Reino Unido podría implementar una vacuna contra el COVID-19 a mediados de 2021

El Reino Unido podría empezar a implementar una vacuna contra la COVID-19 en la primera mitad de 2021, si los ensayos que está realizando el Imperial College London resultan exitosos, indicó este domingo uno de los científicos que lidera la investigación.

El profesor Robin Shattock, que dirige el equipo de desarrollo de una vacuna en el Imperial College de Londres, afirmó que si la investigación marcha «realmente bien», habría suficientes dosis disponibles para la ciudadanía de todo el Reino Unido.

Advirtió, no obstante, de que «no hay certeza» acerca de que alguno de los candidatos a vacuna que se están desarrollando en la actualidad dé resultados, ya que depende del nivel de inmunidad necesaria para prevenir la infección.

«Anticipamos que, si todo va realmente bien, obtendremos una respuesta sobre si (el candidato a vacuna) funciona a principios del próximo año y hemos establecido la infraestructura para fabricar esa vacuna en todo el Reino Unido», dijo Shattock en declaraciones a la cadena Sky.

«Entonces, suponiendo que haya fondos para comprar esa vacuna, podríamos implementarla en todo el Reino Unido en el primer semestre del próximo año», agregó.

A finales de junio, la prestigiosa universidad empezó a probar su candidato a vacuna en el primer voluntario sano y hasta ahora lo ha inoculado en unas quince personas, un número que se incrementará para incluir a entre 200 y 300 participantes más en las próximas semanas.

Según explicó Shattock, los científicos desconocen qué nivel de inmunidad necesita una persona para prevenir su contagio, lo que hace que la posibilidad de éxito sea «difícil de predecir».

«Si solo necesita una cantidad muy pequeña de inmunidad, sospecho que la mayoría de las vacunas que se están desarrollando realmente funcionarán, pero si necesita una respuesta inmune muy fuerte o una calidad particular de respuesta inmune, veremos como se podrá descartar a algunos de estos candidatos», indicó.

Aunque la Universidad de Oxford también está llevando a cabo el estudio de su propia vacuna, pensar que podría estar disponible para este septiembre es algo que Shattock tildó de «muy optimista», en parte debido al descenso en el número de contagios que vive el Reino Unido.

El experto afirmó además que considera «un riesgo muy bajo» la posibilidad de que ninguna de estas vacunas funcione.

«Creo que somos muy afortunados en el Reino Unido por tener dos candidatos muy fuertes, uno en el Imperial y uno en Oxford, y por lo tanto estamos bastante bien situados, pero aún no hay certeza de que ninguno de esos dos funcione», recalcó.

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Londres retoma los preparativos del Brexit con la creación de puntos fronterizos

A seis meses de que Reino Unido abandone la Unión Europea (UE) y tras intensificar las negociaciones para lograr un acuerdo comercial con el bloque común, el Gobierno británico ha retomado los preparativos del Brexit con la construcción de instalaciones que permitan realizar controles aduaneros.

El Ejecutivo de Boris Johnson ha anunciado este domingo un paquete de financiación por valor de 705 millones de libras (788 millones de euros) que se destinarán a poner en marcha puestos de control fronterizo en Portsmouth (sur de Inglaterra) y Holyhead (noroeste de Gales), una vez el país abandone el mercado común y la unión aduanera el 1 de enero de 2021.

De este presupuesto, 470 millones servirán para construir infraestructura portuaria y terrestre , y los 235 millones restantes se invertirán en sistemas tecnológicos y personal, lo que podría incluir la contratación de unos 500 trabajadores.

Evitar la congestión de Dover

El objetivo es aliviar la sobrecarga del puerto de Dover, la principal vía de entrada y salida para las mercancías de la UE, y contar con los mecanismos suficientes para realizar los controles adicionales que se requerirán una vez termine el periodo de transición el próximo 31 de diciembre y el Reino Unido quede definitivamente fuera de todas las estructuras comunitarias.

Según el diario The Guardian, el Gobierno ha adquirido en secreto 11 hectáreas de terrenos, situados a 32 kilómetros de Dover, para poder albergar a los 10.000 camiones que diariamente pasan por el puerto inglés de Kent llegados desde la ciudad francesa de Calais.

Las obras en este espacio, conocido como «MOJO», se iniciarán este lunes, cuando también se prevé que se conozcan más detalles sobre el nuevo sistema de inmigración por puntos que entrará en vigor el año que viene.

Antes la postura de los partidos de la oposición que han criticado el coste que supondrá la reimposición de fronteras y que a tan solo seis meses de la separación no existan las infraestructuras necesarias, el ministro del Gabinete, Michael Gove, afirmó este domingo que el Gobierno «ha estado sentando las bases» de este proyecto «durante meses».

El Reino Unido abandonó la UE el pasado 31 de enero, tras lo que se inició el actual período transitorio que finaliza el 1 de enero, cuando se reimplantarán las fronteras tras 27 años de libertad circulatoria de bienes y personas a los dos lados del Canal de la Mancha.

«Con o sin un acuerdo adicional con la UE, estos 705 millones asegurarán que la infraestructura necesaria y el personal técnico y fronterizo estén en su lugar para que nuestros comerciantes y la industria fronteriza puedan gestionar los cambios y aprovechar las oportunidades mientras sentamos las bases para la frontera más efectiva y segura del mundo», declaró Gove en varias entrevistas televisivas.

Los planes para reforzar las fronteras británicas exteriores incluyen a las regiones de Inglaterra, Escocia y Gales, si bien Gove indicó que «a finales de mes», el Ejecutivo detallará cuáles serán las medidas específicas que se implantarán en Irlanda del Norte, donde los acuerdos del Viernes Santo impiden que se erija una frontera entre la provincia británica y la República de Irlanda.

Controles fronterizos parciales

En lugar de unos controles aduaneros completos, el Gobierno británico introducirá, a partir de enero y hasta julio de 2021, un régimen temporal más ligero en los puertos del país para los productos que entren de la UE, ya sea en un escenario con o sin acuerdo.

