de piezas artísticas para ver hacen que terminen doliéndote los pies, y por qué no, hasta los ojos. La estética grotesca y Kitsch se impone. La mayoría son herederos de Marcel Duchamp, quien se tomó muy en serio a primeros del veinte reírse de la burguesía que pagaba precios desorbitados por cuadros donde solo había pintado un punto, o por una Rueda de Bicicleta en un Taburete. En Arco se aprecia, en muchos sentidos, la continuación de esta tendencia dadaísta. Coleccionistas, galeristas y artistas coinciden en que esta moda pretenciosa tiene «grandes adeptos en el mercado del arte y existe una alta demanda», nos traslada Juan Fernández, galerista y experto en arte posmoderno.

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Obra de Laura Lima en ARCO 2020

«Hay una nueva hornada de jóvenes coleccionistas que invierten en arte y empiezan con obras más baratas. Aquí tenemos precios que van desde los 3.000 euros hasta los 500.000«, nos comenta una galerista austriaca mientras nos enseña la obra del artista que han traído a Ifema: Július Kóller. El autor ya fallecido muestra a través de sus piezas una denuncia al comunismo soviético que padeció. «En su época, jugar al tenis o al ping pong servía para poder reunirse y criticar el régimen de Stalin sin ser sospechoso. Esta red es una obra de arte que pertenece a una de las pistas donde él jugaba», nos explica la especialista. ¿Cuánto cuesta?, preguntamos. «80.000 euros», contesta la representante.

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Red de Július Kóllar, obra valorada en 80.000 euros

Cabezas cortadas, esqueletos, vídeo-perfomance con cuerpos desnudos sin depilar, cubo de fregonas y hasta el gotelé en la pared tienen un precio de salida de 5.000 euros. Todo es arte, cuestionarlo es un sacrilegio y así nos lo hacen saber sus representantes. Cada stand cuesta a un galerista 21.000 euros. «Sale muy rentable, aquí vendemos casi todo«, señala un galerista francés. En su salón hay una escultura que llama la atención del público. «Es de Barry Flanagan», nos informa mientras rodeamos a una especie de conejo con un cuerno de bronce que vale más que un piso: 330.000 euros.

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`Conejo unicornio´ de Barry Flanagan. Precio: 330.000 euros. ARCO 2020

Hay cierto oscurantismo y penumbra, arte depresivo que remueve hasta las entrañas, pero que vende. Funciona. Miles de personas entran y salen de los pabellones 7 y 9 de este ARCO 2020. Una especie de cerebro de algodón con piezas de madera en forma de lego ha sido adquirida, o eso parecía ante nuestros ojos, y, dicho sea de paso, ante nuestro asombro.

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Pieza artística creada con un perchero y ropa colgada. Precio: 2.000 euros en ARCO

Las representantes del Instituto de Artes de Baleares advierten de que las obras, sea como fuere, despiertan la curiosidad del gran público. Perturbar los sentidos o dejarte patidifuso, es objetivo prioritario de sus artistas. Y lo consiguen. Tropezamos con dos hierros que son obras de arte. «Se trata de dos instrumentos que utilizan los magos para sus trucos. El artista los ha pintado y los ha transformado en arte contemporáneo».

Continuamos el recorrido. En una galería próxima, un bloque que parece un homenaje al histórico helado Frigopie, capta todas las miradas.

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La escultura que parece un homenaje posmoderno al Frigopie cuesta 5.000 euros I ARCO

¿Cuánto calculan que pueden vender? «Mucho. Aquí se mueven millones de euros en cuatro días. Lo que pasa es que los coleccionistas suelen ser muy discretos. Hay gran parte de esnobismo en todo esto, cierto elitismo que pretende diferenciarse del resto de los mortales comprando un puñado de cascos de obra como aquellos que están allí expuestos», nos confiesa un galerista entre susurros.

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Condenan a CCOO por tener a su abogado como falso autónomo desde 2013

Consejos vendo que para mí no tengo», ese refrán popular se puede aplicar a la perfección a lo ocurrido con el abogado de Comisiones Obreras, Javier Checa Bosque. El letrado, que comenzó a trabajar como falso autónomo para el sindicato en 1983, será indemnizado con 100.000 euros, tal y como ha establecido la sentencia del Juzgado de lo Social número 7 de Zaragoza.

La batalla legal comenzó a finales de 2018, cuando el sindicato finalizó el contrato de arrendamiento de servicios profesionales que mantenía con Checa Bosque desde el año 2013. La decisión fue comunicada a través de un burofax y el letrado decidió recurrir por despido improcedente. Ahora, más de doce meses después, la sentencia ha determinado que el abogado estaba contratado como falso autónomo y ha decidido culpar a CCOO.

El magistrado entiende que la relación laboral entre ambos no era mercantil, sino laboral y que se quería dar a entender la mercantilidad de esta. Además, añade en la sentencia que hay «notas de dependencia y ajenidad». Con todo ello, el tribunal de Zaragoza condena a readmitir al trabajador a su puesto de trabajo o bien, a abonar 90.319 euros, y en el primer caso a abonarle los salarios dejados de percibir a razón de 70,70 euros brutos diarios desde la fecha del despido hasta la de la efectiva readmisión»

Doble vara de medir

A nivel nacional, CCOO ha trabajado arduamente para denunciar la existencia de falsos autónomos. De hecho, según las cifras oficiales del sindicato, han logrado que se regularicen y readmitan en sus puestos a más de 18.000 trabajadores en esta situación. Pero no solo eso, desde el organismo han denunciado en múltiples ocasiones que los empresarios se aprovechan del conocido «nuevo emprendimiento» para llevar a cabo estas prácticas. Además, en CCOO explicaron que los falsos autónomos aumentan la incertidumbre en el mercado laboral y plantearon hacer más presión y sesiones informativas dentro de las empresas para evitar este tipo de prácticas.

Sanciones

El Gobierno de Pedro Sánchez aumentó las sanciones a los falsos autónomos desde los 3.126 euros a los 10.000 euros. Pero no solo eso, también se deben abonar las cotizaciones de los últimos 4 años. Además, estas cuotas se deben de pagar con recargos de entre el 100% y el 150%. En el caso de que estas cuotas referentes a los últimos cuatro años de actividad sumen un total que supere los 50.000€ se considerará un delito penal, por lo que puede derivar incluso en cárcel para el empresario.

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Willy Toledo, absuelto del delito contra los sentimientos religiosos

El actor Willy Toledo ha sido absuelto de los delitos de obstrucción a la Justicia y contra los sentimientos religiosos en una sentencia del juzgado de lo Penal número 26 de Madrid, que le juzgó por haberse cagado en Dios y en la Virgen en su cuenta de Faceboock.

La Asociación de Abogados Cristianos le denunció por un delito contra los sentimientos católicos y pidió para él una multa de doce meses.

Toledo declaró en el juicio que no quiso ofender a los católicos, sino hacer una crítica política, aunque a la entrada de la vista afirmó que seguiría cagándose en la Virgen. 

La sentencia fundamenta su absolución haciendo referencia, entre otras, a la sentencia de Sevilla que absolvió a las mujeres de la procesión del coño insumiso, así como la sentencia del TEDH que condenó a Rusia por la sentencia contra las integrantes del grupo punk Pussy Riot.

elperiodico

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El colectivo de los abogados es el menos igualitario de la Justicia

Las cifras de representación de mujeres en cargos del sector jurídico-legal «son muy mejorables, sobre todo en la abogacía, que es la que sale peor parada», ha afirmado Marlen Estévez, presidenta de ‘Women in a Legal World’ (WLW), en la presentación del informe Datos estadísticos mujeres directivas en España en el sector jurídico.

Se trata de una asociación integrada por dos centenares de mujeres con cargos directivos en los diversos subsectores del mundo de la Justicia, cuyo objetivo 2020, es que a lo largo de este año se alcance un porcentaje del 20% en este tipo de puestos en bufetes e instituciones.

El informe señala que en un recuento de los socios directores de 89 de los principales despachos de abogados de España, el resultado que arroja es de 91 hombres (94,7%) y tan solo cinco mujeres (5,3%).

Con respecto al mundo institucional, los Colegios de Abogados, aunque cuentan con un número de letrados y letradas muy similar, 130.329 (51,7%) y 121.505 (48,3%), respectivamente, los decanos elegidos, representan el 85,6% (71), en el caso de los hombres, y tan solo el 14,4% (12), son mujeres.

Desequilibrio de decanatos

En el caso de los procuradores, el desequilibrio en los decanatos colegiales es también significativo, porque aunque ejercen más mujeres, 6.623 (66,9%), que hombres, 3.265 (33,1%), el número de decanos asciende a 39 (58,2%), frente a 28 decanas (41,8%).

Los órganos de Gobierno de la carrera judicial están compuestos por 588 hombres (61,6%) y 366 mujeres (38,4%), que de los doce magistrados del Tribunal Constitucional, diez son hombres (88%) y dos mujeres (12%), y en el Supremo, del total de 77, 61 son hombres (79,2%) y 16 mujeres (20,8%).

Además, en la Audiencia Nacional ejercen 39 hombres (55,7%) y 31 mujeres (44,3%); en los Tribunales Superiores de Justicia de las Comunidades Autónomas, hay 318 hombres (63,1%) y 186 mujeres (36,3%); y en las Audiencias Provinciales, se contabilizan 588 hombres (61,7%) y 366 mujeres (38,3%).La oposición a jueces y fiscales incluirá contenidos de igualdad

Con respecto a la carrera Fiscal, el informe destaca que aunque el 65% de los fiscales son mujeres (1.659) frente a un 35% de hombres (894), los directivos que hay en el Ministerio Fiscal suponen un 62% de hombres (74), frente a un 38%de mujeres (45).

Muy similar es el caso de la Abogacía del Estado. El 69,5% de los abogados jefes son hombres (32), frente a 14 mujeres (30,5%) aunque en este caso si que se da una correlación en la representación de los funcionarios, puesto que son 422 hombres (69,7%) y tan solo 197 mujeres (30,3%).

En el colectivo de los letrados de la Administración de Justicia, de un total de 3.737 funcionarios, 1.176 son hombres y 2.561 mujeres. En este subsector, el porcentaje de secretarios coordinadores y de Gobierno es del 53% mujeres y del 47% de hombres.

Imposibilidad de acceso

También, destaca el informe, que existe un enorme desequilibrio en los cargos de decanos de los colegios notariales, aunque en este caso, Marlen Esévez explicó esta situación, puesto que las mujeres no podían acceder a las oposiciones notariales hasta la década de los años 70.

En la actualidad solo hay dos decanas de colegios notariales (11,2%) frente a 16 hombres (88,8%), si bien en la base notarial hay un total de 1.872 notarios (67%) frente a 913 notarias (33%).

Finalmente, con respecto a los registradores de la Propiedad y Mercantiles, la relación al número de funcionarios y funcionarias es casi del 50%, respectivamente (523 mujeres y 555 hombres). De un total de 19 decanos, ocho son mujeres (43%) y 11 hombres (57%).

eleconomista

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¿Qué es el ‘silbato del perro’ de la nueva política migratoria de Reino Unido?

Ha salido la semana pasada la noticia de la nueva propuesta de control migratorio en el Reino Unido según el sistema de puntos de supuesta inspiración australiana. Esto entrará en vigor en enero del año próximo pero merece la pena que le hagamos caso ya.

La portavoz ha sido Priti Patel, ministra de Interior del Gobierno de Boris Johnson. Los Tories han sido (¿siempre?) el partido político más hostil a la libertad de movimiento de personas, al derecho al trabajo y de residencia estable para el extranjero, venga de donde venga. Al menos han sido los euro-escépticos más vocingleros con todos los micrófonos de las radio y las cámaras de la televisión.

Esta libertad de movimiento y residencia con derecho a un trabajo digno es uno de los principios fundadores de la Comunidad Económica Europea que ahora se intenta cuanto menos dificultar.

El laborismo, todo hay que decirlo, también ha tenido y tiene sus sectores anti-inmigrantes que se han pasado, según todos los análisis, a votar y apoyar mayoritariamente a Boris Johnson en las últimas elecciones.

No todo el voto Brexit es voto restrictivo de la inmigración o incluso voto anti-inmigración, pero mucho de él sí lo es, tanto si viene de la derecha como de la izquierda”

Y lo que transciende es que no hay que llevarle la contraria, sino que hay que contentarlo. Pues bien, aquí tenemos un botón de muestra: esta propuesta reguladora de la inmigración en el Reino Unido presentada por Priti Patel.