Esta estrategia ha levantado suspicacias en el seno del Ejecutivo acerca de cómo de preparados están los puertos ante la posibilidad de que se produzcan congestiones en el sur de Inglaterra.

En una carta interna publicada por la prensa local, la ministra de Comercio Internacional, Liz Truss, expresó su preocupación, al advertir de que no imponer controles fronterizos completos hasta julio puede aumentar el contrabando, generar acciones legales por parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC) e incluso debilitar la unión entre Irlanda del Norte y el resto del país.

«Necesitamos garantías de que podremos tener el total control de los puertos en julio de 2021 y de que se hará todo lo posible por mitigar el riesgo de que las mercancías escapen al control», señaló Truss en la misiva dirigida al ministro de Economía, Rishi Sunak.

Este paquete de financiación se adelanta al lanzamiento de una nueva campaña informativa en la que se facilitará información a los comerciantes y transportistas acerca de los procedimientos que deben emprender de cara al fin del periodo transitorio.

Sin visos de una extensión

Debido a la pandemia de COVID-19, que ha retrasado los preparativos para el Brexit, existe el temor de que el Gobierno no pueda contratar a tiempo a los 50.000 agentes de aduanas adicionales que se calcula que serán necesarios para ejercer los controles.

Pese a la cercanía de la fecha definitiva para el «divorcio», Johnson ha descartado la posibilidad de solicitar a Bruselas una extensión del periodo de transición, como ofreció el jefe negociador de la UE, Michel Barnier, si bien ambas partes han acordado intensificar las conversaciones para lograr un pacto antes de que termine el año.

Se trata de un último impulso que llega tras cuatro meses de negociaciones técnicas infructuosas y con un calendario muy ajustado ante la negativa del Gobierno británico a extender los plazos.

Gove afirmó hoy que se están haciendo «progresos» para consensuar un tratado comercial con la UE, pero precisó que las «diferencias» aún persisten.

Los equipos negociadores mantendrán hasta el 27 de julio las negociaciones entre Londres y Bruselas y se espera que inicien una nueva ronda en la capital belga del 17 al 21 de agosto, en las que se incida en las cuestiones más controvertidas.

Estas son el acceso a las aguas pesqueras del Reino Unido; el «level playing field» (campo de juego en igualdad de condiciones), que se refiere a las normas y estándares que la UE espera que sigan las empresas británicas para que no operen con ventajas competitivas, y el deseo de Bruselas de atar todos los aspectos de la futura relación entre Londres y Bruselas en una única ley.

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Debacle histórica de Podemos: la crisis interna les lleva de liderar la oposición a desaparecer en Galicia

El descalabro de Galicia en Común en las elecciones regionales ha supuesto un auténtico jarro de agua fría en la sede nacional de los morados. En 2016 consiguieron ser la segunda formación más votada, cosechando 14 escaños y levantándose, junto al PSOE -que les igualó en escaños pero obtuvo menos votos-, como fuerza principal de la oposición a Feijóo.

En unas elecciones marcadas por el miedo al coronavirus, la participación en Galicia no se ha resentido en absoluto. Los gallegos han decidido ejercer su derecho y acudir a las urnas con normalidad, llegando a superar el dato de los comicios de hace cuatro años. Sin embargo, el voto morado se ha perdido por el sumidero, cobrando toda su fuerza el Bloque Nacionalista Galego, que ha pasado de ser la cuarta fuerza en la cámara regional a ser el partido que liderará la oposición con 19 diputados. Le seguirá el PSOE de Galicia con 15.

La crisis interna entre las mareas y las confluencias que aglutinaban el voto morado en Galicia ha supuesto una auténtica losa para las aspiraciones de la formación. Ni en sus peores pesadillas hubieran pensado que se quedarían sin representación, pero ni siquiera la representación en el Gobierno de una admirada Yolanda Díaz como ministra de Trabajo ha sido suficiente para que Galicia en Común obtuviera representación en las urnas.

Cuando apenas había arrancado la jornada electoral, desde Galicia en Común ya se lanzaban mensajes de pesadumbre viendo venir que el resultado sería negativo: “La noche va a ser muy larga”, reconocían los morados, lastrados por una guerra interna que ha sido la tónica general de estos cuatro largos años de oposición en Galicia. Tal fue el desastre interno que a estas elecciones se han presentado por separado Galicia en Común (Podemos, EU, Anova y las mareas municipalistas) y Marea Galeguista.

El líder de la formación, Antón Gómez-Reino, ha sido uno de los primeros en comparecer y dar la cara frente a la prensa. Visiblemente contrariado y apenado. El dirigente ha reconocido la derrota y ha alegado que se analizará lo sucedido y se tomarán medidas en función de las conclusiones: “Los resultados son un fracaso para nuestro espacio político. Son unos resultados inesperados para nosotros y evidentemente nos da pena no poder colaborar de otra forma para acabar con la mayoría de Feijóo y del PP. Son unos resultados muy malos que asumo en primera persona. Vamos a reflexionar de forma profunda y a partir de mañana veremos”.

Las expectativas de Unidas Podemos a nivel nacional no eran muy amplias. Sabían que llegaban cansados a la cita y sin un proyecto que enamorase ni en Galicia ni en País Vasco. Pese a todo, esperaban que la campaña fuese suficiente para ejercer de llave de gobiernos y poder cambiar el rumbo de Galicia, gobernada por el PP de forma ininterrumpida desde que Feijóo derribara a Emilio Pérez Touriño en 2009.

Tampoco ayuda lo sucedido en País Vasco. El análisis en la sede nacional de los de Iglesias deberá ser reposado. Cada cita electoral supone un nuevo revés para una marca que derribó la perta con su llegada pero que se empieza a desinflar con el tiempo. Dos nuevas citas y dos nuevos batacazos, quedando muy por detrás de sus competidores de izquierdas: en Galicia, arrollados por el BNG y el PSdeG; en País Vasco, donde han conseguido seis parlamentarios (se han dejado cinco en cuatro años), han sido superados por EH Bildu y el PSE.

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El gran enemigo de la pesca es la sobrepesca, no las reservas marinas»

El premio con el que la organización del Encuentro de los Mares, evento virtual que comienza mañana, lunes 13 de julio, reconoce el trabajo de una persona, colectivo u organización en defensa de los mares, el Premio Sartun -mascota oficial del Encuentro con nombre híbrido entre sardina y atún-, viaja este año hasta Estados Unidos aunque con sello español. El galardonado es el proyecto Pristine Seas («Mares antiguos, originales») que, de la mano de Enric Sala y Manu San Félix, busca identificar, proteger y restaurar los últimos lugares verdaderamente salvajes de los océanos. Pristine Seas forma parte de la National Geographic Society, la mayor entidad altruista para la protección del medio ambiente a nivel mundial.

El evento, organizado por la División de Gastronomía de Vocento, es gratuito y para asistir solo hay que registrarse en www.encuentrodelosmares.com

El aprovechamiento y la estética de Quique Dacosta, la simbiosis entre fantasía y respeto del Chef del Mar, Ángel León, se unen a David Thompson, el australiano que ejerce de embajador de la cocina thai. Participa también Carlos Duarte, el ecólogo que imagina el océano como solución, y estarán presentes el activismo de Alexandra Cousteau (nieta del explorador Jacques-Yves Cousteau) y conocimiento del diplomático Vidar Helgesen, enviado especial de Noruega para la reconstrucción de una economía oceánica sostenible.

Enric Sala, Explorador Residente de National Geographic, máxima categoría de investigación y exploración de la organización americana y de la que solo forman parte 15 personas en todo el mundo, puso en marcha el proyecto en 2008 y, con la ayuda de Manu San Félix como camarógrafo submarino, ha ayudado a crear hasta la fecha 22 reservas marinas eminentemente en el océano Pacífico (santuario de Palau, islas Galápagos o Pitcairn, parque marino de Nazca-Desventuradas, Cabo de Hornos…) aunque también en el Atlántico (Islas Salvajes portuguesas), Índico (Seychelles) o Ártico (Parque Nacional del Ártico Ruso), cubriendo una superficie total de 5,8 millones de kilómetros cuadrados.

«Si actuamos ya podremos volver a ver el Mediterráneo que conocían nuestros abuelos»

Desafortunadamente, explica su ideólogo, no trabajan en el Mediterráneo porque «no hay nada prístino en él. Ha sido un mar explotado demasiados siglos». «Pero eso no quiere decir que no haya que protegerlo y que no sea posible recuperarlo», continúa San Félix. «El Mediterráneo es un mar casi cerrado, como una habitación sin ventilación donde el aire se renueva solo por una pequeña puerta entreabierta, que es el Estrecho de Gibraltar, y todos nuestros impactos se muestran antes: contaminación, sobrepasa, plásticos, especies invasoras, aumento de la temperatura… Así que si se debe actuar ya, para que vuelva a ser el mar que conocieron nuestros abuelos».

El Mare Nostrum, por lo tanto, «muestra el camino de lo que sucederá en los océanos de todo el planeta si no actuamos. En cambio, hacerlo bien nos servirá para probar soluciones y comprobar la rapidez con la que actúan. Estamos a tiempo», convergen. Es el fin que ambos biólogos aplican en Pristine Seas, por el que recorren medio mundo identificando y denunciando, «porque cuando protegemos un área, la vida marina se recupera de una manera espectacular».

«El gran enemigo de la pesca es la sobrepesca, no las reservas marinas»

Es su lógica, la del congreso, la que lucha «contra un enemigo poderoso como es el calentamiento global». Un enemigo poderoso y transversal, que afecta tanto a biólogos como al lobby pesquero, también presente en el Encuentro de los Mares. «El sector de la pesca cree que no podemos proteger más porque eso arruinaría su modo de vida, cuando a día de hoy solamente el 2,5% del océano está totalmente protegido de la pesca», explica Sala. Por ello, «el gran enemigo de la pesca no son las reservas marinas sino la sobrepesca. Hay estudios que muestran que las reservas, de hecho, benefician a la pesca de su alrededor. Por todo ello es importante que el público oiga a las dos partes y vea que los dos esfuerzos (mejorar la gestión de la pesca y las reservas marinas) se complementan». Encuentro de los Mares 2020.

Enric Sala y Manu San Félix recogerán el premio en la sesión del miércoles 15 a las 16h. Antes, el primer día de congreso, el lunes 13, Sala habrá participado en la mesa redonda «Cómo pueden contribuir los cocineros a socializar la ‘revolución’ de los océanos» junto a Quique Dacosta (Quique Dacosta Restaurante***, Dénia) y Benjamín Lana, presidente de la División de Gastronomía de Vocento. «Congresos y encuentros como éste son importantes porque sin comunicación nada ocurre. Debemos aprovechar para comunicar los problemas pero también las soluciones, cómo cada uno puede poner su granito de arena», explica el biólogo.

El año pasado, en su primera edición, el premio Sartún fue a parar a la Global Fishing Watch, plataforma financiada por la Fundación Leonardo DiCaprio que geolocaliza barcos en todo el mundo para luchar contra la pesca ilegal.

El Encuentro de los Mares 2020

Científicos, pescadores y cocineros vuelven a reunirse en el Encuentro de los Mares, un evento multidisciplinar e internacional que se desarrolla esta vez del 13 al 15 de julio de forma online. Se trata del único congreso del mundo que vincula la gastronomía con la ciencia y el sector de la pesca con el objetivo último de debatir y profundizar en la defensa de la cultura del mar.