La responsable de Interior del Reino Unido, Priti Patel, se reúne con estudiantes y personal que trabajan en la 'captura de carbono' en el Imperial College de Londres, en South Kensington.
La responsable de Interior del Reino Unido, Priti Patel, se reúne con estudiantes y personal que trabajan en la ‘captura de carbono’ en el Imperial College de Londres, en South Kensington. (dpa / EP)

Consultamos la página de internet del Ministerio del Interior, concretamente el documento llamado “El sistema de puntos y niveles salariales para la Inmigración” [A points-based system and Salary Thresholds for Immigration], puesto en circulación por la sección llamada “Comité Consultivo para la Migración” [Migration Advisory Committee].

Este énfasis marcado de negatividad en el fenómeno migratorio es una estrategia que está muy de moda en las democracias actuales.

Es en la mayoría de los casos un tropo xenófobo, digámoslo así, muy en boga en la actualidad para explicitar al menos retóricamente una serie rechazos o repudios.

La figura del inmigrante se pinta de indeseable. Se la alegoriza como persona non grata por excelencia, que hay que reducir o incluso eliminar desde luego del universo significativo.

Quien quiera ver algunos ejemplos por esta obsesión monotemática, sólo tiene que consultar la página web del think tank Migration Watch UK, uno de tantos.

Nuevo control migratorio

Veamos algunos aspectos de la propuesta en cuestión de Patel y apriétense los cinturones.

Imaginemos que usted quiere venir a ganarse la vida a las islas del norte a principios del año que viene sin ser hijo (predilecto) ni de la Gran Bretaña ni del Reino Unido.

Si uno quiere entrar de fuera tiene que conseguir 70 puntos. No hablamos de venirse de turista. Estamos hablando de venir a ganarse la vida, a quedarse, vamos, compitiendo por los puestos de trabajos dignos que pueda haber, que tampoco son tantos.

Boris Johnson, en pleno discurso, con Priti Patel sentada detrás de él.
Boris Johnson, en pleno discurso, con Priti Patel sentada detrás de él. (Jessica Taylor / AP)

Estos puntos se distribuyen de la siguiente manera:

■ 1/ Tienes que tener una oferta de empleo y un patrocinio, que hay que mostrar. Es requisito. Esto vale 20 puntos.

■ 2/ Tienes que tener las cualificaciones necesarias (“skills,” en inglés). Es requisito. Vale 20 puntos.

■ 3/ Tienes que tener conocimiento del idioma inglés. Es requisito. Vale 10 puntos.

■ 4/ Hay escalas salariales:

— 4.1./ Un salario llamado “mínimo” entre las 20.480 libras y las 23.039 libras [entre los 24.430 euros y los 27.484, antes de pagar impuestos]; no cuenta como requisito y no te da ningún punto;

— 4.2./ Un salario entre 23.040 y 25.599 [27.484-30.137 euros]. Sigue sin ser requisito, pero aporta 10 puntos;

— y 4.3./ Un salario por encima de los 25.600 [30538 euros]. Sigue sin ser una condición obligatoria y sin embargo vale 20 puntos. No se sabe muy bien cómo se come esto de que no sea condición obligatoria y sin embargo te dé puntos.

■ 5/ Si el trabajo en cuestión cubre huecos o carencias laborales, te dan 20 puntos, aunque tampoco es requisito.

■ 6/ Enhorabuena, muchacho, si tienes la titulación de un doctorado en un campo de estudios pertinentes al trabajo en cuestión, aunque no es un requisito, vale 10 puntos.

■ Y 7/ Doble enhorabuena, muchachote, si tienes un doctorado en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, lo que se abrevia en inglés como “STEM;” y nos dicen que no es tampoco una condición obligatoria, y, sin embargo, vale 20 puntos.

Si combinas 6 ó 7 de estas categorías, y si llegas a los 70 puntos, bienvenido al Reino Unido. Si no, no. No vas a venir a la buena del Dios católico o protestante.

No vamos a meternos ahora en pormenores de este u otro aspecto o punto o sección o subsección en un contexto burocrático que anonada (consulten los curiosos, las páginas oficiales para ampliar la información si lo desean).

Priti Patel y Sajid Javid, en una visita de obras en Tilbury, Londres.
Priti Patel y Sajid Javid, en una visita de obras en Tilbury, Londres. (ALEX LENTATI / AFP)

Objetivos y repercusiones

Lo que se ha anunciado ya ha sido un empeño por un mayor control de migración de mano de obra no cualificada que es precisamente lo que quieren oír las orejas poco favorables a los inmigrantes.

Y esto es lo que más necesita el país, ya que el inmigrante (en tanto que minoría) suele llenar en su inmensa mayoría el hueco laboral que no quiere el nativo del lugar.

El inmigrante es figura minoritaria entre las mayorías y el contenido de ambas puede ser obvio o darse por supuesto o no. Y si no que se lo pregunten a Carolyn Fairbairn, dirigente de la Confederación de la Empresa Británica, [Confederation of British Industry (CBI)], que no ha lanzado las campanas al vuelo con esta medida.

Propone la CBI bajar el sueldo mínimo requerido por debajo de las 30.000 libras, y que esto tendrá un impacto beneficioso para el sector de la construcción, el hotelero, el alimenticio, el sanitario y asistencial.

¿Colabora Johnson con el mundo de la empresa? Recordemos ese “que se jodan” [“fuck business” en el inglés original] que llama la atención precisamente por venir del partido político que siempre ha velado por los intereses empresariales”

Hay, por lo tanto, tiranteces dentro de los sectores de los Tories.

— ¿Cómo lo van a hacer a partir de enero del 2021? ¿Van a tener dispositivos digitales para asignar los puntos correspondientes? ¿Van a hacer exámenes de inglés para cerciorarse que se sabe bien la lengua de Shakespeare?

— ¿Qué quiere decir eso de que se sabe inglés de manera competente para el trabajo en cuestión?

— ¿No se encargan ya las empresas de cerciorarse de que fichan a los empleados competentes para el trabajo en cuestión?

— ¿No vivimos en un momento de capitalismo escasamente regulado en donde los costes se exteriorizan y se abaratan en relación a una geografía más cara (lo que en inglés se llama “outsourcing”)?

— ¿No se traen los productos de geografías lejanas? Ejemplo: ¿no se monta un coche en varios lugares del mundo con partes que vienen de varios sitios en un radio de acción del mundo entero? ¿Qué va a hacer ahora el Estado británico? ¿Inmiscuirse en las multinacionales poniendo el sello de “trabajador competente” invocando el conocimiento apropiado del inglés y las cualificaciones pertinentes dentro de un baremo de sueldos mínimos?