Organizado por la División de Gastronomía de Vocento y con la Junta de Andalucía como promotor institucional, este segundo Encuentro de los Mares cuenta con más de 20 intervenciones de profesionales multidisciplinares que discutirán para dibujar una radiografía actual del mundo marino, focalizando su atención en los océanos como única fuente posible de alimento humano sostenible y saludable en las próximas décadas.

El II Encuentro de los Mares se puede seguir en castellano e inglés desde la página encuentrodelosmares.com, donde tan sólo es necesaria la inscripción previa y gratuita.

elcomercio

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La pandemia castiga con más virulencia a los trabajadores extranjeros que a los españoles

Las consecuencias de la crisis sanitaria se han dejado sentir, de un modo u otro, en prácticamente todos los trabajadores del país, pero de modo mucho más virulento entre la población extranjera. Tanto en paro registrado como en afiliación, los peores resultados corresponden a los nacionales de terceros países. Hasta el punto de que si la destrucción de empleo entre los españoles refleja una caída del 3,2% respecto a antes de la crisis, entre los extranjeros se agudiza hasta el 4,6%. Incluso supone casi el doble de empleo perdido para quienes proceden de países de fuera de la Unión Europea, según un informe publicado por el sindicato UGT.

Más concretamente, en la última semana de marzo, cuando se dio el grueso de la destrucción de empleo, uno de cada cinco afiliados perdidos tenía nacionalidad extranjera, mientras que la mitad de contratos indefinidos que se pusieron fin en ese periodo fueron de extranjeros (un total de 181.905). Además, la pérdida de afiliación en alta en Seguridad Social implica que los trabajadores extranjeros entraron en ERTE en menor medida que los de nacionalidad española.

Asimismo, durante el periodo de febrero a junio del año 2020 el paro registrado ha aumentado para todas las nacionalidades y para ambos sexos, pero el incremento ha sido particularmente acusado en el caso de la población extranjera, ya que ha repuntado un 29,2% el total de personas de este colectivo que constan como paradas registradas con respecto al mes de febrero, y con mayor incidencia aún para los extracomunitarios.

Por otro lado, las mujeres, con independencia de la nacionalidad, ya partían de una posición peor en el mes de febrero con cifras de paro registrado más altas que los varones, y su situación ha seguido empeorando en este periodo, en particular la de mujeres nacionales de terceros países.

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Feijóo logra su cuarta mayoría absoluta consecutiva e iguala a Fraga

La gestión de la pandemia del coronavirus ha terminado por apuntalar el liderazgo de Alberto Núñez Feijóo. El candidato del PP a la Xunta de Galicia cumplió este domingo con las expectativas y logró su cuarta mayoría absoluta consecutiva alcanzando así la marca de Manuel Fraga, que aprovechó su último mandato para repescarlo de la presidencia de Correo tras la crisis del Prestige. Once años después de su inesperada victoria, Núñez Feijóo no acusa el desgaste y será el encargado de pilotar la reconstrucción de Galicia para salir de la crisis abierta por la covid-19.

Con 600.000 papeletas, 76.000 menos que hace cuatro años, el líder territorial del PP se situó en el 48,1%de los votos y disipó los temores de que el rebrote de A Mariña (Lugo) y la campaña de la izquierda respecto a la inseguridad de acudir a votar sirviese de elemento disuasorio. Pese a revalidar su reinado, no pudo igualar los resultados imbatibles de Fraga, cuando en los años 90 sobrepasaba el 52% de los votos, pero sí mejorar su propio marcador, que asciende a 42 escaños frente a los 41 logrados en las últimas dos citas con las urnas

La sorpresa llegó por la izquierda con el ‘sorpasso’ del Bloque Nacionalista Galego (BNG) al PSOE como segunda fuerza al lograr 19 parlamentarios frente a los seis que obtuvo en 2016. Los socialistas gallegos bajan hasta la tercera posición manteniendo las 15 actas que lograron entonces mientras que el gran perdedor de la noche es Podemos, que se queda fuera del Parlamento gallego, al igual que Ciudadanos y Vox. Una caída histórica respecto a los 14 escaños que logró la marca autonómica morada en su estreno hace cuatro años.

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¿Qué hay detrás de los polémicos pantalones rojos de Tesla que se han agotado en horas?

Elon Musk es uno de los empresarios más controvertidos de Estados Unidos. Ha sido noticia por fumar marihuana en una entrevista y recientemente le reprochó a Jeff Bezos, CEO de Amazon, que estuviera imitando a Tesla al comprar una compañía de vehículos eléctricos autónomos. Ahora, su última polémica tiene que ver con unos pantalones cortos de color rojo, que ha decidido poner a la venta para burlarse de las personas que se ponen en corto (short) en bolsa. Es decir, que venden acciones de Tesla.

«Aproveche la comodidad excepcional que brinda el sonido de la clausura de Wall Street. Celebra el verano con los shorts TeslaCorre como el viento o diviértete con nuestra prenda. Relájate junto a la piscina o descansa durante todo el año con nuestros shorts Tesla de edición limitada, con nuestro logotipo exclusivo de Tesla en la parte de adelante y ‘S3XY’ en la parte posterior», indican en la sorprendente descripción del pantalón.

El precio de venta es también simbólico: 69,420 dólares (61,5 euros) ya que hace referencia al número 420, una referencia popular entre quienes apoyan el consumo de marihuana y también el precio por el que Elon Musk había propuesto comprar todas las acciones en circulación de su compañía para retirarla de Wall Street. Cabe recordar que, cuando el empresario anunció una posible salida del mercado cotizado de su empresa, se ganó una sanción por parte de los reguladores americanos.

La broma de Elon Musk poniendo a la venta estos curiosos shorts tiene que ver con el consenso de mercado, que asegura que Tesla está demasiado cara en bolsa. Si en 2018 estaba a 420 dólares, ahora cotiza en 1.401 dólares. Pero no solo eso, en los últimos 12 meses, la compañía automovilística se ha revalorizado un 488% en Wall Street. Por eso, los analistas están recomendando vender short.

Sea como fuere, la colección textil de Tesla se agotó a las pocas horas de salir a la venta. De hecho, en la web de la empresa ya aparece el sold out (agotado) al comprar uno de estos pantalones cortos rojos, aunque no se conoce cuántas unidades se pusieron a la venta.

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Así es el cine flotante en mitad del Sena que prepara París

Como cada verano, París celebra el eventoParis Plages (Playas de París) en el que se crean playas artificiales en las orillas del Sena y también el lago artificial Bassin de la Villete. Sin embargo, este año el evento viene con una gran novedad debajo del brazo: la instalación de un cine flotante en mitad del río que atraviesa la capital de Francia. El Ayuntamiento parisino ha decidido instalar una gran pantalla en la que proyectará la película Le Grand Brain para que los asistentes puedan verla desde sus barcos eléctricos.

La idea del consistorio es reunir 38 barcos eléctricos, que en total podrán transportar a 150 personas, frente al cine para proyectar este largometraje. Todo un lujo y una experiencia irrepetible totalmente gratuita, el problema es la forma de acceder, ya que será mediante un sorteo. Según la web del evento, para participar en esta rifa solo es necesario registrarse a través de un formulario antes del 15 de julio. Los afortunados serán notificados a través de su correo electrónico.

El evento, que se organiza en colaboración con Häagen-Dazs, comenzará 18:30 del 18 de julio y concluirá a las 23:00 cuando termine la proyección de la película. Los que no tengan la suerte de ser agraciados con una de estas 150 entradas, podrán ver la película en una de las muchas pantallas que se instalarán alrededor del río Sena. Eso sí, tendrán que verla sentados y fuera del agua. También se instalarán 150 butacas en la orilla del río para quienes quieran disfrutar de esta experiencia tan espectacular.

Aunque cada barco tiene capacidad para más personas, el Ayuntamiento ha optado por implementar medidas de seguridad basadas en la distancia social. Por eso, los barcos podrán tener entre 2 y 6 plazas. Aunque puede variar si los miembros que acuden comparten domicilio.

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El sindicato de Vox retoma la convulsa tradición derechista de agitación obrera contra la «lucha de clases»

Es un reto envenenado, de desenlace más que incierto. Pero, aunque sólo se quedara en proyecto, ya es significativo. Un partido de trayectoria ultraliberal, centralizado y vertical, que ha cimentado su éxito en Internet, anuncia la creación de un sindicato, es decir, de un cuerpo físico que trabaja a pie de calle y que exige capilaridad, organización y compromiso económico. El movimiento encarna una aproximación del partido de Santiago Abascal al mundo del trabajo, en línea con el tantas veces teorizado y nunca concretado «giro obrerista» en busca del voto de las clases trabajadoras, giro todavía supuesto cuyo alcance está por ver. Vox, requerido por infoLibre, no detalla las características del futuro sindicato anunciado por su líder y por su dirigente de trayectoria falangista Jorge Buxadé. Pero Abascal ya ha dado pistas valiosas: se tratará de un sindicato «al servicio de los españoles y no de partidos políticos o de causas ideológicas». Y que no valdrá para «forzar una inexistente lucha de clases». Estas coordenadas –el antiizquierdismo y el sindicalismo patriótico contra el conflicto social– entroncan la iniciativa de Vox con una larga y convulsa historia.

«El principal referente histórico son los Sindicatos Libres, con ese espíritu profesional y apolítico», señala el historiador José Fernando Mota, autor de ¡Viva Cataluña española! Historia de la extrema derecha en la Barcelona republicana (1931-1936) (Universitat de València, 2020). Mota, que introduce en su análisis todas las cautelas que exige la distancia histórica, dibuja un hilo que arranca en 1919. Hace más de un siglo nace la Corporación General de Trabajadores, germen de los llamados «Sindicatos Libres», creada en Barcelona por militantes carlistas para oponerse a la anarquista CNT. «Viven su periodo álgido durante la dictadura de [Miguel] Primo de Rivera, cuando copan los comités paritarios», indica Mota, que explica cómo estas fuerzas se beneficiaron de la clandestinidad de la CNT. En su ADN están el anticomunismo y el tradicionalismo gremial, así como la defensa de la familia, la nación y la religión como bases de la sociedad. Mota subraya que, a diferencia de lo que más tarde sería el sindicalismo vertical franquista, los «libres» sí practicaron auténticas movilizaciones y huelgas, es decir, sindicalismo real en defensa de las condiciones de los trabajadores, aunque acabaron degenerando entre acusaciones de pistolerismo.

Sería estrecho definirlos como sindicatos «amarillos» dedicados a reventar desde dentro la lucha obrera. Es más, vivieron conflictos con el sindicalismo católico conservador, cooptado por el empresariado, aunque también trabaron alianzas con movimientos del catolicismo más social como el de los dominicos del Padre Gafo. Los Sindicatos Libres fueron prohibido durante la República, asediados además por su rival anarquista, que los acusaban de servir a los intereses patronales para dividir al proletariado. Su principal líder, el dependiente de comercio carlista y requeté Ramón Sales, acabó siendo asesinado –descuartizado brutalmente, según el relato recogido por la Real Academia de Historia– en noviembre de 1936, supuestamente a manos de los anarquistas.