— ¿No penalizan aquellos trabajadores que llenan los huecos laborales que los nativos del lugar no quieren llenar?

Hay algo aquí de incongruencia deliberada: por un lado, se invoca el libre comercio sin querer interferencias ni muchos contrarios, y por otro se entremete el estado británico, se inmiscuye y dificulta el movimiento de personas y mercancías en unos momentos de enfriamiento y de ruptura de reglas comunes con sus socios mayoritarios y de guerra de aranceles por parte de los EEUU.

Priti Patel, a su llegada al 10 de Downing Street.
Priti Patel, a su llegada al 10 de Downing Street. (TOLGA AKMEN / AFP)

El nuevo escenario del Brexit

El Brexit desmarca la zona británica de su zona comercial más importante y lo hace en nombre de una Bretaña global [“global Britain”]. Voy de global y me desvinculo de la zona europea y pongo malas caras a sus ciudadanos. ¿Esto cómo se come?

Johnson pone a Patel para estos menesteres, al igual que ha puesto a Sajid Javid, ahora despedido, y recientemente a Rishi Sunak, al lado, todos provenientes del legado más derechista de Margaret Thatcher.

Patel, mujer de origen indio, de etnia hindú, proveniente de la zona de Jugarat en la India vía Uganda, en donde nació, con pasaporte presumiblemente del Reino Unido, es la encargada en funciones de poner una cara seria y concentrada a esta serie de medidas represivas.

Estamos con algunas de las generaciones provenientes de las colonias asiáticas del Imperio Británico, las cercanas a la India: las que apoyan el Brexit.

Patel es quien da la cara de minoría británica (lo que se abrevia como “BAME” en inglés británico) a la galería en relación a aquellos que quieran venir a ganarse la vida en el Reino Unido”

Esta es una táctica (el oficial de grupo étnico minoritario que apechuga con el gesto feo, el gesto que cierra, el que reprime, el que restringe) ya vista en otros lugares, sobre todo por partidos de la derecha política (recordemos a Clarence Thomas en la Corte Suprema de los EEUU, a Alberto Gonzales, sin tilde y sin zeta final, con George W. Bush, y la suspensión de derechos civiles después del 9/11, la llamada “Patriot Act,” de tanto interés intelectual para el gran analista italiano Agamben entre otros).

Un trabajador de la construcción en una obra en Birmingham.
Un trabajador de la construcción en una obra en Birmingham. (Darren Staples / Bloomberg L.P. Limited Partnership)

Digámoslo así con cierta gracia: las caras pálidas se colocan detrás de las morenas para publicitar una serie de medidas represivas, incluso coercitivas. No todas las pálidas son igual de nocivas, ni todas las morenas, pero éstas que estamos señalando sí lo son desde el punto de vista ideológico brexitiano que pone trabas a la idea de la movilidad social universal. Y lo hace con indirectas y con eufemismos y con mucha cara dura y cinismo.

Llama la atención esto del inglés en este tipo de contextos burocráticos estatales en boca y manos de uno de los estados más poderosos:

— ¿penalizamos al que no lo sabe el idioma del poeta barroco John Donne? ¿O mejor les pagamos unas buenas clases con sus correspondientes humanidades con un generoso presupuesto del Estado destinado a estos pormenores de índole cultural?

— ¿No se ocupará la empresa en cuestión de tratar de que el inmigrante en cuestión, peludo o pelón, alto o bajo, rubio o moreno, se comunique bien, por la cuenta que le tiene?

— ¿Qué hacer con esta declaración famélica de suficiencia monolingüe angloparlante que trae como el gato en su cola una serie de feos supuestos innombrados, algunos de ellos tal vez innombrables?

— ¿Acaso hay alguno que no quiera aprender la lingua franca mundial sobre todo si hay un trabajo en danza?

— ¿Y acaso le importa a alguien lo que se hable de puertas para adentro o de puertas para afuera en el vecindario británico de esta ciudad o de la otra?

También fue el mismo Javid (segunda generación procedente de un origen familiar pakistaní) el que aconsejó que hay que aprender el inglés bien, como si esto fuera el catecismo universal de la cosmogonía capitalista. ¿Pues no lo hacemos ya? ¿A cuento de qué marca con el signo discriminatorio generalista a una población inmigrante de la que él mismo procede?

Empleados de la City de Londres se toman un descanso.
Empleados de la City de Londres se toman un descanso. (Jason Alden / Bloomberg L.P. Limited Partnership)

Buen conocimiento del inglés

El Reino Unido se define única y exclusivamente como una colectividad variopinta de gentes angloparlantes, como lo hiciera en su día Churchill con su historia de los pueblos que hablan inglés y parece que nada más que inglés (nunca se lleva el legado churchilliano al sur de Asia porque aparecen los malos nubarrones y los racismos mal barridos por debajo de todas las alfombras).

Lo que se dice de manera explícita, adorna con lo que se sugiere, lo implícito se coloca al lado de lo inconsciente y lo subliminal, lo que se oye con lo que no se oye, lo denotativo con lo connotativo, la cara BAME del oficial Tory con la abogacía del idioma del inglés en el contexto actual brexitiano que pinta la emigración con colores más bien oscuros que claros.

O lo que se dice entre medias son los repudios para todos los mestizajes e hibrideces tal de gusto de otras latitudes, las latinoamericanas, pongamos por caso. Aquí no. Aquí se quieren achicar los números de los indeseables, los inmigrantes, sin llenarlos de contenido, ni de historias, ni de geografías, sin especificar cuántos ni por cuánto tiempo, y se invocan sueldos en los niveles mínimos, que la clase profesional ya se saltará con gracia y facilidad.

Y se invoca el requisito obligatorio de saber el inglés. ¿Saberlo bien? ¿Cómo quién? ¿Como Johnson, como Patel?

Mientras escribo estas frases ha saltado la noticia de que músicos y actores podrán contar con un status especial. ¡Claro! ¡Si no se pueden ganar la vida! ¡Nos quedaremos sin músicos y sin actores! ¿Y de qué porcentaje de éstos estamos hablando? ¿Y qué ocurre con los que trabajan con contrato basura en las universidades?

Cuanto más se habla de globalización, más parece que se quiere, o no se quiere, la localización, que es estrategia de multinacional que se acomoda a esta u otra geografía concreta con sus particularidades culturales”

Veo, mientras escribo esto, en el bote de la misma Coca-Cola que bebo que es “made in Britain,” debajo del anagrama de la bebida refrescante, así que la multinacional se presenta a sí misma como de la casa británica. No se preocupen que ya les pondrán banderas.