De los «libres» al «vertical»

El historiador Guillermo A. Pérez Sánchez describe así las curvas finales que recorrió el sindicalismo «libre» antes de estrellarse [ver aquí artículo en detalle]: «Después del 14 de abril [de 1931] fueron ilegalizados, perseguidos sus líderes y clausuradas sus oficinas. Había llegado el momento de la venganza para la CNT y las nuevas autoridades republicanas de Cataluña. Sólo a finales de 1934, con el cambio de la tendencia política en el Gobierno, los Libres recuperaron la legalidad». Pero, para entonces, como señala Collin Winston, autor de La clase trabajadora y la derecha en España. 1900-1936 (Cátedra, 1989), «sólo con un gran esfuerzo de imaginación podría verse en los Libres […] un sindicato propiamente dicho». Y añade: «La Confederación Nacional de Sindicatos Libres estaba totalmente politizada, era sólo una fachada tras la que se conspiraba contra las fuerzas republicanas y se propugnaban ideas fascistas y ultraderechistas». Aquello supuso, anota Pérez Sánchez, «el fracaso de un sindicalismo de derechas propiamente obrerista y moderna que pudiera competir en toda España con el modelo sindical de la izquierda social», representado por la UGT y la CNT.

Mota subraya cómo en España, a pesar de los intentos del falangismo, no llegó a prender el fenómeno de un traspaso significativo de sindicalistas revolucionarios al fascismo, como sí ocurrió en Italia y Francia. «Cuando José Antonio venía a Barcelona, siempre hablaba del acercamiento a los obreros, pero aquí no ocurrió lo que en Francia e Italia», señala el historiador. Todos los movimientos sindicales derechistas –carlistas, gremiales, profesionales, católicos– acabaron sumidos en el sindicalismo vertical, marca de fábrica del franquismo y renovación del corporativismo de corte fascista ensayado ya durante la dictadura primorriverista con la Organización Corporativa Nacional. La Organización Sindical Española (OSE), conocida como el sindicato vertical, fue la única organización de este tipo permitida en España entre 1940 y 1977, resultado de una fusión de organizaciones falangistas y patronales. El nacionalsindicalismo falangista, con origen en las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS), tuvo cierta influencia como marco teórico totalitario en el arranque del franquismo, pero acabó perdiendo fuerza en favor de la tecnocracia del Opus, rival –victorioso– de los falangistas a la hora de determinar el modelo socioeconómico del régimen.

Nacionalsindicalismo

Lógicamente no es al sindicalismo vertical al que se remite Vox en su discurso. Sería un proyecto totalitario sin sentido en una sociedad democrática, más aún cuando el partido de Santiago Abascal es el más liberal y desregulador en el plano económico en España. Lo dicen los hechos. El partido ha defendido con sus votaciones y sus posicionamientos a la gran banca, la educación y la sanidad privada, las farmacéuticas, las eléctricas y las rebajas de impuestos a las rentas altas. Además, ha defendido las ayudas a empresas, al tiempo que atacaba las recibidas por trabajadores pobres [ver aquí y aquí y aquí informaciones en detalle]. El legado de los Sindicatos Libres, con su retórica profesional, nacionalista, apolítica y anticomunista, sí establece una conexión con el discurso de Vox. Mucho más frágil es el vínculo con las fuerzas sindicales que reivindican el legado del nacionalsindicalismo falangista. Ese tuvo un referente en la Fuerza Nacional del Trabajo, el sindicato de Fuerza Nueva, el partido de Blas Piñar. Y llegan hasta hoy dos fuerzas sindicales minoritarias de filiación falangista: Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y Trabajadores Nacional Sindicalistas (TNS).

La Unión Nacional de Trabajadores, fundada en 1978, tiene como referente histórico a la Central Obrera Nacional-Sindicalista, fundada en 1934 por el líder Ramiro Ledesma Ramos, uno de los fundadores de Falange, y disuelta en 1970 para integrarse en el sindicato vertical. «UNT es un sindicato abiertamente contrario al actual status quo de la oligarquía sindical que, por paradojas de la historia, de ser sindicatos de clase en la clandestinidad y en la llamada transición política durante los años setenta, han acabado por convertirse en burocracias amarillas, cómplices de la corrupción del Estado burgués-capitalista, colaboracionistas de las patronales, llegando incluso a convertirse en teloneros de los procesos separatistas», señala la UNT en su web.

El anuncio de Vox ha sacudido este mundillo del sindicalismo falangista. Falange Española de las JONS ha lanzado incluso un comunicado que marca terreno [ver aquí]. «Desde la primitiva Central Obrera Nacional Sindicalista a la actual Unión Nacional de Trabajadores, los sindicatos falangistas se han distinguido siempre por su combatividad reivindicativa. Una combatividad que contrasta con el pactismo y la traición a los trabajadores de los sindicatos de izquierda integrados en el régimen del 78, UGT y CCOO principalmente, que por activa o pasiva han ido dando por buena cada reforma laboral en la que los trabajadores han ido perdiendo derechos en las últimas décadas», señala el comunicado, que añade: «No sabemos aún cuáles serán las notas definitorias de la organización de trabajadores que impulsará Vox. Pero sí conocemos las propuestas en materia laboral del partido que lidera Abascal: abaratamiento del despido, eliminación de la negociación colectiva, reducción del Salario Mínimo Interprofesional, legalidad del despido por baja médica…».

Contra los sindicatos «de clase»

Hay algo en común entre la UNT, TNS y Vox: el ataque frontal a los llamados «sindicatos de clase». Y a la «lucha de clases», en general. El partido de Abascal ha traslado a la Comisión de Reconstrucción su rechazo a la «lucha de clases» que, a su juicio, promueve el Gobierno. Es un mantra. «A la izquierda nunca le ha gustado la nación, sino la lucha de clases», afirmó Abascal en mayo. Los trabajadores están «hartos» de los centrales «socialistas y comunistas corruptas» al servicio de los «poderosos».

Las críticas a CCOO y UGT también son continuas en el partido de Abascal. Jorge Buxadé, el dirigente que hasta la fecha ha dado más pistas sobre la futura organizaciones, asegura que «los sindicatos de clase, clásicos», están «al servicio de la izquierda». Para Buxadé, de trayectoria falangista y seguidor de José Antonio, los sindicatos de clase son unos «vendidos» que «olvidan los derechos de los trabajadores dedicándose a cuestiones harteras». 

Apoyo a Jusapol

Los continuos ataques a CCOO y UGT contrastan con la sintonía con Jusapol, una asociación nacida para pedir un incremento salarial para policías nacionales y guardias civiles. Vox apoya las reclamaciones de Jusapol y asiste a sus manifestaciones [ver aquí]. «Enhorabuena a @JupolNacional por haberse convertido en el sindicato más representativo de la Policía. Ahora la lucha por la justa #EquiparacionYa tendrá más fuerza», señalaba Vox en Twitter en mayo de 2019, aclarando más tarde que desean que el sindicato sea «apolítico».

A su su vez, Jusapol agradece públicamente a Vox su apoyo «desde el principio» [ver aquíaquí y aquí]. Abascal se ha fotografiado con la camiseta de Jusapol. El sindicato difunde la imagen. Vox defiende su causa desde antes de la irrupción del partido en las elecciones andaluzas de diciembre de 2018. Vox ha mantenido relaciones con otros sindicatos como el policial SUP, aunque sin mostrar el grado de sintonía existente con Jusapol.

El partido de Abascal también mantiene reuniones con CSIF, al que en absoluto encuadra entre los sindicatos «vendidos», pero con el que no exhibe la cercanía de Jusapol. A juicio del historiador Mota, CSIF tiene rasgos que pueden ser la actualización del sindicalismo corporativo, actualmente en auge, lo que constituye un referente de interés para entender cuál puede ser la vía de acceso de Vox al mundo sindical. CSIF, que no es en modo alguno un sindicato que defienda posiciones extremistas, se define como «una central sindical de corte moderno y europeo integrada en la Confederación Europea de Sindicatos Independientes (CESI) consolidada como tercera vía sindical de ámbito estatal». Se describe como «una nueva opción sindical para los trabajadores de este país, con un carácter distinto a los clásicos sindicatos de clase», explicita en su presentación.

Corporativismo y propaganda

El historiador Javier Tébar, a la espera de mayor detalle por parte de Vox sobre su iniciativa, ve difícil trazar antecedentes históricos para el afán sindical de Vox por el carácter netamente liberal de la formación. Cree previsible una formación de corte corporativo, que trate de conectar con la idea de «trabajadores corrientes» sin filiación política. Ese es el mensaje central del anuncio de Abascal, dirigido, más que a detallar su proyecto, a cargar contra los «sindicatos ideológicos, subvencionados y corruptos», que han «traicionado» a los trabajadores. En paralelo el partido abunda en mensajes que conectan con el llamado «chovinismo del bienestar», incidiendo en la protección de los trabajadores españoles frente a los extranjeros [ver aquí información en profundidad].

A la hora de valorar la iniciativa de Vox, hay que recordar también su falta de referentes organizativos en las recientes protestas del campo, en las que Abascal recibió abucheos y aplausos sin lograr la capitalización del conflicto que sí ha alcanzado la ultraderecha con los chalecos amarillos en Francia. El protagonismo de organizaciones como la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) y la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja), con interlocución directa con las fuerzas políticas y un programa propio, opacó a la formación de Santiago Abascal.

A juicio de Iago Moreno, sociólogo especialista en comunicación política, la incursión de Vox en el sindicalismo responde a la necesidad de ampliar su radio de acción. «CCOO es, por ejemplo, la mayor organización social del país. Sólo ellos y la guardia civil tienen una sede en cada comarca del territorio español. No sirve de nada tomar las redes sociales e incendiar las instituciones a golpe de hipérbole si no tienes ningún plan para afrontar el hecho de que UGT y CCOO suman más de un millón de afiliados y están presentes en todos los sectores de la economía», señala Moreno, que añade: «Los sindicatos siguen siendo el lugar de referencia que tienen las y los trabajadores para solucionar sus problemas y dudas, resolver colectivamente los conflictos que se encuentren en su lugar de trabajo y defender sus derechos. Se intenta diariamente, pero olvidar esta realidad no es viable para nadie, tampoco para la derecha».

Moreno subraya que el auge de formaciones de extrema derecha o nacionalpopulistas en Europa no está vinculado con supuestos giros «obreristas», como habitualmente se afirma. «La flat tax de Salvini le viene como anillo al dedo a las élites italianas. La reforma laboral de Orban sería el sueño húmedo de los Chicago Boys», recalca. El sociólogo, atento observador de los movimientos de la ultraderecha, cree que el intento de Vox se sitúa fundamentalmente en el ámbito del discurso y la imagen. Más en la forma que en el fondo.

El partido de Abascal, según Moreno, intenta ofrecer «una promesa de orden con mayor capacidad de aliviar la ansiedad de época que genera el miedo al futuro, la desesperanza y la incertidumbre». Y añade: «No es normal que lo primero que se le venga a algunos a la cabeza al saber que Vox pretende crear un sindicato sean las provocaciones de Le Pen. En la historia de nuestro país hay muchas más respuestas, básicamente porque la disputa del sindicalismo siempre ha sido una tentación de la ultraderecha. Los colores de la mismísima bandera de falange los eligió Giménez Caballero como una provocación a los de la CNT». Ahora bien, a pesar de que puedan «jalear» ideas nacionalisindicalistas, a juicio de Moreno «los jefes de Vox no podrían permitirse tener un sindicato que no fuese vertical y defendiese el fundamentalismo de mercado».

El sociólogo Guillermo Fernández, autor de Qué hacer con la extrema derecha en Europa. El caso del Frente Nacional (Lengua de Trapo, 2019), encuentra un antecedente en los sindicatos auspiciados por el Frente Nacional en el país vecino a partir de mediados de los 90, para «afianzar» su mayor tirón entre votantes de clases populares y «provocar» a la izquierda. «Aquellos sindicatos fueron anecdóticos, con muy pocos militantes. Pienso que el caso de Vox será parecido. Creo que es una operación publicitaria, una palanca, un gesto para mostrar el pretendido giro social, que ya se está viendo en la campaña de las elecciones gallegas, en las que no tienen nada que perder y están haciendo mítines en los polígonos», explica Fernández. A su juicio, es improbable el éxito de un nuevo sindicato, tarea en la que ya fracasó Podemos. «Es muy difícil asentarse en el mundo del trabajo. Ahora bien, les puede servir de publicidad y herramienta, al estilo de Manos Limpias, para producir discurso desde un lugar nuevo».