Este doble juego de globalización y localización, lo que en inglés se comprime en el horrible “glocal,” es lo que se quiere transmitir, creo yo, con este anuncio de restricción de la movilidad laboral de sueldos mínimos del foráneo y con la invocación al inglés añadida a la titulación del doctorado (menos puntos siempre para los de humanidades, que a lo mejor no saben inglés como toca).

Se quiere, sigo creyendo yo, en el mundo oficial ahora mismo del equipo de Boris Johnson, nadar y guardar la ropa al mismo tiempo. Se quiere el oro y el moro: ir de global y de local, tentar al capital internacional y contentar la mano de obra barata del centro y norte del país que le ha votado.

Londinenses dirigiéndose al trabajo en la zona de Greenwich Park.
Londinenses dirigiéndose al trabajo en la zona de Greenwich Park. (Simon Dawson / Bloomberg L.P. Limited Partnership)

Se quiere uno divorciarse de la pareja europea, pero se quiere usando el coche, la casa y la piscina. La cosa es que ellos hablan inglés muy bien, sobre todo los alemanes, con mejor estudio y gramática que los nativos de las islas (los españoles, menos).

Se quiere tenerlo todo a la vez: capitalismo de libre-comercio y democracia electoral tolerante y “liberal” y al mismo tiempo restricciones de trabajo y residencia para los foráneos entre las guerras arancelarias de los estadounidenses que cortan el bacalao.

¿Saben bien el inglés éstos porque no es obvio en absoluto en una sociedad de números considerables de inmigrantes hasta la fecha presente?

Para los curiosos, el inglés no es requisito ni laboral ni tan siquiera constitucional en los EEUU que no tienen oficialmente lengua oficial por mucho que muchos grupos anti-inmigrantes pugnen por ello”

Intuyo que se crearán medidas de contratación laboral por sectores para atender aquellos que Tengan grandes necesidades y carencias, por ejemplo, enfermeras, doctores, profesores de secundaria, pero también camareros, trabajadores en el campo… que no llegan a estos mínimos salariales.

¿Van a poner cortapisas a los trabajadores de las fábricas de coches de los Land Rovers en el medio del país?

Es llamativo el descuido por las titulaciones superiores, aun con su preferencia por las materias científicas y técnicas, que se tiran por el suelo. ¿Lo hacen de verdad?

El patriotismo británico está más en auge a raíz del Brexit.
El patriotismo británico está más en auge a raíz del Brexit. (oversnap / Getty Images)

Mercado laboral

Este tipo de medidas restrictivas tiene que estar destinado sobre todo al sector terciario, que es el mayoritario. No creo que toquen el mundo financiero.

El Reino Unido es, al igual que Europa, sobre todo sector terciario, con escaso secundario de manufactura, todo esto es chino, y el primario muy pequeño (los pescadores han sido vocingleros en su actitud favorable al Brexit y su pescado lo consume sobre todo Europa; así que sus cálculos habrán hecho).

— ¿Es este un intento creíble, el del gobierno de Boris Johnson, por querer montar un cierto control laboral en economías de escaso o nulo crecimiento?

— ¿Esto de la emigración por puntos suena serio?

— ¿Nos imaginamos a unos funcionarios kafkianos poniendo puntos?

— ¿Habrá medios puntos como los malos estudiantes le pedían al profesor de antaño en época de exámenes?

— ¿Habrá exámenes de inglés?

— ¿Los harán en casa o los exportarán por vía digital a mano de obra barata en la India?

— ¿Habrá recurso de reclamación si no cuadra la puntuación?

— ¿Habrá narrativa convincente de lo que de verdad necesitan la Gran Bretaña y el Reino Unido para la idea de la sociedad, global y local, que quieren construir con el Brexit?

Trabajadores en la City de Londres.
Trabajadores en la City de Londres. (Bim / Getty)

Recibí no uno sino dos correos electrónicos amables de Jenny, así, sin apellido, de la sección de estadísticas del Gobierno Británico. Le escribí para que me guiase con la ingente cantidad de materiales y de hojas de Excel. Este es un puñado de datos rápidos:

■ La población total del Reino Unido es de unos 66 millones, la interna no del Reino Unido es de unos 9.4 millones y la población interna no de la Gran Bretaña es de unos 6.2 millones (recordemos que la unidad estatal del Reino Unido incluye Irlanda del Norte y la Gran Bretaña, y que ésta lo forman las naciones de Inglaterra, País de Gales y Escocia).

■ Los números de foráneos son similares a los del año pasado. Estos son respectivamente entre un 14.24% y 9.39% de la población total.

■ El número total de países de la Unión Europea llamado EU8 es de 1.4 millón y el mayoritario es de origen polaco. Es la nacionalidad extranjera más numerosa desde el 2007.

■ El año 2019, 212.000 vinieron al Reino Unido para quedarse 12 o más meses (migración neta). Unos 609.000 vinieron para quedarse y se marcharon unos 397.000, por lo que la diferencia es de unos 212.000 para la cantidad total de unos 66 millones. Lo cual no parece que sea invasión bárbara.

■ La cifra actual de polacos, el número predominante, es similar a la del 2015, con caída de los años más fuertes del 2016 y 2017.

■ La India es en la actualidad el país de emigración más numerosa. Las cinco naciones que más inmigrantes envían al Reino Unido según el último año disponible, 2018 son: 1. India 2. Polonia 3. Pakistán 4. Rumanía 5. República de Irlanda.

■ El ranking según la nacionalidad extranjera de migrantes residentes censados en el Reino Unido (la diferencia entre ambas columnas tendrá que ver que aquellos que vienen ya con la nacionalidad británica o la consiguen después de algún tiempo): 1. Polonia 2. Rumanía 3. India 4. República de Irlanda 5. Italia.

■ No sorprenderá saber que Londres es la zona con mayor porcentaje de emigrantes, 37% vienen de fuera de la zona del Reino Unido, y el 23%, de la Gran Bretaña. Más números: 66 millones de habitantes del Reino Unido. De éstos, 56 son del Reino Unido y unos 9 millones son residentes no oriundos del Reino Unido (podemos incluir aquí a Patel nacida en Londres de padres oriundos de Gujarati en la India via Uganda).

Londres concentra trabajadores de todo el mundo.
Londres concentra trabajadores de todo el mundo. (Reuters)

Consultando algunos de estos porcentajes con la ayuda de Jenny veo que la Unión Europea tiene 5 subcategorías según la incorporación del país en cuestión:

■ “EU15,” para países miembros antes del 2004, entre los que se encuentra España; “EU8,” para países del centro y este europeo que se incorporan en el 2004, por ejemplo, Polonia; “EU2,” para Bulgaria y Rumanía que se incorporan en el 2007; hay otra categoría más para el margen entre 2007 y 2013, “EU otros” [“EU Other”] para países en transición. La última cantidad brutal total de todos los europeos emigrados al Reino Unido es de unos 3 millones 600.000; el subgrupo más numeroso es este EU15 con 1 millón y 600.000, y el segundo el EU8 con 1 millón 300.000. Todos los otros países del mundo, los “Non-EU,” tiene la cantidad total de 5 millones 700.000. Es decir, 2 millones y 100.000 más que todos los europeos juntos.

■ La subcategoría más significativa es la de Asia con 2 millones 900.000. La categoría de Asia se divide entre medio oriente, Asia del Este, del Sur, del Sureste. La más grande es la de Asia del Sur (“South Asia”) con 1 millón 800.000. Aquí está la India.

■ La categoría del resto del mundo: 2 millones 480.000. La categoría más grande en este subgrupo, Africa subsahariana: 1 millón 300.000. América del Norte, unos 300.000. América Latina, unos 494.000. Oceanía: 214.000. Son datos generales hasta junio del 2019.

Se puede uno preguntar si esta manera de tabular y tipificar poblaciones tiene mucho sentido hoy en día en relación a la generación de nuestros abuelos más sedentarios.

Lo que está claro es que este tipo de datos sigue teniendo un impacto político sobre todo en unos contextos explícitos de control, sospecha, suspicacia y repulsa aupados por el Brexit”

¿Que me diga alguien inteligente cómo puntuar el conocimiento del inglés del sujeto X que viene de Y para este tipo de trabajo Z sito en la geografía W por unos meses con un sueldo C para luego pasar a otro contingente en D, etc.? ¿Y cómo demarcamos la geografía laboral de la lengua franca en cuestión? ¿Qué decimos de sus niveles de formación?

La mayor cantidad inmigrante en el Reino Unido se concentra en la zona metropolitana londinense, el sureste y en el centro de Inglaterra en o cerca de las ciudades de Manchester, Leeds, Birmingham y alguna otra más alrededor de las universidades.

Sajid Javid, en el Parlamento británico.
Sajid Javid, en el Parlamento británico. (- / AFP)

El silbato del perro

La actitud más anti-inmigrante no se da aquí sino en zonas más apartadas y empobrecidas, como si fuera la idea del inmigrante más que la presencia real del inmigrante lo que incordiase más a ciertos sectores.

Pero si incordia, la pregunta es por qué. Y esto, este documento de la nueva inmigración por puntos presentado por Patel no lo va a querer contestar. Lo va a querer, eso sí, gestionar, o mejor dicho, a hacer como que lo gestiona. ¿Y cómo lo hace? Silbando con el silbato del perro que solo el perro puede oír, es decir, los enterados, los que están atentos, los que van de eso o están a ello.

O dicho de otra manera, lo hace con la sugerencia del repudio que se oye y no se oye en los aledaños de la figura genérica, incómoda, sin nombre ni rostro del inmigrante, el otro por autonomasia, el diferente de mí, el que viene de fuera, el que habla otro idioma que no sea el mío, sin que se sepa muy bien qué es el afuera y el adentro, entre otras cosas porque no se sabe mucho de geografía, no se estudia la historia y mucho menos las humanidades en líneas generales.

Cuanto menos, mejor, para estos del silbato aunque también hay que constatar que hay “humanistas” que silban mucho dentro y fuera de las universidades.

En este formulario se puntúa con 10 puntos si el inmigrante sabe inglés bien. ¿Habrá posibilidad de 6, 7, 8, 9s? ¿O esto es cero o diez? Esto uno lo puede leer rápidamente y pensar que no pasa nada, que esto es un requisito tonto y ramplón que no se puede llevar a la práctica. No lo creo entre otras cosas porque el mensaje lo anuncia Patel de credenciales Thatcheristas no es ni tonta ni ramplona.

Esta es una de las que silba y con ella lo hacen también Johnson y Gove, Sunak y Cummings y otros muchos, oriundos de la Gran Bretaña o de segunda generación.

Diputados conservadores, con Boris Johnson al frente de su gobierno.
Diputados conservadores, con Boris Johnson al frente de su gobierno. (- / AFP)

Esto del silbato del perro es lenguaje político velado de los tiempos que corren, que son ciertamente desapacibles”

Vivimos en el momento de querer ajustarle las cuentas a la figura externa por autonomasia, el foráneo, el distinto, el extranjero, el Otro y al que no se invoca nunca es al judaísmo levinasiano ni al cristianismo universalista o católico.

Estamos en el momento secularizado de la Iglesia de Inglaterra que se escinde del conjunto capitalista europeo.

El supuesto es hobbesiano de cerrazón estatal arropada en lo nacional beligerante con incongruencia discursiva deliberada entre libre comercio y erección de obstáculos, siquiera retóricas, para los vecinos competidores, los extranjeros cercanos o lejanos, etc.

Este signo del inmigrante, el que se nos cuela dentro de la casa nacional, casi digamos que bajo la escalera y detrás del gato negro, se deja deliberadamente sin nombre ni apellidos, sin paisaje y sin figuras, sin contenido y sin tipificar.

Así hay más espacio para hacer de las suyas en el formulario burocrático sin mucho ni buen inglés. No suele haber una narrativa coherente. Aquí no hay belleza lingüística. Ya lo dijo bien clarito Theresa May cuando tenía el puesto que tiene ahora Patel en el momento de David Cameron, y ya lo ha insinuado también Javid en el puesto que ha ocupado Sunak hace escasos días.

Esto va por querer poner límites a la idea de Europa, que se ha convertido en una especie de mala invocación fetiche de los brexitianos para la cura de todos los males. Esto va, incluso, por la huida de Europa que se convierte en idea de la que nos vamos a estar alejando todos en el Reino Unido en los próximos meses o años, o no.

Es perceptible la falta deliberada de geografía política del nuevo documento de la inmigración de importancia histórica como ya se anuncia en ciertos circuitos dentro y fuera del Reino Unido.