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El Ingreso Mínimo Vital es mentira

No va destinado a todas las personas en situación de pobreza severa, ni su cuantía se acerca a la anunciada, ni la tramitación resulta sencilla y, más llamativo aún, se han establecido filtros para excluir a un buen número de posibles beneficiarios

El Ingreso Mínimo Vital ilustra a la perfección cómo la política comunicativa de un Gobierno puede inducir a un engaño masivo y, lo que es peor, cómo cierto sector de la izquierda opta por aceptarlo, o incluso por aplaudir sin otro desolador argumento que el de que, a fin de cuentas, la derecha lo hubiera hecho peor.

Casi todo lo que hemos oído por boca del Gobierno sobre el Ingreso Mínimo Vital es mentira. Ni va destinado a todas las personas en situación de pobreza severa, ni su cuantía se acerca a la que se ha anunciado, ni la tramitación resulta sencilla y, más llamativo aún, se han establecido filtros en apariencia caprichosos, pero cuyo único fin consiste en excluir a un buen número de posibles beneficiarios, así arrastren situaciones de extrema dificultad.

Imagine que el próximo mes de enero la crisis actual arrasa la empresa que le contrataba, usted pierde el empleo y no logra encontrar otro en todo el año. No intente solicitar el Ingreso Mínimo Vital: no le corresponde absolutamente nada, como mucho, y con suerte, quizás una prestación por desempleo durante cuatro meses, pero nunca ese Ingreso Mínimo Vital. Le obligarían a sobrevivir lo que quedara de 2021 del aire, de la caridad, de rebuscar en la basura. El Gobierno ha decidido que para optar al Ingreso Mínimo Vital se tendrá en cuenta su situación del año anterior, cuando usted no lo necesitaba porque contaba con un sueldo. No espere argumentos técnicos. No los hay, se trata de un simple filtro para eliminar de golpe miles de solicitudes, lo mismo que establecer los 23 años como edad mínima, por no hablar de otros requisitos sin sentido y de unas cuantas trabas burocráticas.

Hagamos un esfuerzo de imaginación y admitamos que, con todo, usted, su cónyuge y su hijo menor -un ejemplo que suele poner el propio Gobierno- logran reunir unos 400 euros de media al mes y salir adelante durante ese año de desempleo. Sí, lo sé, es mucho imaginar, pero así nos lo pide nuestro Gobierno. En ese caso, habrá oído en cualquiera de las declaraciones triunfalistas del ministro Escrivá y del vicepresidente Pablo Iglesias que a su familia le corresponderán 738 euros mensuales. Es otra mentira. Basta para comprobarlo con que introduzca sus datos en el simulador que ha habilitado la propia Seguridad Social. ¡Sorpresa! A su familia de tres miembros le corresponden 338 euros mensuales. ¿Por qué? Porque el Gobierno ha decidido que a esos 738 euros mensuales hay que restarle los 400 que a duras penas logró juntar cada mes durante el año anterior. No, no busque tampoco alguna justificación de carácter técnico. Sencillamente le han engañado a base de ruedas de prensa, entrevistas, declaraciones, comunicados en redes sociales y palmeros acríticos.

Complemento a la miseria

A pesar de todo cuanto haya oído, el Ingreso Mínimo Vital no existe. En todo caso se trata, como ve, de una ayuda complementaria. De hecho, la cantidad presupuestada en el BOE se aleja notablemente de los 3.500 millones pronosticados en un primer momento. Y eso que, según el indicador AROPE, ya antes de la crisis que está dejando la pandemia, más de un cuarto de la población española se encontraba en riesgo de pobreza o exclusión social, y unos 2,5 millones de personas vivían en situación de pobreza extrema.

Quizás su confusión se deba a aquel lejano tuit del vicepresidente Iglesias, cuando en lo más crudo del estado de alarma anunció un ingreso inmediato de 500 euros mensuales para toda persona cuyos ingresos no superaran los 200 al mes. Esa inicial mentira -o, si tenemos muy buena fe, ese intento de presión al ala gubernamental del PSOE- se fue desarrollando precisamente como un hilo de Twitter: de pronto ya no eran 500 euros, después tampoco sería exactamente por persona, sino por “hogares y familias”, luego no para todas las edades, sino a partir de 23 años, a continuación supimos que se tendría en cuenta la renta del ejercicio anterior y finalmente, aunque lo ocultaron, que el Ingreso Mínimo Vital no existía, sino que se trataba de un complemento a las rentas paupérrimas que una familia hubiera tenido durante el año anterior, siempre y cuando aún mantuviera la misma situación (no pregunten cómo).

Un Estado de Derecho no puede permitir la indigencia, y esta medida va destinada a ello. Ni más ni menos. Hubiera bastado que, en lugar de tratarnos como a idiotas, se hubiera anunciado como tal. Seguramente el Gobierno ha preferido mentir porque incluso un amplio sector de votantes de Unidas Podemos ha optado por un doloroso conformismo. Al fin y al cabo, sí, la derecha lo habría hecho peor. Vale.Santi Fernández Patón  Es miembro del nodo malagueño de la Fundación de los Comunes, laboratorio de pensamiento crítico desde los movimientos sociales. Ha publicado, entre otras, las novelas Grietas (Premio Lengua de Trapo) y Todo queda en casa (Premio Auguste Dupin), así como el ensayo Municipalismo y asalto institucional: una visión descreída (Traficantes de Sueños).Fuente:www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/Ingreso-Minimo-Vital-mentira_6_1043655658.html

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