El primer ministro británico Boris Johnson, visitando un centro de atención a personas sin techo.
El primer ministro británico Boris Johnson, visitando un centro de atención a personas sin techo. (TIM CLARKE / AFP)

Hay cálculo frío porque no se dice el objetivo numérico ideal de inmigrantes que se busca. Esto es como jugar al fútbol diciendo que se quiere ganar, pero sin decir ni por mucho ni por cuánto”

Mientras tanto, el sector empresarial quiere mano de obra barata, la cara siempre funciona para los pocos o los menos. El gesto displicente de cortapisa migratoria se hace de manera cínica: se invoca la igualdad de trato que ha tenido Europa hasta la fecha con las otras naciones.

Se menciona la justicia de la equiparación a la baja que le quita el privilegio europeo y lo pone a los pies de todas las otras naciones del mundo.

¿Qué va a pasar con los números que hemos incluido antes? Aquí podemos conjeturar todos. Apuesto que se está buscando desde círculos oficiales una proximidad con la India, uno de las naciones del grupo llamado del BRIC [Brasil, Russia, India, China], sólo hay que ver los “colores” oficiales de los políticos minoritarios, los BAME, alrededor del gobierno de Boris Johnson.

Mientras tanto, esto restrictivo y represivo se hace sabiendo muy bien que el Estado no lo va a cumplir, como no lo ha cumplido en los últimos diez años, sin que haya sufrido derrota electoral en las urnas.

El Brexit ajusta las tuercas discursivas y marca más y mejor el gesto anti-inmigrante, o en todo caso, le da un empujón al emigrante que viene con formación o sin ella, con inglés, mucho, bueno, o endeble o ausente, con pretensiones de sueldo que no sea mínimo y con doctorado de humanidades o de ciencias o sin ellos.

Parece que el gesto restrictivo o incluso represivo basta, al menos de momento al que está en el poder y el poder lo tiene ahora el Toryismo de Johnson al que llamaban alcalde “liberal” del Londres metropolitano”

El perro (el electorado de inclinaciones xenófobas contrarias a la bonanza de los inmigrantes) pilla el silbido y sigue contento a su amo. Hay geopolítica del Brexit y hay clase empresarial favorable al Brexit, como la hay contraria al Brexit (los periódicos The Times y Financial Times, el centro financiero, la llamada “City” de Londres, por poner tres ejemplos visibles de un capitalismo no brexitiano ahora mismo tibios con Johnson).

A nivel de pie de calle, cierta actitud de distancia e indiferencia, de frialdad y de hostilidad velada para con el inmigrante es marca de la casa brexitiana que va más allá de mentalidad isleña torpe para con el continente de al lado.

La multiculturalidad es una característica de la ciudad de Londres.
La multiculturalidad es una característica de la ciudad de Londres. (Lorenzo Grifantini / Getty)

Los malos gestos contra el recorte de igualdad de derechos (tránsito, asentamiento, trabajo, multiculturalismo que podemos llamar “aprendizaje de otras lenguas modernas,” etc. ) de personas oriundas de la Unión Europea ya están aquí.

Estamos hablando de mecanismos oficiales por dificultar y restringir, acortar y repudiar la figura fantasma del indeseable, el inmigrante. ¿Cómo se hacen estos repudios en el mundo oficial?

A menudo con indirectas, con eufemismos, con retórico blanda de decir todo lo contrario, que se quiere hacer igualdad y justicia con el resto del mundo, que los europeos no tienen por qué tener una codición privilegiada, con flema y con cinismo, o con alegría patriotera con mucha bandera tricolor que dice “no” a una exterioridad inmigrante genérica.

Hay aquí un nacionalismo nefasto, o mejor dicho, una patriotería y chovinismo que no parece que haya aprendido mucho de las lecciones de la historia que parece no importar mucho o nada”

Y es en este tipo de contexto enrarecido en donde se invoca eso de saber inglés, con una autosuficiencia monolingüe que no sabe que el inglés no es de los ingleses, ni tan siquiera de los estadounidenses, en tanto que lingua franca, del mundo ancho y ajeno de todos aquellos que han hecho del inglés una lengua propia que no tiene por qué excluir en absoluto otras.

Hay aquí una mínima expresión minimalista patrimonialista por parte del estado del Reino Unido que se quiere apropiar par así eso del inglés como contenido llamémoslo “cultural” de expresión de uso fácil.

Otra cosa es que se cumpla el deseo, que el deseo sea genuino y no sólo de cara a la galería anti-inmigrante fomentada por sectores que no sólo tienen que ver con la prensa amarilla. Hay xenofobias más refinadas practicadas por humanistas en las universidades como ya hemos indicado.

Un trabajador de la construcción en el suburbano de Londres.
Un trabajador de la construcción en el suburbano de Londres. (Leon Neal / Getty)

Y es cierto que el idioma importa más de lo que parece a primera vista. ¿Se puede usar este u otro idioma como cortapisa, restricción u obstáculo contra la libre circulación de personas en relación a ganarse la vida en esta u otra geografía? Pues parece ser que por lo menos se intenta que sea así.

No hay que fetichizar los números ni los datos, ni los ídolos de la tribu descreída ni las lenguas modernas, incluida la inglesa. Otras épocas hubiesen usado la religión, el color de los ojos o la piel o la clase social para la discriminación del que no se quiere que esté cerca con una modalidad de estadía holgada, digna y sin límites.

Eso del inglés, no nos confundamos, es sinécdoque o metonimia de otras cosas que no se explicitan. Esto del inglés viene a querer decir que este que lo sabe es más de los nuestros, que viene de un ámbito que entendemos”

Todos los demás son como los cloqueos de las gallinas cluecas sin huevos del conocimiento que nos importa. Causa maravilla cada vez que uno tiene que contar que hay países ahí fuera que tienen cuatro lenguas co- oficiales. Esto se oye, pero no se entiende ni en inglés ni en traducción simultánea ni ralentizada por diferido y con subtítulos. E

sto tan obvio y bobo, tan banal y natural por un lado de que el inglés sea requisito se cuela de otra manera menos obvia y menos banal por las calle y los cines, los mercados de carne y de verduras y las aulas universitarias, las voces que están y no están para ver qué tipo de sociedad se está montando con el Brexit por aquí y sin él por allá, porque en eso estamos. ¿Cómo apresar el idioma? ¿Cómo encauzarlo?

Priti Patel sigue las explicaciones de Boris Johnson en una reunión.
Priti Patel sigue las explicaciones de Boris Johnson en una reunión. (POOL New / Reuters)

Los idiomas no son de nadie y sin embargo hay iniciativas, como éstas, que hacerse con ellos, no para hacer que los estudiemos con más gusto, sino para la construcción de una sociedad intolerante con la diferencia lingüística, porque vendrán otras intolerancias cogiditas de la mano.

¿Por qué no aportan a todos aquellos interesados, propios y ajenos, unos hermosos cursos gratuitos para todos aquellos que quieran aprender bien el idioma de Shakespeare cuya gramática los mismos ingleses no estudian con gusto ni en la secundaria y mucho menos seriamente en la universidad?

Hay que tener mucho cuidado con estas marcas identitarias culturales, se den al lado de la lengua inglesa o no, sobre todo cuando las utiliza un medio de comunicación como es la BBC o el gobierno de un estado poderoso como es el británico, ahora mismo en el agua caliente del Brexit, especialmente con este tipo de gestos de repudios de una pluralidad de las “humanidades.”

Se quiere cargar, claro, el inglés de un contenido ideológico discriminatorio contra la figura del inmigrante en la feria del repudio brexitiano”

Con los que rechazan lo que no conocen, ni lo quieren conocer, lo que está ahí fuera, al Otro, de poco se puede hablar en el Reino Unido o en otros sitios, los EEUU o en la península ibérica incluidos.

Mejor hacer lo que hizo Ulises con el Polifemo, desorientarlo diciendo que uno no es nadie. O quedarse callado como lo hace Lammy Caution con el ordenador Alpha 60 que no entiende eso de “poesía” (la referencia es a la película Alphaville del gran Godard).

¿Cómo le hablas a la burocracia de un estado poderoso como es el británico que te dice que tienes que saber el inglés? ¡Pues muy bien, claro! The Times of India ven con buenos ojos a Priti Patel.

¿Aciertan? Hay voces discordantes: Dianne Abbott, la homóloga de Patel en la oposición laborista, ha mencionado el silbato del perro en este contexto migratorio represivo. Tiene toda la razón.

larazon

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Los obispos españoles se quedan solos: hasta el Vaticano paga a Roma 9,3 millones por impuestos como el IBI

Los obispos españoles parecen empeñados en ser una excepción, no sólo en nuestro país, sino en el conjunto de la Iglesia católica. Así, mientras la Conferencia Episcopal se niega sistemáticamente a pagar el IBI por sus edificios no destinados al culto, sosteniendo que no se trata de privilegio alguno, sino de un derecho, el mismísimo Vaticano ha anunciado que paga, anualmente, un total de 9,3 millones de euros a la Comunidad de Roma en tasas e impuestos inmobiliarios.

«Es un mito que la Iglesia no pague impuestos por sus bienes inmuebles», sostiene, en un artículo en la revista Vita Pastorale, el presidente de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (Apsa), Nunzio Galantino, que cuantifica las cantidades. Así, el organismo vaticano que gestiona las propiedades registradas directamente por la Santa Sede abonó en 2019 «5.750.000 euros de Imu y 354.000 euros de Tasi, pagados en más del 90% a la Ciudad de Roma, donde se encuentran las propiedades. Si añadimos 3.200.000 euros de Ires, llegamos a un total de más de 9.300.000 euros”, explica Galantino. Estos tres impuestos son similares al IBI (impuesto sobre los bienes inmuebles) español.

El modelo italiano, elegido por Calvo para España

De hecho, el modelo italiano es uno de los elegidos como ejemplo por la vicepresidenta Carmen Calvo para modificar la fiscalidad de la Iglesia española. Un modelo avalado por el Vaticano, como expuso en su día el secretario de Estado Pietro Parolin. En cambio, los obispos españoles continúan aferrándose a la Ley de Mecenazgo para negarse a pagar sus tasas, y menos aún si no lo hacen sindicatos, ONG, partidos políticos u otras iglesias.

«La mayoría de los edificios de la Iglesia Católica consisten en iglesias, que no rinden ningún tributo» y que están al margen de pago, explica Galantino. Algo similar sucede con los templos en España, exentos de IBI por los Acuerdos Iglesia-Estado. «Sobre las propiedades alquiladas, es decir, las que realmente rinden, los impuestos siempre se han pagado sin descuentos ni rebajas», recuerda el máximo responsable de las finanzas vaticanas. En España, en cambio, nada se sabe de los bienes de la Iglesia, ni de si pagan o no sus tasas a los respectivos ayuntamientos.

«Los 9,3 millones de euros no son una nimiedad, considerando que estas sumas se refieren sólo a la parte de la propiedad administrada por el Apsa», concluye Galantino. A estas sumas «hay que añadir lo que pagan, con el mismo criterio, la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, el Vicariato de Roma, el CEI, las Órdenes y las Congregaciones religiosas», que también abonan sus impuestos.

El pulso de la Conferencia Episcopal

«Reconocemos el derecho que tiene el Gobierno a modificar su política fiscal», apuntó Argüello, quien reclamó «que este asunto, que afecta a todas las entidades no lucrativas, no se trate como si fuera solo un privilegio de la Iglesia». Lo que dicen es que la Iglesia aceptaría pagar el IBI si también lo hacen otras instituciones amparadas, efectivamente, por la Ley de Mecenazgo de 2002. Pero hay ‘trampa’

El Gobierno no pretende que la Iglesia pague el IBI de sus templos o en actividades relacionadas con el culto, que son los únicos edificios protegidos por la Ley de Mecenazgo… pero sí por aquellos que tengan «actividades económicas» para adecuarse a la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que en junio de 2017 dictaminó que la Iglesia debe pagar sus tasas de bienes inmuebles «cuando realice actividades económicas» que conlleven «beneficios fiscales». Esto ocurre en casas de alquiler, garajes u otro tipo de inmuebles que generen réditos y que, bajo el paraguas de la institución, no han sido objeto del cobro de impuestos.

Según la propia Conferencia Episcopal, las diócesis españolas alcanzaron 122.482.010,49 euros como «ingresos del patrimonio y de actividades económicas». De acuerdo con su última memoria de actividades, esta cifra supone un 13% del total de su ‘presupuesto’, cifrado en 924 millones de euros. Una cantidad que esquiva impuestos y control del Estado, que reconoce que no sabe ni siquiera a qué dedica la Iglesia católica el dinero que recibe por la casilla de la declaración de la renta. Un dinero que, por cierto, batió su récord en 2019: 284 millones de euros. 

Toda la información en www.religiondigital.org

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